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SYDNEY.- A Jonny Wilkinson, el número 10 de Inglaterra, algunos lo llaman el Beckham del rugby. No sólo por la atracción que genera en el público femenino o porque al igual que el futbolista de Real Madrid es un símbolo de un seleccionado deportivo de su país, sino también por el dinero que se mueve alrededor suyo. Incluso los unió una publicidad deportiva en el Reino Unido. Obviamente, las ganancias de David Beckham son astronómicas y figuran a años luz de lo que puede sobrevolar el cielo del rugby. Pero llevado al universo de la ovalada, Wilkinson arrasa como el jugador más rico de todos, además de encarnar a una de las esperanzas del equipo de la Rosa de conquistar la Copa del Mundo. Los ingresos del apertura de Inglaterra, de 24 años, llegan a los 2.520.000 dólares anuales, que incluyen contratos y otras acciones comerciales.
Para tener una idea clara de lo que significa Wilkinson, el jugador que lo escolta en la lista de ganancias anuales es su compañero Martin Johnson, segunda línea y capitán de Inglaterra, que percibe algo más de 1.000.000 de dólares. El neozelandés Jonah Lomu, a pesar de la dolencia renal que desde hace tiempo puso en peligro su carrera, recibe ingresos por 910.000 dólares. Caso curioso, sin estar en el Mundial, Lomu se mantiene como el All Black que más dinero gana.
La gran diferencia la marcan los países de menor estructura o de base estrictamente amateur. En el caso del seleccionado argentino, cada Puma recibe un viático diario de 50 dólares (son pesos si están en el país), aunque por premio por partido jugado y apoyos varios que recibieron durante la preparación, se puede estimar la ganancia total de 2003 en 30.000 pesos por cada jugador. Los argentinos tienen cuatro categorías de rivales. Por medirse con los de Clase A (Nueva Zelanda, Sudáfrica, Australia, Inglaterra y Francia) reciben 1000 pesos; 800 pesos por los Clase B, 500 pesos por los Clase C y 300 pesos cuando disputan el Sudamericano. Una cifra que está a muchos kilómetros de distancia de las grandes luminarias.
¿Algo más? La Unión Argentina de Rugby dispone de un presupuesto anual de 2.000.000 de dólares. Menos de lo que percibe Wilkinson...
Según el diario Daily Telegraph, en la lista de las cuentas bancarias más importantes están ubicados dos australianos: George Gregan y Wendell Sailor. El primero es el capitán de los Wallabies y el segundo, autor de un try ante la Argentina, es uno de los jugadores más marketineros, ya que antes era figura de rugby-league, uno de los deportes más populares de Australia. Ambos perciben anualmente unos 700.000 dólares.
No extraña que crezcan las ganancias en el primer nivel. Uno observa los medios australianos durante este Mundial y llueven las publicidades que incluyen a figuras del rugby. Y aunque las que promociona la organización del certamen no les generan dinero a los jugadores (la imagen de los rugbiers es patrimonio del torneo) sí lo hacen las producidas por los sponsor.
Además, los jugadores de Inglaterra, Francia y Australia ya tienen asegurados premios individuales de seis cifras (entre 100 y 200.000 dólares cada uno) si se consagran campeones del mundo.
Mientras tanto, varios de los países más débiles no pueden contar con algunas figuras porque los clubes que los contrataron y les pagan no quieren cederlos para representar a sus países; tales los casos de Namibia, Georgia y Samoa, entre otros.
El rugby profesional sigue creciendo y las brechas de "ricos y pobres" continúa ensanchándose. Los billetes también se enamoraron de la pelota ovalada.
