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Tomás de Vedia fue uno de los que escribieron la historia del SIC campeón 2010 como titular indiscutido, aportando desde una de las puntas siete tries en el URBA Top 14 y agregando a su foja de servicios un título más a los ya logrados en 2003 y 2004. Pero sus diversas inquietudes al margen de la ovalada lo llevaron también a cerrar el año con otro sueño que no tiene que ver con los tackles y las corridas y sí con la pasión que le pone al juego: la publicación de su primera novela, que ha titulado de un modo particular: El ragbier poeta.
Tomy, quien se solventa dando clases de inglés y que en sus ratos libres también canta y toca la guitarra en la banda Gitanos, plasmó en esta novela cientos de historias que fue escuchando en el rugby, fundamentalmente a través de su padre, Ricardo, Tacho para todos, símbolo del SIC multicampeón de los 70 y 80 y que, al igual que su hijo, tuvo el privilegio de calzarse la celeste y blanca Puma.
"Siempre me gustó escribir. Quizá la veta creativa la heredé más de mi hermano mayor, Francisco, que siempre anda inventando cosas. Entonces, después de publicar diversos artículos en sitios de rugby, me decidí a terminar esta novela que había empezado hace un tiempo. Trata de un personaje apodado El Gato, al que lo expulsan de su club después de un tercer tiempo y, a manera de rebeldía, se pone de novio con una chica de la JP. Tiene mucho de rugby, pero lo que intenté fue abordar otros mundos que hay alrededor", me cuenta Tomy, quien se quedó afuera en el último corte para el Mundial 2007.
El wing del SIC, quien regresó a su club de siempre después de tres años en el rugby profesional inglés jugando para el London Irish y el Saracens, se unió a esta aventura literaria junto a un grupo de poetas, periodistas y editores, del que nació la editorial Garrincha Club Social, un proceso de autogestión.
La idea de concretar El ragbier poeta fue durante el taller literario que De Vedia realiza con Santiago Llach, hijo del economista Juan Llach. Y este primer libro del sello Garrincha tiene otra particularidad, porque al final comienza otro, en este caso uno de relatos (Quién te va a querer), escrito por María Bernardello, una chica de Adrogué, en la otra punta del Gran Buenos Aires en la que habita Tomy, natural de San Isidro.
La mirada de Tomy De Vedia en El ragbier poeta tiene puntos de encuentros con Rugby, la novela que hace unos meses publicó Manuel Soriano, también desde adentro de este deporte. O sea, trata de desmitificar algunos estereotipos instalados en el rugby, aunque también revitaliza otros.
En esa búsqueda de unir el rugby con otras historias, De Vedia también se acercó a las cárceles para enseñarles a los presos los secretos de la ovalada. Y si no dio una segunda vuelta olímpica en 2010, en este caso con el Seven del SIC en la URBA, fue porque prefirió ir a dar una mano a la gente de la Unión Andina. Quizá, de tanto andar de un lado para el otro, en algún momento le brote otro libro. Ojalá.


