Los japoneses, felices tras su primer triunfo en el Super Rugby: "Esto es algo histórico"

Los Sunwolves vivieron su fiesta ante los Jaguares
Los Sunwolves vivieron su fiesta ante los Jaguares Fuente: EFE
El equipo nipón celebró ante los Jaguares su primer éxito en el torneo y lo festejó como un título
Alejo Miranda
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23 de abril de 2016  • 08:57

TOKIO.- Nadie se quería ir de la cancha. Ni los jugadores ni el público. Lo que se vivió el sábado en esta metrópolis significó un nuevo hito para el rugby de Japón. La victoria por 36-28 ante los Jaguares fue la primera de los Sunwolves en el Super Rugby y se festejó como un título.

Los 18.000 ruidosos espectadores que le dieron un gran marco al Prince Chichibu Memorial Stadium aullaron enfervorecidos imitando a lobos hambrientos cuando se concretó la victoria. "Esto es algo histórico para el rugby japonés", sintetizó Mark Hammett, el ex All Black que conduce a los Sunwolves.

Luego de que el seleccionado nacional venciera a Sudáfrica en el Mundial y camino a organizar el Mundial de 2019, Japón tenía en el ingreso al Super Rugby es eslabón que necesitaba para crecer. Pese al armado precipitado del equipo y a haber comenzado el certamen con siete derrotas seguidas, la última por 92-13, finalmente consiguieron festejar por primera vez y dejó de ser la cenicienta del certamen.

Los japoneses, además, demostraron ser un público fervoroso y conocedor del rugby. Todos vestidos de naranja y muchos en familia, festejaron cada acción positiva, desde un buen tackle hasta un penal de Tusi Pisi, el gran ídolo de la afición. Y cuando llegaba un try, la cancha explotaba.

Los japoneses también demostraron ser habilidosos a la hora del show: antes del inicio, un espectáculo con tambores típicos de este país fueron metiendo a la afición en clima, y en el entretiempo enloquecían por una de las remeras que disparaban desde el campo de juego. Y de tanto en tanto, el aullido del lobo ayudaba a levantar al equipo.

El valor de las entradas, de entre 1000 y 6500 yens (de 130 a 830 pesos), también contribuyó al buen marco de público. Entre ellos, una quincena de argentinos desperdigados por distintas partes de las tribunas se hicieron oír con gritos de aliento.

A la salida, consumada la victoria, los más fanáticos coparon los bares de la zona. No eran más que las 16.30 y la tarde ya insinuaba con prolongarse hasta altas horas de la noche. El histórico primer triunfo en el Super Rugby bien vale unas copas.

am/fc

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