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MENDOZA.-Fueron el fútbol de una noche de verano. Despertaron el aplauso con ese toque de picardía y talento. Se juntaron para alimentar otra ilusión, que habla de más títulos. Pablo Aimar y Santiago Solari formaron la sociedad de los poetas vivos. De modernos caras sucias que se convirtieron rápidamente en otra de las grandes esperanzas de River.
La historia de estos dos pibes dice que nacieron en el club; que crecieron juntos en la reserva y que un día Ramón Díaz les dio la soñada oportunidad de jugar en primera. Anteanoche, frente a San Lorenzo, el destino los volvió a unirpor tercera vez. Aunque esta vez, con otras responsabilidades. Mayores, tal vez. Pero no menos atractivas. "Fue muy lindo volver a jugar con Santiago, porque nos conecemos desde las inferiores. Creo que eso me ayudó mucho para jugar con más tranquilidad y las cosas nos salieron bien", dice Pablo, con una casi imperceptible pero inconfundible voz con acento cordobés.
Son totalmente diferentes, aunque disfrutan del fútbol con la misma pasión. Para Pablo, que tiene 18 años pero ya había debutado en el equipo de Ramón Díaz, vestir la camiseta número 10 fue muy emocionante. "Cuando me dieron la 10 no lo podía creer ¿sabés lo que es jugar con esa camiseta? Yo pensé que iba a tener el 26. Pero la 10 no es mía , es del Muñeco (por Gallardo). Así que la voy a tener que devolver", asegura, con timidez, el chico que vio la luz en Río Cuarto.
Santiago, en cambio, ya recita sus frases casi de memoria. "Creo que nos entendimos bien con Pablo y esto tiene que ver con la gran cantidad de partidos que jugamos juntos en las inferiores. Se nota que tiene un gran talento", explicó El Principito, tres años mayor que Aimar.
Uno -Solari- es zurdo; el otro, el pibe campeón del mundo con el Sub 20, lleva atada la pelota en la derecha. "Ramón Díaz me dio mucha confianza y me sentí muy apoyado. Ojalá que le haya gustado como jugué. Mis compañeros también me ayudaron. Pero creo que no estuve tan tranquilo ¿Por qué? Porque si no, no tendría que haber errado alguna de las situaciones que tuve. Por ahí, de afuera parecía que jugaba tranquilo, pero no era así", dice Pablo, humilde y sincero. Santiago, acostumbrado a los micrófonos, suelta la frase con más firmeza. "En general, creo que River hizo un buen partido. Si bien recién comenzamos con la pretemporada, por momentos tocamos bien y creamos varias situaciones".
"¿Qué parecía que estaba jugando en el patio de mi casa? No puedo afirmar una cosa así, porque siempre juego de la misma forma. Buscaba tocar de primera, porque en un moento me ahogué; no tenía mucho aire y entonces preferí largar la pelota para no perderla", dice Pablo, cuando realmente complicó en más de una oportunidad a los experimentados defensores de San Lorenzo que parecían principientas cuando llegó el momento de marcarlo.
"Pienso que River demuestra que sigue con hambre de ganar títulos. Algunos creen que por haber obtenido tres campeonatos nos vamos a quedar de brazos cruzados y no es así. River te obliga a ganar todo", afirma Santiago.
Prefieren no hablar del futuro. Los dos disfrutan mucho con este presente. "No sé si voy a jugar o no, pero espero que este año pueda estar en el equipo más seguido así me acostumbro más rápido. A mí me gustaría jugar como Ortega, que es mi ídolo", asegura Pablo.
El Principito agrega: "Lógico que me encantaría estar siempre entre los titulares, pero eso depende de uno mismo y de las necesidades que tenga el equipo".
Aimar y Solari son las nuevas caras del otro River. Una sociedad que puede hacer olvidar a cualquier despedida. Llámese Ortega, Crespo o el mismísimo Francescoli. Hoy por hoy uno de los pocos lujos que puede darse el fútbol argentino desde la cantera de Núñez.
MENDOZA (De un enviado especial).- "Pablo será uno de los grandes jugadores de nuestro fútbol. Tiene un grandísimo talento y este será el año de su despegue". Tal como lo hizo con Marcelo Gallardo, Ramón Díaz se animó a predecir el venturoso futuro que le espera a Pablo Aimar dentro de las canchas. "Hay que llevarlo despacio; recién tiene 18 años y muchas cosas por aprender. Pero ante San Lorenzo lo noté muy bien. Se enima a jugar, pide la pelota, corre muy bien la cancha y está siempre en el lugar justo; y ya lo ven... tiene una calidad impresionante, fuera de lo común", explicó el técnico.
"Todos sabemos que este año vamos a tener muchos jugadores ausentes por el Mundial de Francia. Por eso, Pablito -generalmente lo llama así- tendrá oportunidades para entrar como titular, seguro. Y va a dejar con la boca abierta a mas de uno", anticipó el entrenador de River, frotándose las manos.
La comparación surge de manera espontánea: ¿será el sucesor de Ortega? También sobre eso respondió Ramón Díaz. "Tiene algunas cosas de Ariel, pero todos los jugadores son diferentes. Ortega tiene un estilo y Aimar otro. Pero es evidente que Pablito es una de las grandes promesas de nuestro fútbol".
Claro que también se enorgullece cuando recuerda el día que decidió su debut: "Ya lo había visto en la reserva y me gustaba mucho. En un verano, cuando hicimos la pretemporada, lo convocamos para que viniera con los grandes y después se quedó con nosotros".

