

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
PARIS.– Adiós al sueño, fin de la ilusión. Llegó la hora de la despedida para Guillermo Coria de Roland Garros, el certamen que servirá –definitivamente– como un salto de distinción para su carrera. De todos modos, el destape que en esta quincena vivió un holandés, Martin Verkerk, dueño de un poderoso y letal servicio, hizo trizas la esperanza de que el torneo más importante sobre polvo de ladrillo tuviese un finalista de nuestro país después de 21 años, como ocurrió con Guillermo Vilas, en 1982.
En 2h40m, Verkerk, 30° en la Carrera de los Campeones y 46° en el Ranking de Acceso, se impuso a Coria por 7-6 (7-4), 6-4 y 7-6 (7-0) y se convirtió en el primer holandés que accede al encuentro decisivo del Abierto de Francia y el tercero que lo consigue en un Grand Slam en la era abierta (desde 1968).
Verkerk, un gigante de 1,91m, el tercer jugador en el profesionalismo que llega a la definición de un Grand Slam en su primera intervención, se enfrentará mañana con el finalista del año último, el español Juan Carlos Ferrero, vencedor de su compatriota y defensor del título, Albert Costa, por 6-3, 7-6 (7-5) y 6-4.
Desbordado por la potencia del servicio del holandés –conectó 19 aces– y por un incidente al término del primer capítulo, Coria nunca alcanzó un rendimiento como el que mostró ante Agassi. El venadense, que desde pasado mañana será 3ero en la Carrera de los Campeones y 6° en el Ranking de Acceso, siempre tuvo la presión de ir desde abajo ante un jugador que no sólo lo sorprendió por su capacidad para poner la pelota en juego; también por los golpes que empujaron a Coria contra el fondo del court, impidiéndole tomar el control de las acciones.
Si se tratara de boxeo, podría decirse que los rounds de estudio fueron bastantes. Hasta el undécimo game, ambos manejaron sus servicios sin sobresaltos. Verkerk mostró algún hueco en el juego siguiente, el más extenso, pero todo se dirimió en el tie-break, capítulo en el que el holandés fue más certero.
Pero a la frustración de ceder el set se sumó un incidente. Coria lanzó su raqueta para tocar la que sería la última bola y, en la trayectoria, el implemento pegó en una chica de nombre Perrine, que oficiaba de alcanzapelotas y que partía raudamente para buscar la bola que supuestamente no podía alcanzar.
Ante esa situación, que podría haberle costado la descalificación y terminó en una multa de 2000 dólares (ver página siguiente), al argentino se le transfiguró el rostro por miedo a lo peor, se sacó la remera, se la regaló a Perrine y, reiteradamente, le pidió perdón.
Después de consultar a Verkerk y a Perrine, los supervisores del torneo –el alemán Norbert Peick y el francés Fabrice Chouquet– y el umpire Cedric Mourier consideraron que no hubo intención de golpear a la chica, que siguió cumpliendo su tarea con normalidad; de todos modos, el argentino recibió una advertencia (warning) por lo ocurrido.
Coria sintió el impacto por la situación. Se puso 2-0 arriba, pero su tenis ya no era el mismo. Verkerk se repuso e igualó el score. En el noveno juego, el holandés dudó y se colocó 15-40. El poderoso sacador erró todos sus primeros servicios. Coria no se aferró a la oportunidad; lanzó un drive paralelo ancho y un drive a la red. Y desde entonces, la revelación de la temporada halló el camino hacia su final más trascendente.
Igualmente, Coria peleó en el tercer capítulo, en el que entregó lo mejor. Pero Verkerk ya estaba encaminado hacia el triunfo. El argentino levantó seis break-points, remó hasta donde pudo, pero en la segunda muerte súbita, el holandés otra vez impuso su potencia.
Así terminaba para Coria la aventura en París; el epílogo también selló un mes inolvidable: la conquista del Masters Series en Hamburgo, un triunfo sobre Andre Agassi, aquí, nada menos que en Roland Garros y en los cuartos de final; consecuentemente, el pase a la primera semifinal en un certamen de Grand Slam. Así, disfruta de un momento en el que se ubica, históricamente, como el tenista argentino mejor clasificado en los rankings después de Guillermo Vilas (2°) y José Luis Clerc (4°); y una proyección que le augura un futuro increíble.
PARIS (De un enviado especial).– Archibaldo Lanús, embajador de la Argentina en Francia, fue una de las personalidades destacadas que observaron atentamente el encuentro entre Guillermo Coria y Martin Verkerk en el estadio Philippe Chatrier.


