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"¡Al final van a pensar que soy mufa! Corrí con mucho frío y una lluvia de película". Mariela Ortiz todavía busca recomponerse física y mentalmente de una dura prueba. Si bien los 21,097km de Miami significaron una carrera preparatoria, su gran objetivo para el primer semestre de 2017 será el maratón de Rotterdam, que la verá debutar en la distancia el próximo 9 de abril. "Todo lo que hice en Miami fue pensando en Rotterdam. Más allá del segundo puesto que suma mucho, el foco está puesto en el maratón", cuenta Mariela. Los brazos de su hija ya le devolvieron la serenidad. La pequeña Olivia, de 4 años, su cómplice incondicional, le da calma y vértigo a la vez. "Con Oli nunca se sabe. Es hermosamente impredecible. Como toda nena de su edad te demanda mucha presencia y estos días con ella en el Sur nos vinieron muy bien para estar juntas", explica. Y confiesa: "No se trató de vacaciones convencionales porque en Villa La Angostura también salí a correr, aunque me di varios permitidos. No puedo relajarme. Debo seguir adelante sumando km".
-¿Sabías de tu chances reales de estar en el podio?
-Sí, absolutamente. Pero cada edición es diferente a la otra. Han ganado con marca de 1h13m o con 1h18/19m. Cada año es una lotería por los tiempos que analizamos con Fernando [Díaz Sánchez] de cada edición. Fuimos a buscar la experiencia que no sólo es la carrera: es el estrés del vuelo, la acreditación en una prueba internacional, estar lejos de tu casa y de tus afectos. Y el saldo es claramente positivo.
-Se te escapó por muy poco la carrera...
-Sí, una lástima. Igual, el saldo es más que positivo. Lo peor que me pasó es que desde el km 5 me despegué de Krystalanne Curwood pero ahí empezó la parte más dura con el puente Venetian Causeway con viento en contra. Llegué entre los primeros 15 de la general de la carrera. Fue duro porque estaba con mucha carga, lógico en esta etapa del proyecto. Me relajé en el peor de los sentidos. No tenía sentido que me diera vuelta para ver si seguía sola porque no se veía nada por la bruma que había. Y en en el km 20 Curwood me pasó volando. No me di cuenta y me pasó abajo de 3m30s el km. Obviamente que da bronca porque estaba ahí de ganarla, pero de todo se aprende. Mucho más de las derrotas.
-Es una mirada bastante bielsista, Marcelo Bielsa dice que el éxito es deformante, relaja, engaña, nos vuelve peor, nos ayuda a enamorarnos excesivamente de nosotros mismos; en cambio, el fracaso es todo lo contrario, es formativo, nos vuelve sólidos, nos acerca a las convicciones, nos vuelve coherentes...
-Creo que es así. Si te enamorás sólo de las buenas, de los éxitos y de los triunfos estás dejando de lado una parte muy grande de la vida. Y en el deporte eso suele ocurrir y no es más que un engaño que uno mismo puede provocarse. Perdí más carreras de las que gané. Y en lo deportivo, en Miami entiendo que perdí pero, a la vez, siento que fue una carrera de profundo aprendizaje. Y esto no es una contradicción sino un pensamiento meditado. La bronca es parte de todo esto, es necesaria porque si perdés y no te preguntás por qué, no te interrogás y buscás las causas es que no te importa lo que estás haciendo. Es como los poetas, desde el dolor escriben mejor. En la vida como en el deporte, autoevaluarnos es imprescindible. Es muy necesario para ver qué hicimos y cómo podemos mejorar.
-Sobre el tema del éxito, los triunfos te trajeron mucha notoriedad, ¿qué cosas no negociás?
-La mentira en ninguna de sus formas, el engaño, no poder creer, dejar de creer en una persona porque me hizo daño a mí o alguien muy cercano. Lo primero es ser genuino con unos mismo. Desde ahí, intento pararme toda la vida. Cuido mucho los afectos, las amistades. Soy una agradecida porque después de muchos años, el año pasado fue un año de mucha exposición. Y la bendigo, obviamente. No es que la busqué, sino que fue una consecuencia del trabajo y la dedicación para estar lo más arriba posible en lo que más y mejor sé hacer: correr. Y correr un poco mejor o haber ganado varias carreras me dio una exposición que nunca imaginé. El año pasado fue tremendamente movilizante y cambiante. En todos los sentidos. Y correr me ayudó mucho. Como dice una persona que con el tiempo creo que se convertirá en una gran amiga: correr me ayuda a desatar los nudos del corazón. Es una tarea diaria.


