Los Pumas derrotaron a Italia 20-18 y tuvieron una alegría en su gira por Europa

En Génova, se impusieron con dos tries, tras la derrota que habían sufrido ante Escocia; el sábado 22 jugarán el último partido, ante Francia
Jorge Búsico
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15 de noviembre de 2014  • 12:04

GÉNOVA.- Los rostros eran de alivio; no de satisfacción. Estos Pumas , jugadores y staff, tienen una virtud: no les interesa ganar de cualquier modo. Quieren desplegar un juego que tenga como consecuencia el resultado, y no al revés. Pero eran conscientes de que el test en Génova, ante Italia, había que sacarlo adelante. Que otra derrota iba a transformar en un sufrimiento la última semana de la gira , nada menos que con Francia como rival de cierre, en París. Hubo una buena actitud que derivó en una victoria que de ninguna manera salda lo de Murrayfield, pero que sí alivia la cabeza. El juego mejoró poco y en algunos aspectos determinantes dejó signos de preocupación.

Los Pumas terminaron defendiendo el 20-18 ante un rival duro físicamente, pero muy rústico y sin luces, con un pack sin experiencia y con 7 de los 8 que debutaron este año en el seleccionado mayor. Fue una prueba de fuego para esos chicos que en promedio de edad no superan los 22 años y los 10 tests internacionales. Es un dato positivo si se lo mira desde el lado de ampliar la base, pero riesgoso. Si al equipo le faltó aspereza e impacto en el tackle, en esos minutos finales se evidenció aún más, y la victoria se defendió por la impotencia italiana antes que por las aptitudes argentinas.

En el primer tiempo no bastó la actitud de los Pumas, que volvieron a caer, como ante Escocia, en la recurrencia de penales: 7, la mitad en rucks, y un free-kick por infracción en el scrum. Italia, sin mucho, se puso 12-3 porque el neozelandés Kelly Haimona acertó lo que le brindaron. Dos de esos penales fueron por una situación inaceptable en el rugby del alto nivel: jugadores adelantados.

Con la diferencia en contra, la virtud fue que el equipo no se cayó ni se descontroló. Esa sí fue una gran diferencia con respecto a la semana anterior. Se iban los 40 minutos y también se le había ido Haimona a la marca argentina, pero los italianos manejaron mal la pelota y Lucas González Amorosino , siempre vivo y siempre dispuesto a apoyar un try clave, se la llevó como una presa. La jugada siguió con varias fases y el wing/fullback terminó apoyando del otro lado. La conversión de Hernández dejó la chapa 10-12.

"Hablamos mucho en el vestuario sobre esos penales. No podíamos volver a cometerlos. Y por suerte en el segundo tiempo se mejoró", dijo luego Daniel Hourcade . Sin embargo, los Pumas perdieron la iniciativa en buena parte del segundo tiempo, especialmente por el flojísimo line, al que el entrenador no dudó de calificar como "un desastre".

Un tackle alto alevoso a Matías Moroni no bien había ingresado por Joaquín Tuculet (tuvo un traumatismo de cráneo que no reviste gravedad) que no fue sancionado por el árbitro (el juez de touch estaba al lado), le dio la iniciativa a Italia en esos primeros minutos, pero los Pumas pudieron rearmarse.

La decisión de la nueva pareja de medios dio dividendos porque Tomás Cubelli puso al equipo adelante y Juan Hernández , cuando la pelota llega viva, todavía conserva la chispa para desorientar a la defensa rival. Y en ellos dos nació el excelente try que apoyó Jerónimo De la Fuente en una jugada que está preparada. El medio scrum jugó rápido un free-kick después de un scrum, el apertura hizo la pausa y el movimiento de crack, y el centro rosarino entró como una flecha hasta debajo de los palos. Después de 58 minutos, los Pumas se ponían por primera vez al frente en el marcador.

Sorprendidos, los italianos estuvieron varios minutos para recibir el golpe de nocaut, pero la seguidilla de cambios ordenados por Hourcade frenaron esa levantada Puma. Entonces, el partido se empezó a pelear más que a jugar; a entrar en lo que le convenía a Italia. Fue cuando el line entró en un pozo, perdiendo todos los envíos. Sin pelota, los argentinos apelaron a defenderse: ordenados, pero sin contundencia en el tackle.

Un penal grosero frente a los palos le dio la oportunidad a Nicolás Sánchez de estirar a 20-15, aunque enseguida otra infracción derivó en otro penal anotado por otro argentino, pero con la camiseta italiana. A falta de 7 minutos, Luciano Orquera dejó el resultado en suspenso. Errores locales y un par de buenos kicks tácticos de Sánchez aseguraron una victoria sin brillo pero que, entendiendo el contexto, tiene un valor especial.

Viene Francia y el equipo necesitará seguir reconstruyéndose. Con lo hecho ante Italia no alcanzará ni para un buen papel ante Les Bleus en su casa de París. A la actitud habrá que agregarle juego. Para que el alivio se transforme en satisfacción y para, especialmente, ya no volver atrás.

91.

Los seleccionados de la Argentina e Italia se midieron en 20 oportunidades con el encuentro de hoy. Los Pumas se impusieron en catorce ocasiones y perdieron en cinco y se registró un solo empate. Además, el seleccionado argentino ganó

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