Alumni fue el más lúcido en un choque duro y atractivo

El campeón batió a Hindú, en Don Torcuato, por 24 a 11; Van der Ghote anotó 21 puntos
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30 de junio de 2002  

El campeón salió mejor parado de un choque tan áspero como entretenido. Tan intenso que le dio siempre prioridad al corazón por sobre la especulación tan tentadora en los partidos decisivos. No se dieron tregua hasta que el árbitro marcó el final y sentenció la victoria de Alumni sobre Hindú, por 24 a 11.

Los de Tortuguitas tenían una prueba crucial para tratar de recuperar muchos conceptos presuntamente olvidados en la primera parte de la temporada, y se fueron de Don Torcuato con un triunfo de esos que valen doble. Hindú, diezmado por la ausencia de sus cuatro Pumas, se quedó con el consuelo de que, aun otorgando ese handicap, sólo fue doblegado en el resultado.

Se adivinaba qué clase de partido podía ser con sólo espiar los movimientos ansiosos y tensos de ambos equipos camino al campo de juego. Mucho aliento, mucho rostro reconcentrado, ni un gesto de dispersión. Era el primer match de la Zona Campeonato pero flotaba un clima de final. Y la primera pelota al aire confirmó las sensaciones. Se sacaron chispas los forwards y fue el principio de un fuego que duró 80 minutos.

Los dos equipos compartieron una actitud casi inalterable. Jugaron siempre, o por lo menos lo intentaron. Se disputaron con agresividad cada centímetro del campo, cada salto en el line, cada scrum (Lamelas y Toro jugaron un partido aparte en esa formación) y muchas veces la presión sobre la pelota logró el objetivo de ensuciar los rucks y la base de los reagrupamientos. Sin embargo, se buscaron siempre para forzar los errores en lugar de esperarlos.

Juan Pablo Bianchi encabezó los mejores momentos de Alumni. Arrancó desde todos lados con Florencio Sequeira como apoyo incondicional y casi siempre puso el juego adelante, pegado a las formaciones o infiltrado entre los backs. Y el pie de Santiago van der Ghote (anotó siete penales) fue golpeando de a poco a Hindú, que ayer no tuvo una respuesta igual de efectiva en Matías Larré.

Alumni fue logrando en el marcador esa diferencia que no se notaba tanto en las acciones. Siempre llevó el control del resultado hasta que, a los 16 minutos del final, Sebastián Sarlanga aprovechó uno de los escasos errores del Chino Van der Ghote y apoyó el único try del partido.

El local se puso a cuatro puntos y parecía condiciones de forzar un quiebre anímico. Pero ocurrió todo lo contrario: se acomodó mejor Abel Picchio en la conducción de Alumni y aparecieron las infracciones de Hindú en lugares peligrosos. Entonces, primero Van der Ghote, con dos penales, y al final Krebs, cambiando inesperadamente el ángulo de ataque para buscar su drop, terminaron con la incertidumbre.

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