Los Pumas-Inglaterra: la expulsión de Lavanini, una nota negra para Argentina en su historia

El árbitro le muestra la roja a Lavanini, que sabe que no tiene manera de defenderse.
El árbitro le muestra la roja a Lavanini, que sabe que no tiene manera de defenderse. Fuente: AFP
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5 de octubre de 2019  • 07:00

TOKIO.- "Game over".

Game over para la Argentina. Eso entendieron varios usuarios de Twitter ni bien supieron de la tarjeta roja de Nigel Owens para Tomás Lavanini, a los 17 minutos del primer tiempo. Jugar contra Inglaterra con la necesidad de ganar ya era dificilísimo. Hacerlo durante 63 minutos con un rugbier menos, prácticamente imposible.

Y más decepcionante se volvió la expulsión toda vez que hasta entonces los Pumas presentaban batalla, que Inglaterra no era el cuco que se avizoraba y que hasta entonces la desventaja era de dos puntos (5-3). Pero Lavanini hizo lo prohibido.

Un hombrazo a la cara de Owen Farrell, inadvertido en general en primera instancia pero que despertó un "¡uuuhhh!" de asombro y de reprobación cuando fue repetido en las pantallas gigantes del Estadio Tokio, cambió el partido. El capitán inglés corría con la pelota y se topó con el intento de tackle del monstruoso segunda línea argentino, que con sus 2 metros de estatura está obligado a bajar el cuerpo para tacklear prudentemente. El abrazo de oso a Farrell nunca se completó: el impacto volteó al pateador británico. Y para el árbitro, aunque repasó varias veces la acción, no hubo dudas: expulsión, sin más.

Lavanini la aceptó sin emitir palabra. Los rugbiers saben que no pueden hacer eso y el topetazo ilegal fue más que evidente. "Lengua" se quitó el casco, salió abatido y se sentó entre los suplentes. Dejar a sus compañeros con uno menos era casi la sentencia de eliminación para los Pumas en el Mundial de Japón.

Lavanini: tackle alto y expulsión.

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Existieron también algunas acciones peligrosas de los ingleses, como tackles sin las manos (Kyle Sinckler) y a destiempo (a Emiliano Boffelli en la recepción aérea de una patada), pero no fueron sancionadas con amonestaciones. Tampoco hubo muchos cuestionamientos, ciertamente. La de Lavanini es la quinta tarjeta roja en un Mundial en que se está castigando severamente lo que conlleva alto riesgo físico, y la segunda que "logró" Farrell: en el debut, al back británico lo frenó en seco el estadounidense John Quill, con un golpe de hombro muy similar al del argentino.

La ausencia de su número 5 dio dos alternativas a los Pumas en situaciones de scrum: formar con siete jugadores para no quedar con hombres por fuera, y alinear a ocho para no perder en el empuje, a costa de dejarle más campo descubierto al rival. El conjunto argentino eligió la primera, y tuvo problemas ante un pack inglés que, más que ganarle metros, le extrajo unas cuantas infracciones en el scrum.

La dificultad de jugar con un rugbier de menos se potenció con el correr del tiempo, cuando fue menguando la energía de los 14 que quedaron en la cancha y debían correr más. Si bien ingresaron todos los suplentes de los Pumas (ocho), seis titulares permanecieron durante los 80 minutos sobre el césped.

La jugada que determinó la expulsión de Lavanini.
La jugada que determinó la expulsión de Lavanini. Fuente: AFP

Todo, derivado de una nueva tarjeta roja a Lavanini en el seleccionado. En el Rugby Championship de 2017 había sido expulsado en Salta frente a Sudáfrica, una de las penas más salientes de una carrera atestada de suspensiones que llevó a destacar a un medio inglés que el exforward de Hindú es "el jugador más sancionado en la historia de los Pumas". Un par de ejemplos. En septiembre de 2014, por el Championship, aplicó en Napier un empujón antirreglamentario en un ruck consolidado a Richie McCaw, el capitán de Nueva Zelanda; la transgresión le costó una semana de ausencia y Lavanini no pudo jugar contra Australia en Gold Coast. En 2016, por el Súper Rugby, fue castigado de veces en poco tiempo: la suspensión por una carga en marzo contra un jugador de Cheetahs antecedió una otra por dos partidos a raíz de una acción ante Kings, que le impidió enfrentarse en junio con Italia y Francia.

Ahora no podrá estar contra Estados Unidos, este miércoles, en el que sería el último compromiso de la Argentina en Japón 2019 (podía definirse en la madrugada de hoy, según el resultado de Francia vs. Tonga). Su castigo dependerá de la audiencia a la que debe comparecer mañana frente a un comité judicial independiente de World Rugby, compuesto por el australiano Adam Casselden, el exentrenador escocés Frank Hadden y el exreferí irlandés Donal Courtney. Se espera una pena de entre tres y seis semanas, aunque hay quien habla de tres partidos.

Lavanini es un rugbier importante en el seleccionado, infaltable si no es por sanciones. Debutó en 2013, a los 20 años, y ahora, a los 26, acumula 47 presencias. Su carrera quedará marcada por esta expulsión, la segunda de la Argentina en los mundiales (el antecesor es Pedro Sporleder, por un incidente con Mata'afa Keenan en una derrota a manos de Samoa en Inglaterra 1991). Tras su paso por Racing 92, de Francia, pronto volverá a Europa: se incorporará a Leicester Tigers, club de la Premiership de... Inglaterra. Será su game over en el equipo argentino. En Jaguares, claro.

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