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ROSARIO.- La mirada de Alvaro Tejeda tal vez esté perdida por ese parque rebosante de árboles que recorre los márgenes del río Paraná. Desde las alturas del Hotel Ros Tower, el búnker argentino en esta ciudad, el paisaje aviva la imaginación y los sueños. El horizonte regala una brisa de azahares, un estruendo de flores luminosas y coloridas, ajenas a una estación ocre, y también entrega la postal de un puerto inmóvil, anclado en aguas barrosas, alejado de los latidos del progreso. El hooker tucumano observa todo con detenimiento, quizás azorado, como rastrillando un sitio desconocido.
Su historia es curiosa: debutará pasado mañana en los Pumas, justo al día siguiente de cumplir 31 años. Deben ser escasas las presentaciones de jugadores en el seleccionado a esa edad. Acunado en Tucumán Lawn Tennis, donde jugó de octavo hasta las divisiones juveniles, en la temporada 2002/03 emigró al rugby italiano: actuó primero en Benevento Rugby, luego hizo cuatro torneos para Treviso y durante el último campeonato vistió la camiseta de Overmach Cariparma.
La ligazón de Tejeda con el seleccionado argentino es breve y algo arcaica. Hace 12 años fue campeón mundial con los Pumitas, en Brescia, y en 1997 participó del Torneo de Hemisferio Sur con el combinado Sub 21 (fue compañero de los mellizos Felipe y Manuel Contepomi y Martín Durand). No hay más antecedentes. Desde entonces el rastro de su huella había sido perdido hasta que un día Santiago Phelan confió en él, y lo citó para la puesta en marcha de un nuevo ciclo.
"Me quedé totalmente duro con la convocatoria. Yo pensé que no iba a jugar en los Pumas, que ya se me había pasado el tren . Tras el llamado intenté relajarme, estar tranquilo, pero no es fácil. Jamás me hubiera imaginado que me iba a tocar ahora, estoy emocionado y todavía no me cae la ficha ", fue la reacción inicial. El asombro lo tomó por asalto en su tierra natal, en un asado junto con sus más amigos del club: Gustavo Padua, Arnaldo Márquez, Alvaro Salas y Manuel Barinaga. La noche de la noticia fue el sábado 24 de mayo pasado, cuando hacía menos de un día que había aterrizado de Italia. Fue una bienvenida gloriosa.
En sus épocas en Lawn Tennis y en el seleccionado tucumano, Tejeda fue un hooker poderoso, de temple atlético, y con una destreza para el juego de manos poco frecuente. A un lado sus cualidades, vale decir que su convocatoria responde también a la falta de variantes existentes en un puesto clave. Sin Mario Ledesma (Clermont), Alberto Vernet Basualdo (Toulouse) y el mendocino Matías Cortese (Biarritz), los tres afectados a la definición del Top 14 francés, Phelan echó mano a lo que consideró lo mejor para la ocasión. Si bien la edad de Tejeda puede ser una traba para el futuro, el coach necesita sumar opciones a su menú de jugadores. La idea del entrenador es ir instrumentado de a poco el recambio.
"Tener la posibilidad de jugar es un buen regalo de cumpleaños y no pienso desaprovechar la oportunidad", comentó un alegre Tejeda, casado con Josefina y papá de Sofía.
-Es todo muy nuevo para mí. Llegué a un lugar donde todos ya se conocían, pero por suerte todos fueron muy amables y me integraron rápido. Estoy conociendo los conceptos de juego y los movimientos en el line y del scrum.
-¿Cuáles son tus deseos de ahora en adelante con los Pumas?
-Mis expectativas están en jugar lo máximo posible. Todo lo que pueda dar lo daré, tanto adentro como afuera de la cancha. Quiero aportar al equipo. Voy a estar preparado para todo. Espero que los entrenadores terminen con el mejor concepto de mí.



