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La celebración de la llegada del año 1996 lo encontró en pleno vuelo hacia Australia, donde iba con una enorme la ilusión para tratar de darle un nuevo rumbo a su vida. Con 24 años, tres hijos que mantener y luego de varios meses de búsqueda infructuosa de un trabajo, el ex pilar de los Pumas y de Hindú Patricio Noriega encontró en el rugby –con la apertura oficial al profesionalismo– la puerta de salida para sobreponerse a su pesar. Su situación era extrema; si hasta pensó en abadonar el deporte que tanto ama y hubo noches en las que el único alimento del hogar en Don Torcuato alcanzaba para los niños.
Con 31 años recién cumplidos, se puede asegurar que la apuesta, hecha con el apoyo incondicional de su esposa Laura Mariana, le dio un excelente resultado, y así es como se lo ve hoy en un sitio de privilegio. El contrato con los ACT Brumbies, de Canberra, marcó los primeros pasos del sueño australiano del Pato que, superadas todas las barreras y aprobados las pruebas más exigentes (como lo es participar del Súper 12), se ganó el reconocimiento en el mejor rugby del mundo y el consiguiente lugar en los Wallabies. En 1997, cuando se resolvió reincorporar a los profesionales en los Pumas, Luis Gradín, presidente de la UAR, lo llamó para ver si le interesaba la propuesta, pero “ya me había comprometido con los australianos y no les podía fallar”, explicó.
En estos vaivenes por los que atravesó lo colocan frente a una nueva dualidad: estar nuevamente en la Argentina, pero en condición de visitante. Noriega debutó en el seleccionado de Australia en 1998 –cumplidos los dos años de residencia en Oceanía–, pero el test-match del próximo sábado, en el estadio de River, será la primera vez en su carrera profesional que estará de cara al conjunto argentino. “Veo la situación como que me tocaron dos ciclos en la vida. En su momento debí tomar una decisión y eso es lo que hice, nada más. Fui Puma y lo voy a ser toda la vida; sentí un profundo orgullo cuando me tocó jugar por mi país, pero ahora represento a Australia y eso también es motivo de orgullo. Son pocos los jugadores que llegan a ser Wallabies, y esa es mi motivación en el presente”, narró Noriega ayer, en el encuentro formal con la prensa en el Hotel Sheraton.
–¿Qué sentís de tener que enfrentar a los Pumas?
–Estoy muy feliz con estar acá. No me imagino qué voy sentir cuando sea la hora da salir a la cancha o cuando tenga que tacklear a un compañero. Pienso que voy a sentir esta misma felicidad que significar estar de nuevo en mi país. Cuando termine el partido, te cuento mejor qué sentí...
–Cuando a Rodríguez le tocó enfrentar a los Pumas, lo provocaron para desconcentrarlo. ¿Creés que a vos te puede pasar lo mismo?
–El test es de los Pumas contra Australia y no de los Pumas contra Noriega. Todos los rivales con los que juego emplean recursos para hacerte perder el control. No creo que con los Pumas la cosa sea diferente. Estoy preparado para cualquier cosa.
–¿Sabés que podrías chocarte con Federico Méndez, hooker que te acompañó en los Pumas, si es que lo ubican como pilar izquierdo?
–Para mí va a ser un placer estar frente a Federico; es lo único que puedo decirte.
–¿Cómo ves el presente de los Pumas?
–Los veo muy bien. Dieron un gran salto en el Mundial y acaban de ganarle a Francia y estuvieron cerca de superar a los All Blacks. Está a las claras que pueden hacerle partido a cualquiera. Y, la verdad, como están dadas las condiciones, no se les puede pedir más a los jugadores.
–¿Representa alguna complicación para ustedes el paréntesis sin actividad que tuvieron los Wallabies desde el cierre del Tri Nations, el 17 de agosto último?
–En cierta medida puede ser, pero los Pumas también se juntaron ayer y ninguno tendrá algún tipo de ventaja en ese sentido. Tal vez, como a una docena de nosotros se nos porhibió actuar en nuestros clubes en este último tiempo (él juega en Eastern Suburbs, de Sydney), puede que necesitemos más ritmo de partidos. De todas maneras, nos preparamos de la mejor forma para este partido durísimo. Los Pumas son un equipo de temer, ya demostraron que están entre los mejores conjuntos del mundo y, de la mano de Pichot (Agustín) son capaces de conseguir cualquier cosa. Nosotros vamos hacer todo lo posible para dominarlos y ganar.
Antes de la despedida, los sentimientos empezaron a aflorar en la charla, y Noriega, bastante tímido cuando le toca estar ante periodistas, se soltó un poco más y no pudo olvidar su predilección futbolística por River, justo en un momento sumamente especial: “Estoy ansioso porque llegue la hora de jugar. Pienso en la gente gritando ¡Pumaaas, Pumaaas...! Va a ser hermoso todo y, además, pisar el césped sagrado del mejor equipo de todas las épocas...”
Fecha de nacimiento : 22 de octubre de 1971
Altura : 1,83m
Peso : 117kg
Club : Eastern Suburbs
Estado : New South Wales
Caps en NSW : 68
Caps en el Súper 12 : 63 (entre ACT Brumbies y los Waratahs) Tests para Australia : jugó 14 cotejos; su debut fue en 1998, ante Francia.Tests en los Pumas: disputó 25 encuentros, incluído el Mundial de Sudáfrica 1995, torneo en el que conformó, junto con Federico Méndez y Matías Corral, la mejor primera línea del mundo. Su bautismo en la selección argentina se dio de la mano de los entrenadores Tito Fernández y Pipo Méndez, ante Paraguay, en el Sudamericano de 1991. Su primer encuentro oficial, convocado por Luis Gradín, fue ante España, en la cancha de Vélez, en 1992. También integró el plantel de los Pumitas y el seleccionado de Buenos Aires. Su altima actuación con la camiseta celeste y blanca fue ante Italia, el 4 de junio de 1995, en la Copa del Mundo.
