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GOTEMBURGO, Suecia (De un enviado especial).- Hace 14 meses, en el Parque Roca, Robin Soderling no lo podía creer cuando veía a Diego Maradona, desaforado, insultándolo desde uno de los palcos. Sabía que ahora el ex futbolista no estaría en el Svenska Mässan, pero un escozor le habrá recorrido el cuerpo cuando se encontró con una imagen particular del argentino: uno de los cabezones típicos del carnaval. Debajo de él, Hernán Ledesma, santafecino de San Lorenzo, hincha de Newell s. Vive en Estocolmo desde hace siete años. Está desocupado y cobra el seguro de desempleo. ¿Cómo y por qué llegó hasta Suecia? Por amor
"Fue en el Mundial ´98. Me enamoré perdidamente. Tenía un puesto en petroquímica, estaba bien. Pero una sueca me enloqueció. Me visitó dos veces, en el ´99 y en el 2000, y me vine. Me gustó el cambio, se notan las diferencias. Después nos peleamos, pero ya me afinqué aquí. ¿La figura de Diego? A esta cabeza la hicimos de arcilla, con plasticola, la dejamos secar un día y la pintamos. Es artesanal; la armamos para un carnaval de los chicos de un barrio de Estocolmo. No sabés las fotos que se sacan conmigo por la calle".
Hernán y su Maradona acapararon la atención en el reducido pero ruidoso grupo argentino, de 60 personas, que se hicieron sentir en medio de 3500 suecos. Compatriotas que llegaron desde distintas ciudades de Europa y también de nuestro país. Como los cordobeses Alvaro y Nicolás, acompañados por Paola y la sueca Kristina, que vivió un año en Villa María y maneja con bastante fluidez el español. "La gente es muy rara acá, es muy buena, no tiene la picardía argentina. Y las mujeres Imaginate: me gustan las rubias de ojos celestes. Lo mejor de Europa, incluso sobre las de Moscú", dice Nicolás.
Vale rescatar la corrección del público y lo diferente que es ver la Copa Davis en Suecia. El aliento a los locales es simpático y con muchos silencios. Otra cultura. Disfrutan más del tenis que del resultadismo. Como debiera ser.

