Mundial de rugby. James Faiva, el tongano que pasó de trabajar en una compañía de gas a llevar la 10 en un Mundial

James Faiva en acción durante el traspié por 35-3 contra Inglaterra en el debut de Tonga en Japón 2019.
James Faiva en acción durante el traspié por 35-3 contra Inglaterra en el debut de Tonga en Japón 2019.
Alejo Miranda
(0)
27 de septiembre de 2019  • 19:57

OSAKA, Japón.- Los estadios son majestuosos, los centros de entrenamiento están impecables, los lugares de alojamiento difícilmente podrían ser mejores, la organización se pule cada partido un poco más para acercarse a la perfección. El Mundial de rugby Japón 2019 viene siendo hasta ahora una gran muestra del crecimiento de este deporte en el planeta. Todos los equipos, desde Nueva Zelanda hasta Namibia, cuentan con idénticas condiciones. Sin embargo, la brecha entre el hiperprofesionalismo de los países de elite y el semiamateurismo de los seleccionados del Tier 2 sigue siendo muy ancha.

Dos años atrás, James Faiva ni soñaba con la posibilidad de jugar un Mundial. Ni siquiera era un rugbier de tiempo completo: repartía su tiempo entre el trabajo en una empresa de gas en Nueva Zelanda y el entrenamiento del rugby. Este sábado en la madrugada argentina lleva la camiseta número 10 de Tonga en el partido contra los Pumas, por el grupo C.

"Me entrenaba a la mañana, iba a trabajar de 8 a 17 y volvía a entrenarme a la tarde", responde Faiva escuetamente para LA NACION durante una conferencia de prensa previa al encuentro con los argentinos, realizada en el coqueto Hanazono Rugby Stadium, de esta ciudad, con capacidad para 26.000 espectadores.

Hoy jugador profesional full-time (en la pasada temporada jugó en SilverStorm El Salvador, de España), tiene un pasado similar al de muchos de sus colegas.

El tercer hooker, Siua Maile, que no está entre los 23 elegidos para medirse con los Pumas, fue scouteado vía Facebook y debutó como titular en el último amistoso premundialista frente a los All Blacks, que los tonganos perdieron por 92-7. Un par de meses atrás estaba tejando techos.

Faiva se entrenaba dos veces por día y trabajaba de 8 a 17.
Faiva se entrenaba dos veces por día y trabajaba de 8 a 17.

El ala Zane Kapeli trabaja en la construcción mientras juega para semiprofesionalmente en Bay of Plenty, de la liga neozelandesa.

También están los casos opuestos. El pilar Ben Tameifuna es una pieza importante en Racing 92, de París, y es el jugador más pesado del Mundial, con sus 151 kilos. Y el ala Sione Kalamafoni, un histórico de 31 años que estuvo en la victoria sobre Francia en Nueva Zelanda 2011 y juega en Leicester Tigers, de la británica Premiership.

Faiva llegó al rugby profesional gracias al programa Pacific Islands Combine, de World Rugby, que recluta jugadores de las islas del Pacífico Sur (Fiji, Samoa y Tonga, principalmente), los reúne en un campamento de entrenamientos y los hace seleccionables para distintos equipos profesionales. Al mejor estilo NFL, la liga de fútbol americano de Estados Unidos.

El apertura tongano se lució en este evento y se ganó un contrato en la Mitre 10, el certamen profesional neozelandés. En la última temporada actuó en España y sabe algunas palabras en castellano. Finalizado su contrato, Faiva tendría futuro en el rugby francés. "Ahora estoy enfocado en el Mundial. Lo que venga después será bienvenido. Solo me importa salir a jugar, conducir al equipo lo mejor posible y disfrutar", dijo sobre el choque con el seleccionado argentino.

"El Combine es una gran iniciativa de World Rugby y les da posibilidades a jugadores talentosos de estos tres países de mostrarse en distintas situaciones de juego para que los scouts vean en qué pueden servirles", afirmó Scott Wisemantel, entrenador de ataque de Inglaterra, al sitio de World Rugby.

Faiva se ganó la titularidad por la lesión de Kurt Morath, histórico apertura de Tonga y máximo anotador del seleccionado en los mundiales, luego de que una lesión en el debut, ante Inglaterra, lo dejara fuera de acción por el resto de Japón 2019. En ese partido, Tonga opuso bastante resistencia a uno de los máximos favoritos para ganar la Copa Webb Ellis, ante el cual recibió el try del punto de bonus recién en los últimos minutos y terminó cayendo por 35-3. El equipo insular será una dura prueba para los Pumas.

"Esperamos un clásico equipo argentino", dijo el entrenador asistente Grant Doorey. "Un equipo balanceado entre el poder físico, el maul y el scrum, pero que puede mover la pelota, jugar off-loads... es un equipo completo. Tenemos que asegurarnos de ejecutar las cuestiones básicas primero y presionarlos a partir de eso. Debemos tener coraje".

No hace mucho, la Argentina estaba en una situación similar, con un conjunto que combinaba ultraprofesionales con amateurs. Así llegó a ganar el bronce en Francia 2007. Ya afirmado en el profesionalismo, tendrá que apelar a su espíritu amateur para salir adelante. Tonga es el primer escollo luego del golpe sufrido a manos de Francia.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.