

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Con su 1,79 metros, Facundo Campazzo cargaba los 2,11 metros y los cerca de 112 kilos de Martín Leiva para que el largo pivote hiciera el tradicional corte de redes en el Polideportivo marplatense.Tiempo antes, el gigante físico había dicho del gigante basquetbolístico: "Impresionante. Sin palabras. Los adjetivos que yo diga quizá sean pocos. A Facu hay que disfrutarlo. El enano ése es tremendo y hace jugar a todos nosotros. Peñarol va a extrañarlo muchísimo".
Al igual que en los partidos, el "enano" se había puesto al hombro lo más pesado. Como en ese último cuarto de la serie con Regatas Corrientes, cuando el rival apretaba y Paolo Quinteros embocaba, y cuando Campazzo se despachó con 22 puntos en 10 minutos (32 en total) y ganó la final. Si el cordobés se enciende, da la impresión de que puede hacer cuanto quiere. De que es más efectivo si construye la jugada y la define que si pasa la pelota para que otro resuelva, lo cual, por otro lado, es su función como base, armar juego. Pero si las papas queman, hay que darle la bola al Nº 7.
Se equivocará, sí, porque arriesga y hace las cosas a una velocidad altísima. Tiene pérdidas, falla tiros. Pero esos defectos se reducen cuando se avecina la chicharra si la victoria no es segura. Domina totalmente la pelota pese a sus manos proporcionales al 1,79m, es huidizo gracias a un dribbling asombroso y rapidísimo, tiene una visión de cancha formidable, un gran dominio del cuerpo, regala lujos, salta como con resortes (hasta hace alguna que otra volcada a pesar de su estatura) y posee muy buen lanzamiento de dos y de tres puntos, sobre todo si la presión es grande. Que es lo que lo hace embocar más cuando intenta tiros libres, su costado menos eficaz.
Juega como un chico. Dejó de serlo hace no muchos años, pues tiene 23. Hace muecas en el calentamiento, sonríe y festeja si acierta un gran disparo, pero no para provocar, sino porque se divierte. Se golpea las manos si comete un error. A veces exagera con sacudones y caídas ante toques leves de un adversario. Nunca se enoja, pero hace enojar. Vuelve locos a sus marcadores con la defensa. De hecho, es un gran ladrón de balones (lideró la Liga Nacional con 2,1 robos de promedio en la etapa regular). Y un estupendo pasador (5,9 asistencias, también la mejor marca). Todo eso perderá Peñarol en la próxima temporada.
"Habrá que suplirlo de alguna forma. Facu... Facu tiene que irse. Es así. Tiene que ir afuera para seguir creciendo. Ya la Liga le queda muy chica. Hace lo que quiere con cualquier jugador. Tiene que irse a España, Italia, o más arriba, porque tiene mucho potencial. Será lo mejor para él", comentó su compañero Leonardo Gutiérrez. Leo es un prócer de la Liga, dueño de 10 títulos de campeón, pero no tuvo problemas en señalar al muchacho como el responsable de esta cuarta conquista en cinco años. "Es un grande. Un grande de 23 años. Juega con el corazón, a full. Voy a extrañarlo, porque desde hace tres años compartimos la habitación y la pasamos muy bien. Y voy a extrañarlo porque verlo jugar es un placer, me hace feliz. Cuando él no estuvo contento, el equipo no jugó, estuvimos todos locos. Y yo le decía: «Facu, disfrutá. Si vos disfrutás, nosotros disfrutamos. Si vos disfrutás, nosotros ganamos». En esta temporada disfrutó al máximo y nos hizo ganar. Realmente nos llevó de la mano a ganar una final", lo elogió.
Hay más. Su compañero Adrián Boccia dijo de él: "Un crack. Tiene una carrera brillante por delante. Lo que él se proponga, va a lograrlo. Por el carácter, por lo que trabaja. Llega una hora antes que los demás, hace una dieta para estar al 100%, y seguramente en el Mundial va a demostrar todo lo que es". El entrenador, Fernando Rivero, añadió: "Mantiene la frescura y la inocencia de un amateur. Es un pibe bárbaro. Hoy está dominando la Liga; le queda chica. Si quiere crecer, debe irse a otro lugar. Ojalá le vaya bien, donde sea".
Campazzo fue el jugador más valioso de la final de 2012, a los 21. Y salvo una aberración, será premiado como tal por ésta. Es quien a su edad más veces conquistó la Liga Nacional, cuatro, una más que Diego Osella, dos más que Gutiérrez, tres más que Marcelo Milanesio y cuatro más que Pichi Campana. Claro que la cuenta entra ahora en pausa...
¿Puede todo esto catapultarlo algún día a la NBA? Según su representante, Claudio Villanueva (el mismo de Luis Scola, Andrés Nocioni, Pablo Prigioni y Julio Lamas), el cordobés hincha de Chacarita recibió invitaciones para minicampus de dos equipos del Oeste de la NBA, para las próximas dos semanas. No las tomará, para descansar. "La NBA sabe quién es Campazzo ya, hay scouters en Argentina, y en el Premundial de Venezuela jugó contra seis o siete NBA. Saben quién es", minimizó su agente el riesgo de rechazar esas chances. "No habría ningún problema para que jugara en Estados Unidos; sólo habría que estudiar qué papel tendría en el equipo. Ir como cuarto base no sería bueno para su carrera. Hay sondeos desde España, Italia, Israel, y algún comentario desde Turquía. Hoy su prioridad es el Mundial. Jamás renunciaría a España 2014 por aceptar una oferta", contó Villanueva.
"Hay tiempo para pensar en el futuro, y ni quiero hacerlo todavía. Quiero que esta noche sea para siempre, con amigos que ya no son compañeros. Si me voy o no, no sé, pero voy a llevarlos siempre en mi corazón", brotó de Facundo minutos después de la consagración. Antes había estado más emocionado, cuando salió a 30 segundos del cierre y se le cayeron lágrimas al ver en las plateas a su madre y su hermano, los artífices de que con 16 años se fuera de Córdoba a Mar del Plata para volverse basquetbolista. "Una mariconada", calificó su propio llanto quien prometió a su mamá que un día terminará de cursar el colegio.
"Gracias, Facundo, muchas gracias de verdad. Esta hinchada nunca más te va a olvidar", le cantaba el público de Peñarol. Difícil que lo olvide. Si todo va bien, debería verlo mucho por televisión en los próximos años.
