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Por primera vez, debió jugar en Buenos Aires tres puntos de una serie de la Davis. Lo había hecho como visitante. En 2005, desplegó su tenis artesanal y de autor para despachar a Australia sobre el césped de Melbourne. Se cargó a Arthurs, ganó con Puerta el siempre clave dobles y humilló a Lleyton Hewitt con un paseo inolvidable. También había tenido jornadas completas durante 2006. En Croacia, le ganó fácil a Cilic, cantó victoria con Acasuso en dobles, pero no pudo completar el collar porque Ljubicic lo sopapeó en sets corridos el domingo. En la final contra los rusos, aportó su asistencia perfecta. Brilló en los singles ante Safin y Davydenko. En el medio de sus dos shows como solista, perdió en el dobles junto con Calleri ante Tursunov y Safin.
Nunca antes el equipo lo había necesitado tanto en una serie como local. La última en definirse un domingo había sido ante Croacia en 2002, con Gattone Gaudio ganándole el quinto punto al croata Karlovic. David Nalbandian aún no había debutado en la Davis. Lo haría en septiembre de ese año en el match siguiente: semifinal contra los rusos. El triunfo en dobles junto con Lucas Arnold Ker 19-17 en el quinto set contra Kafelnikov y Safin ya tiene su página en los libros de historia del tenis argentino.
Este es su séptimo año consecutivo. En 2003 tuvo su estreno local con dos triunfos ante Alemania. Le ganó a Burgsmüller en singles y festejó el 3 a 0 con Lucas en dobles. Contra los rusos en cuartos, se cargó a Davydenko y completó la tarea con el mismo compañero de pareja. Una lesión lo dejó fuera del equipo que, a pesar de un enorme Calleri, perdería contra los españoles la semifinal de Málaga. No hubo Davis en Buenos Aires durante 2004. Aportó el segundo punto ante Arazi en la cómoda victoria en Marruecos, pero no estuvo en la imposible superficie que puso Belarus en cuartos. Por primera vez formó dobles con Guillermo Cañas en la serie inaugural de 2005 con un triunfo ante los checos para resolver el match. El viernes había superado a Jiri Novak y el domingo… descansó.
Tras aquella memorable exhibición ante los australianos, tocó Eslovaquia de visitante en semifinales. Nalbandian perdió en Pekín su duelo de cuartos ante el español Ferrero y viajó enseguida a Bratislava para preparar la serie. Coria protagonizó la final en China y llegó con lo justo para adaptarse a una carpeta muy rápida. El líder derrotó al temible Topo Hrbaty en cuatro sets el viernes, pero Mago resignó sus dos puntos de singles. Argentina perdió la semi y en el regreso hubo factura con IVA incluido: "No hicimos bien las cosas. Esto es la Davis y a veces hay que sacrificar el circuito", fue el mensaje desde Unquillo con destino final Venado Tuerto.
En el camino a la final de 2006, el equipo debió derrotar a Suecia, Croacia y Australia. Contra los suecos, trabajó ante Soderling en cuatro sets el primer día (cómo cambió todo, ¿no?) y jugó el dobles con Calleri para terminar la serie. Tampoco hizo falta verlo el domingo ante los australianos en semis. Ya había contribuido con el triunfo ante Philippoussis y el festejo en dobles con Agustín. En 2007, faltó a la serie contra Austria. Volvió para Suecia pero, de visitante, cayó ante Johansson y en dobles junto con Cañas.
Este año, cumplió de entrada y sumó los dos puntos que jugó ante Gran Bretaña contra Baker y el dobles con Chucho. Ha ganado 10 de sus 13 partidos en pareja con cinco compañeros distintos: Arnold Ker, Puerta, Acasuso, Calleri y Cañas. Es muy fácil complementarse con él, debido a su formidable inteligencia para jugar dobles. El sábado asumió el peso del partido desde el comienzo y Cañas fue el complemento ideal. Del otro lado estaba un monstruo como Bjorkman que hace jugar dobles a cualquiera. Seguramente, los maleducados que le gritaron "burro" no sabían que es uno de los mejores doblistas de todos los tiempos, que fue 4º del mundo en singles, que ha jugado cuatro finales de Davis y que es el último tenista en ganar sus tres puntos en una final, la de 1997.
