Fue una tarde de gloria zanjera

En Boulogne, 4500 personas vibraron con el clásico sanisidrense, pero en la fría jornada el festejo fue del SIC
En Boulogne, 4500 personas vibraron con el clásico sanisidrense, pero en la fría jornada el festejo fue del SIC
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30 de junio de 2002  

Flamean orgullosas, perfectas, esas banderas en celeste, blanco y negro. El frío viento que las agita corta la cara y altera la respiración de las 4500 personas que se acercaron a Boulogne. Pero el ansia de celebración de algunos, los locales, puede más. El gris plomo del cielo sirve de telón para la apoteosis de un éxito brillante, necesario. Tanto lo esperaron, tanto lo prepararon este triunfo -que es mucho más que eso- esos miles de hinchas del SIC que poco importa entonces que el frío cale hasta los huesos.

Más duro debe ser, por cierto, para esos académicos que se retiran frustrados, cabizbajos; que en algún momento de la tarde soñaron con imponer la mentada paternidad. Pero los zanjeros se mostraron como un hijo rebelde , nunca dispuesto a someterse a los designios del padre. Se burló de la historia el SIC: se mofó de aquella estadística que marca la preponderancia del CASI en el duelo entre ambos y despreció lo que se suponía debían ser los festejos por el centenario de su rival. "100 años al p...", decía la bandera que le enrostraba la barra del SIC.

Pero, se dijo, las emociones fueron cambiantes en la tarde del clásico. Acompañando los acontecimientos del campo de juego, pero con identidad propia.

Papelitos, murga y batucada ofrecían los hinchas locales. Bengalas -pese a que se dijo que estaba prohibida la pirotecnia-, cantos y rollos de papel aportaban los de blanco y negro. Todos seguros de la victoria. Para continuar con el invicto, decían unos; para seguir con la paternidad, gritaban otros. Y la salida de los equipos encontró a los del CASI ( los de afuera ) con más fuerza.

Pero duró poco. Primeras acciones del partido, debía jugarse un scrum en el centro del campo, quedó un herido por allá y un contuso por acá. Y la vista, de repente, apuntó a la tribuna de la gente del CASI: un importante foco de fuego nació a un costado del campo, donde se acumularon las pilas de papel. Una bengala pudo haber sido lo que inició las llamas; lo cierto es que, en un contexto de comportamiento correcto de todo el público, fue una imprudencia que pudo costar muy cara.

Cerca de cuatro minutos estuvo detenido el encuentro, mientras los hombres de seguridad y otros asistentes apagaban el fuego. Pareció también que el fuego interno de los académicos se extinguía, porque desde allí casi no se los escuchó. El ritmo de los tambores zanjeros sonaba constante, como un murmullo. Y el mayor contraste entre ambos se dio tras aquella corrida de Matías Ricciardi que terminó en try para el SIC, que hizo explotar a los suyos y dejó en silencio, por completo, a los del CASI.

Pero en la segunda etapa se vivió lo contrario. Los 15 del CASI se empeñaron y lo dieron vuelta. Si hasta un buen número de chicos se metió en la cancha a festejar con aquel fantástico vuelo al try de Ignacio Ferioli que les daba la victoria.

Pero el partido volvió a cambiar de dueño y, ergo, así pasó también con el festejo de las hinchadas. Los del CASI debieron arriar sus banderas, y el "Hijos nuestros" quedará para otra ocasión. Al fin y al cabo, un padre no puede siempre imponer su voluntad. El SIC se rebeló y celebró en un jornada de gloria.

Pichot: "Se lo merecieron"

Había una sensación de bronca y conformidad entre los hombres del CASI: la primera, por la derrota, y la otra, por el desempeño del equipo. Así lo demostró Enrique Pichot: "Perder no me gusta nada. Más que tristeza me da bronca; mucho más porque jugamos bien. Estamos mucho más sólidos de lo que cualquiera pensaba", dijo el medio scrum. "Le dimos batalla a un equipo que salió invicto en la primera rueda. El SIC se lo llevó porque jugó muy bien y se lo merecieron", señaló el hermano de Agustín, medioscrum de los Pumas.

El capitán, Roberto Travaglini, coincidió con la idea. "Estamos contentos porque hicimos un buen partido y nunca bajamos los brazos, aunque se nos escapó en el final. Igual, creo que fue mérito de ellos más que fallas nuestras", explicó en el final Rupa , de gran despliegue.

Apuntes

Achicó las distancias . Con la victoria de ayer en el choque N° 101 entre ambos, el SIC ya lleva ganados 38 superclásicos. Aunque todavía está lejos de los festejos que ha logrado su rival: 54. Se produjeron nueve empates. El primer enfrentamiento entre ambos equipos fue el 9 de mayo de 1937, con un triunfo del SIC por 3 a 0, con un penal de Felipe Meyer Arana.

Prevaleció el SIC . En los otros tres encuentros disputados en la jornada por zanjeros y académicos prevalecieron los anfitriones: en la Intermedia triunfaron por 7 a 6 y en Menores de 22, por 20-15. Los visitantes se impusieron en la Preintermedia 37-15.

Una y una . Es la segunda vez consecutiva que Pablo Deluca es el árbitro de este legendario enfrentamiento. La primera, el 25 de agosto de 2001, también en la cancha de Boulogne, celebró el CASI por 23 a 17; la segunda fue para el SIC, cuyo último triunfo frente a su tradicional oponente se retrotrae al 8 de julio de 2001, cuando, con un penal de José Cilley en el minuto final, se impuso por 30 a 29.

El regreso . El pilar izquierdo Federico Werner volvió a vestir la casaca titular del CASI después de haber jugado durante un año en Castres Olympique, equipo francés en el que también actúan los Pumas Mauricio Reggiardo e Ignacio Fernández Lobbe.

Más tribunas . Las autoridades del SIC agregaron tribunas para este compromiso, por lo que la capacidad total ascendió a los 6000 espectadores. Sin embargo, el espacio disponible no se completó, pues asistieron unos 4500 simpatizantes. Las bajas temperaturas conspiraron contra el espectáculo.

Sin obsequio . El Club Atlético San Isidro cumplirá 100 años el próximo 24 de octubre (fue fundado en 1902). Ratificar su supremacía sobre los representantes de la Zanja hubiera sido un lindo obsequio, pero esta vez no pudo ser. Todavía existe la posibilidad de que vuelvan a verse las caras en la definición del certamen (el CASI no es campeón desde 1985).

La moda académica . El ala Pablo Guerrero lució un casco protector con franjas negras y blancas. El centro Federico Martin Aramburu jugó con guantes similares a los que utilizan los pesistas.

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