Noriega es el segundo rugbier argentino que vistió la camiseta de los Pumas y de los Wallabies. El pionero fue el cordobés Enrique Topo Rodríguez, ex pilar de Tala, que jugó cuatro test-matches para la Argentina entre 1979 y 1983 (en su primer año, enfrentó a Australia). Y entre 1986 y 1987, Rodríguez estuvo presente en cuatro tests de los Aussies, incluida una serie contra el conjunto argentino.
La delegación de Australia desembarcó en nuestro país el viernes último, y mientras todos los rugbiers se escaparon el fin de semana para conocer las cataratas del Iguazú, Patricio Noriega tuvo permiso especial para reencontrarse con sus afectos. Juan Fernández Miranda fue la primera visita en esta vuelta, pero en la casa de su hermano Hugo, en su entrañable Don Torcuato, se cumplió el reencuentro familiar (“Tuve una de las charlas más largas de mi vida”, confesó el Pato) y con algunos amigos de Hindú en una pizzería del barrio.
Su residencia en Randwick, cerca de la encantadora Coogee Beach, en las afuera de Sydney, no tiene comparación en cuanto a esa belleza que encuentra aquí, donde repasa todas las vivencias del pasado y sus orígenes.
Igualmente, Australia tiene un significado muy particular para Noriega. Durante el año 2000 fue a probar suerte al Stade Francais, pero en esos nueve meses en París nunca logró adaptarse. Incluso, una doble fractura en el hombro izquierdo lo excluyó de competir (sólo actuó unas pocas veces en la segunda formación). En medio de otro momento triste, en el horizonte nuevamente apareció la Gran Isla de Oceanía. La propuesta para incorporarse a los New South Wales Waratahs le devolvió la felicidad, pues allí, con la colaboración de la doctora Sharon Flahive, solucionó su lesión y, al estar en buenas condiciones atléticas, recuperó su nivel y el lugar en el seleccionado australiano.
Un virus en un oído le impidió estar en la última función de los Wallabies (ante los Springboks en la clausura del Tri Nations), pero es un hecho que el sábado próximo lucirá la camiseta N° 3. Si bien el futuro inmediato es el cotejo ante la Argentina, Noriega también tiene sus planes para lo que sigue después: “Todavía creo que voy a jugar dos o tres años más, y espero que sea en buen nivel, pero a la vez estoy haciendo el primer nivel del curso de entrenador, porque me gustaría ser técnico. De hecho, ya estoy colaborando en el equipo del colegio de mis hijos”, contó el gigante primera línea.
La sucesión rugbística está garantizada con el pequeño Patricio (15 años), Esteban (13) y Santiago (10); todos representan al Waverley College como primeras líneas. Patricio (h.) es el único que actúa como hooker, mientras que los otros dos sí son pilares derechos. Tomás, de sólo dos años, completa la lista de herederos, pero deberá crecer para imitar a su orgulloso padre.
Lon la primera jornada de entrenamientos, tanto los Pumas como Australia pusieron ayer en marcha la puesta a punto para del choque en River. Los australianos hicieron doble turno, por la mañana asistieron a un gimnasio céntrico y por la tarde, practicaron en la sede San Martín del club Gimnasia y Esgrima, en Palermo.
El seleccionado argentino, con la llegada de todos los jugadores que se desempeñan en el exterior, se juntó en el San Isidro Club y luego quedó concentrado en el Sheraton Hotel, de Pilar. La novedad fue la disponibilidad del segunda línea Ignacio Fernández Lobbe, a quien le redujeron un día la suspensión que recibió jugando para el Castres francés. La confirmación de Fernández Lobbe dejó a un lado de los 22 designados, al rosarino Pablo Bouza que, además, recibió un golpe en la cabeza el último viernes en el amistoso contra el CASI. Por una entorsis en el tobillo izquierdo, sufrida en el Leeds inglés, el wing Diego Albanese estuvo exento de las tareas, pero no habrá inconvenientes para que esté entre los titulares.
En el entrenamiento en San Isidro estuvieron, por invitación especial, los forwards Martín Schusterman y Patricio Albacete –ambos integrarán el plantel que irá de gira por Italia e Irlanda–, junto con otros rugbiers del SIC (Nealon, Rospide, Pietranera, Anthony, Artese, Angelillo y Lavenas). Los trabajos duraron cerca de una hora; el pack ensayó el scrum, bajo las órdenes de Daniel Baetti y la colaboración de Diego Cash (también dieron una mano Miguel Cutler y Alejandro Conti, técnicos del SIC), mientras que los backs seguieron las indicaciones de Marcelo Loffreda.
Los 22 hombres que se alistan para el test-match con los Wallabies son: Reggiardo, Hasan, Méndez, Ledesma, Grau, Fernández Lobbe, Alvarez, Sporleder, Longo, Martin, Phelan, Durand, Pichot, F. Contepomi, Albanese, Camardón, Arbizu (capitán), Orengo, Corleto, Juan y Nicolás Fernández Miranda y Núñez Piossek.


