

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
A los 31 años, el domingo próximo, Sandra Torres Alvarez correrá en San Sebastián su séptima maratón. Lo hará un claro objetivo: tratar de mejorar su mejor marca, 2h40m23s lograda en el Campeonato Nacional en Santa Rosa, La Pampa, el 11 de abril de 2004, que le permitió ser representante olímpica en Atenas.
Antes de emprender el viaje a España, la dotada fondista, de 1,57m y 47 kilos, le dejó a LA NACION impresiones y expectativas para la competencia que comprende una distancia de 42,195 km y que encierra una exigencia singular.
"Esta temporada fue buena para mí. No siempre se pueden ordenar los objetivos. Tengo la suerte de contar con mucho apoyo, como nunca antes lo tuve", dice con suma satisfacción.
¿En qué consiste esa estructura? La misma atleta lo explica: "Cuento con dos sponsors importantes, Orígenes y Nike. El primero comprendió el esfuerzo de una atleta amateur y me acompañará hasta los Juegos Olímpicos de 2008 en Pekín. Cuento con mi técnico, Toribio Gutiérrez; con las enseñanzas de Manuel Rivera; un médico, Rubén Argemi; un preparador físico, Omar Dilisio; una psicóloga, Nelly Giscafré, y una nutricionista, Liliana Oña. Qué más puedo pedir?".
Esto es poco visto en la Argentina y menos, en atletismo, un deporte en el que las carencias siempre están a la orden del día. Esta temporada, Torres Alvarez corrió la media maratón en 1h18m35s, mejoró en pista su marca personal de 35m7s1/10 (control manual) con 35m0s61/100 en la Copa de Clubes, en el Cenard, y el 6 de noviembre los 10 kilómetros de Niké (calle) en Palermo, en 33m19s mejorando sus 33m59s de 2001.
"En San Sebastián me espera una carrera dura, aunque será un circuito llano y tendremos una temperatura fría. Por entrenamiento, debería mejorar mi tiempo, pero en maratón nunca se sabe hasta cruzar la meta", agrega.
Al objetivo deportivo de Torres Alvarez debe agregarse un estímulo económico como son, de ganar, 6000 euros, mucho dinero para un atleta sudamericano.
Y explica: "Esta será otra experiencia para afrontar, por lo menos, dos maratones el año próximo, en el extranjero, con atletas que me exijan, para tener roce internacional. Luego, en 2007 espero estar en los Panamericanos de Río de Janeiro y el objetivo final son los Juegos Olímpicos de Pekín, en 2008".
Sandra, ahora, tiene nuevos horizontes. Confía en su entrenador, Toribio Gutiérrez, a quien define "como un gran motivador". Finalmente, dice sobre el apoyo recibido: "Esto me permite, dentro de un deporte amateur en nuestro país, trabajar como una atleta profesional".
La Argentina, país de maratonistas, con el recuerdo perenne de dos leyendas como Juan Carlos Zabala y Delfo Cabrera, campeones olímpicos, tiene ahora una esperanza femenina. El tiempo dirá si sus sueños se convierten en realidad.


