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Poco se puede alegar en contra de los resultados, que no conocen de merecimientos y justicias. Los números señalan fríamente que Olivos tiene un pie dentro de la Zona Campeonato, merced a la victoria sobre Pucará por 30 a 28 . Los números, en cambio, poco dicen de que los hombres del Sur hicieron el mayor desgaste, prodigaron el mejor juego y se fueron con las manos vacías. Por errores propios, es cierto, pero exponiendo mayores virtudes que su oponente.
Quizá la mayor de sus equivocaciones haya sido una de las últimas del partido, cuando Marcos Bidart falló increíblemente la conversión por el try de Jeremías Otero casi bajo los palos . Hubiera sido el empate y una mayor sensación de justicia con lo visto en el encuentro.
Los locales arrancaron un poco mejor, moviendo mejor la pelota y llegando al ingoal rival a través de Matías Pena, luego de una buena incursión de Leonardo Castro. Con una diferencia de 10-0 en su haber, el partido entró en un juego de repeticiones constantes.
El desarrollo del partido se ubicaba en campo de Olivos, con Pucará como dominador de las acciones en base al buen desempeño de sus forwards, en especial, la tercera línea. Los de Burzaco ejercían buena presión y ahogaban el juego rival, pero no podían quebrar la sólida defensa local. Iban y chocaban siempre contra los pies bien plantados de Gonzalo Santos y Cía., que se conformaban con eso y la certeza de Carlos Raymaekers cada vez que les apuntaba a los palos. Olivos fue más práctico.
Y, para colmo, los jugadores visitantes anduvieron muy erráticos en el juego de manos. ¿Consecuencia? Siempre terminaban confiando en sumar puntos a través de los penales ejecutados por Bidart. La respuesta de Olivos no tardaba en llegar, siempre desde el pie de Raymaekers. Así sucedió durante el primer tiempo (terminó con un parcial de 16-9) y en gran parte del segundo.
El último cuarto de hora, empero, vio cambiar el desarrollo del partido. Santiago Izaguirre apoyó para Olivos -tras una buena combinación de izquierda a derecha de los gordos y los ligeros -; Pucará fue a la carga en busca de descontar y encontró lo que no había logrado antes: penetró en dos ocasiones la hasta allí confiable defensa local. A los 32 minutos apoyó Nicolás Davirón y a los 38, Otero; pero aparecieron los errores de Bidart en la conversión en ambas ocasiones, y entonces Pucará le cedió a Olivos un triunfo que, por acciones, mereció ser suyo.



