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El presente de Banco Nación dista mucho de ser el ideal. De hecho, jugando un poco con las palabras, su actualidad podría describirse como la de Banco hipotecado. Porque así, hipotecado, está el predio que tiene en Benavídez. Y por eso, y por la insuficiencia de ingresos que padece, el club aprobó su venta y podría tener que marcharse de él en octubre próximo.
Sería un melancólico y enojoso final para un terreno que hace 32 años, cuando la zona era un insulso aunque promisorio vacío, fue comprado por la entidad. Desde 1973, entonces, Benavídez es referencia de Banco Nación. Pero tal vez lo sea por apenas cuatro meses más.
Sucede que por acuciantes deudas, la entidad puso en venta su ya hipotecado lote de 12 hectáreas de la ruta 27 (cercano a Nordelta) y hace menos de un mes aceptó una oferta de 1.400.000 dólares por parte de una empresa inmobiliaria española, que planearía levantar allí un barrio privado. Claro que a la gente del rugby no le gusta nada la idea de irse de lo que desde hace más de tres décadas es su hogar, su punto de encuentro cada dos sábados y también la sede de sus dos títulos de la URBA (1986 y 1989, de la mano de Hugo Porta).
Por eso, en los últimos días se abrió una esperanza: los propios socios de este deporte salieron a buscar propuestas por su cuenta y lograron tres, dos de las cuales le permitirían continuar allí.
Pero ésas son sólo posibilidades. Podrían no prosperar y el club verse obligado a dejar Benavídez. Y la gente del rugby está preocupada porque para ese caso no hay definido un nuevo sitio para albergar no sólo a la primera división, sino también a los casi 400 chicos que juegan en las divisiones juveniles.
Tal vez el hombre en el que mejor se sintetice el conflicto sea Carlos Primo, porque es vicepresidente del club y hombre de rugby, según se define. Primo se pone serio al describir la coyuntura: "Ante la emergencia económica que sufre el club por falta de ingresos y una hipoteca que pesa sobre el predio de Benavídez, la comisión directiva, con base en una asamblea que autorizó su venta total o parcial, y en virtud de no haberse concretado la realización de un hotel internacional en el predio de Vicente López, se vio en la obligación de aceptar la oferta por la venta total. Por otra parte, esa misma asamblea obliga a destinar un monto del producto de la venta a la compra de un terreno para el desenvolvimiento del rugby".
Pero en el momento de comentar el malestar de los socios, al Nº 2 de la entidad se le quiebra la voz. "Hay oposición porque esto se levantó a pulmón con gente que hoy es veterana del club cuando esto era un descampado y acá no existía nada. Hay mucho sentimiento y mucho esfuerzo de 30 años acá. Pero si ejecutan la hipoteca también se acaba Benavídez; y si se acaba el club, tampoco existe más su rugby. Los dirigentes tenemos que velar primero por la institución, y el rugby es una parte de ella. Pienso que con el compromiso de conseguir un predio para este deporte cumplimos con las dos partes".
La otra puesta en venta, la del espacio de cuatro hectáreas que el Club Atlético Banco de la Nación Argentina –tal su nombre entero– posee en malas condiciones en Vicente López, donde había un proyecto de hotel internacional, nunca pasó de ser potencia, aun cuando ya van dos años de su aprobación. Entonces no queda más que recurrir a Benavídez, al que se intentó vender en parte –sólo la esquina que no utiliza el rugby–, sin éxito.
No a la venta de Benavídez, se leyó en forma de bandera durante un par de fechas del certamen de la URBA, mientras la hinchada gritaba: "Si venden Benavídez, ¡qué q... se va a armar!". Incluso antes del encuentro con San Luis hubo una invasión pacífica de la cancha por parte de unas 200 personas con papelitos y cantos, siempre en contra de desprenderse del terreno.
"Lo que no nos gusta es la forma en que se hizo este procedimiento, porque creemos que tienen que llamar a la comunidad del rugby", se quejó Rubén González, titular de la subcomisión de rugby. En eso consiste buena parte del reclamo: las sospechas que recaen en el proceso por lo que, según se entiende, se ha manejado de manera poco clara.
No obstante, de los tres ofrecimientos que consiguió la gente del rugby, dos darían lugar a que el deporte no se fuera de lo que por ahora es su hogar. "Una de las ofertas, que no sería la más conveniente, es por un pedazo del predio, y las demás, por la totalidad. Lo bueno es que la gente que lo compraría nos dejaría una pequeña parcela, de tres, cuatro o cinco hectáreas, cedidas en comodato por 50 o 70 años o hasta que el rugby desapareciera. Si ocurriera eso, el terreno que nos cederían pasaría a ser del dueño original", comenta González, mucho más aliviado que hace un tiempo.
Otros cuestionamientos a la venta son éstos: "¿Y cómo se llegó a esta situación?", "¿Por qué hay tantas deudas?". Las críticas apuntan al titular del club, Juan Carlos Dicandia, que lo preside desde hace más de diez años y es, a su vez, gerente de personal de Banco de la Nación Argentina. Dicandia no asiste a los partidos de rugby y, aunque procuró ubicarlo un par de veces, LA NACION no pudo dar con él.
Ahora bien: ¿cuánto influye esto en el plantel de primera que actúa en el torneo de la URBA? En principio, poco. "Si repercutiera, debería ser para sacar el león que uno tiene dentro con un poco de bronca. No hablamos del tema; nos concentramos en el juego, porque no podemos dejar que nos falle la cabeza. De todos modos, sé que esto viene de largo, de malos manejos que ha tenido el club y que lo ponen en una situación económica muy mala, por la cual es prácticamente una obligación desprenderse de las joyas de la abuela", expresó Pablo Di Nisio, uno de los entrenadores.
No solamente Banco Nación prevé desprenderse de un terreno. También Buenos Aires Cricket & Rugby Club lo tiene en mente, y de hecho por un tiempo estuvo en venta su predio de Villa de Mayo, en la ruta 202. A diferencia de la situación de Banco, lo que impulsa a algunos socios a plantear la mudanza no es un cúmulo de deudas, sino la lejanía del sitio en que posee sus canchas y donde, por la capacidad del estadio (8000 personas), vienen teniendo lugar las finales de los torneos de la URBA. En algún momento hasta se recibió una oferta, pero por la complejidad de un eventual traslado el proyecto está congelado.