Pero no había manera de parar a David Nalbandian este fin de semana. Ni siquiera pudo el inspiradísimo "Psycho" Soderling. El sueco fue Robin, Batman y todos los integrantes de la Liga de la Justicia. Tras darle una paliza a Chucho el viernes, sometió a David con su terrible repertorio de palazos desde el fondo de la cancha. Lo obligó a jugar más de cuatro horas. Lo tuvo dos sets a uno y break arriba en el cuarto. Estuvo break arriba en el quinto. Levantó tres match points en el 5 a 4. Jugó el partido de su vida sobre canchas lentas. Pero debió rendirse ante el indiscutido líder del equipo argentino.
Para Nalbandian, ganar la Davis será más importante que un título de Grand Slam. Quiere ser el gran protagonista de un acontecimiento histórico, aún inédito. El tenis argentino ya tiene campeones de Grand Slam y de Masters pero aún no levantó la Ensaladera. Y en esa foto quiere estar David. Es su obsesión. Y si hay que tirar partidos en el circuito lo hará, como en la primera ronda de Miami ante Malisse. No era el Rally de la Argentina, muchachos. Había que llegar lo mejor posible a esta serie. Pregunta de ocasión: ¿a qué cráneo se lo ocurrió manchar a la Davis dándole puntos para el circuito cuando todos los tenistas la juegan justamente porque representar al país no se mide ni en puntos ni en plata?
En septiembre, viene la afortunada Rusia que ganó sus series contra Serbia y República Checa gracias a sendos retiros por lesiones de Djokovic y Berdych ante Davydenko en el cuarto punto. La Argentina jugará todo lo que le quede en el inexpugnable Parque Roca. España es el último de los ocho campeones que ganaron todas sus series como local. Fue en 2000, justo cuando David comenzaba su carrera profesional. Si en el final de 2007 se notó la influencia de Martín Jaite con algunas correcciones técnicas, ahora le tocó a Fernando "Poncharello" Cao, su preparador físico, a quien abrazó largamente post triunfo. Jugó casi 10 horas durante los tres días y terminó con más resto que Soderling en la batalla del domingo.
Pero el tenis es mucho más que físico y golpes. Nalbandian siempre tiene el partido en la cabeza. Huele las debilidades del adversario y sabe explotarlas como muy pocos tenistas en el circuito. Siempre se le valora su técnica, la pureza de sus golpes, pero ya es hora de que se le reconozca su conocimiento del juego. Nadie sabe trabajar los puntos como él. También puso el corazón y volvió a dar vuelta un partido complicado. Como ante Berdych en Madrid, cuando estaba 4-6 y 0-4 y ganó para comenzar esa espectacular serie de triunfos en Masters Series al final del año pasado. O como ante Starace en la Copa Telmex 2008. O Grosjean en Australia 2007. Con todo lo que había que poner, evitó que Soderling imitara a Hrbaty en ganar sus dos puntos de singlista, como en la última derrota argentina como local ante Eslovaquia en 1998.
Sin embargo, el triunfo ante el sueco tuvo mucho más de primera vez que de historia repetida. Por primera vez lo vimos llorar dentro de la cancha festejando un triunfo. Por primera vez jugó y ganó un partido de singles a cinco sets en la Davis. Por primera vez jugó y ganó los tres puntos de la serie en casa. Pero David Nalbandian no se conforma con esto, ni con su invicto de 14 partidos como local, ni con su record de 25-6 en la competición. Quiere la Copa Davis para el tenis argentino. Por primera vez.



