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Llegaron a una instancia decisiva y difícil, porque no dependían de ellos para permanecer en lo más alto del rugby. Aunque cumplieron con la obligación de ganar, Pueyrredón, por primera vez en su historia, y Banco Nación, tras 17 años, descendieron de categoría, al Grupo II, en el cierre de la Reubicación del Grupo I. Se sumaron a San Fernando, que ya había abandonado la división.
Las caras eran de tristeza y desazón en Pueyrredón. En la impotencia, el ambiente era una mezcla de sensaciones. Por un lado, la satisfacción de haber superado a San Albano con comodidad, por 53 a 32. Por otro, el sabor amargo de saber que el próximo año el escenario será otro. "Muchachos, nos fuimos al descenso, pero esto es así. Estoy orgullosos de ustedes porque dejaron todo y tienen unos huevos enormes. Los espero mañana [por hoy] para empezar a entrenar y salir rápido de ésta. Vamos a volver", fue el mensaje del entrenador de Pueyrredón, Gonzalo Baeck, a sus jugadores. Este equipo, que nunca fue campeón, gozaba de un prestigio que ayer se le escapó de las manos. Era el único, junto con Alumni, que no había descendido en la historia.
Aunque había comenzado la Reubicación con dos victorias consecutivas (ante San Andrés y Buenos Aires, dos equipos que mantuvieron la categoría), luego se desinfló y apenas pudo ganar uno de ocho encuentros (a San Fernando). "No es nada lindo que en la foto del primer equipo que se fue al descenso en la historia del club esté la cara de uno, pero es así y hay que afrontarlo", dijo uno de los referentes del plantel, Carlos Arguindegui. Y agregó: "Hay equipos que descendieron, mantuvieron la base y volvieron al año siguiente. Pero hay otros que no. Así que no debemos cometer errores y replantearnos muchas cosas, jugadores, dirigentes, cuerpo técnico, todos. Hay que estar unidos. No es que no se nos dio un resultado hoy [por ayer]. No se nos dieron a lo largo de todo el año". Iván Volgin, uno de los mejores del partido, autor de 28 puntos (dos tries, dos penales y seis conversiones), que arribó la temporada pasada al club junto con sus hermanos, Nicolás y Tomás, procedentes de Mariano Moreno, sostuvo: "Más allá de no ser del riñón del club, siempre me sentí uno más. Acá nos recibieron muy bien y nos abrieron las puertas, por eso hay que estar unidos y saber que hay material para revertir la situación, rearmarse y empezar de nuevo".
Fue interminable el abrazo, entre sollozos y lágrimas, que se dieron Gonzalo Díaz Servidio, el capitán, y Javier Vardé, dos de los más experimentados del plantel. Resultó conmovedora esa escena, de dos hombres que reflejaban su tristeza delante de todos y que representaban el ambiente que se vivió.
La mirada de los jugadores de Banco Nación, luego de la victoria a San Martín por 45 a 12, se llenaba de lágrimas a medida que se comprendía la realidad del descenso. La pérdida de la categoría no resulta ser la primera en su trayectoria. El club que tuvo su época de esplendor cuando era liderado por el mítico Hugo Porta y ganó los campeonatos del 86 y 89 también había perdido su lugar entre los grandes en las temporadas de 1992 y 1995.
Una calle improvisada por socios y simpatizantes despidió con aplausos de aliento a un equipo golpeado por la amargura, en una agradable tarde de sol. El sonido del viento barriendo la cancha principal resultó ser la cortina musical de despedida del otrora equipo de Benavídez.
Pueyrredón y Banco Nación terminaron la jornada con dolor. Recibieron un golpe del que es duro reponerse. El próximo año tendrán la oportunidad de recuperar parte del prestigio que ayer terminaron por ceder.
Ignacio Mango




