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La caída, pronta, inesperada, dolorosa, en la 3a rueda del Australia Open, actuó como un mazazo en el ánimo de Juan Martín del Potro. El tandilense llegó a Oceanía expectante, agazapado, esperanzado con dar un golpe tenístico que lo ayudara a arrimarse al top 5, a los fantásticos del circuito. Sin embargo, todo salió mal en su primer torneo del año; recibió un cachetazo que lo envió de regreso. Volvió al país, se tomó unos pocos días de descanso y comenzó a ensayar otra vez, en silencio y sin pausa, pero sin poder olvidar aquel mal trago en Melbourne. Viajó al ATP 500 de Rotterdam sin la certeza ideal, conociendo que le esperaría un torneo con un cuadro lleno de rivales peligrosos. Creció de menor a mayor, se despojó de las dudas, asumió el favoritismo tras la despedida de Roger Federer en los cuartos de final y se dio un gusto, un gran gusto en uno de los torneos más tradicionales de Europa, en su versión número 40. Del Potro lo dejó al francés Julien Benneteau –verdugo del suizo– con las manos vacías tras derrotarlo por 7-6 (2) y 6-3, en una final que tuvo un poco de suspenso en los games finales ya que el argentino sufrió una pequeña hemorragia en la nariz.
"Lograr mi primer torneo después de Australia, en superficie rápida, en un torneo muy complicado, en el que estaban Federer y otros grandes jugadores, significa muchísimo, me da tranquilidad y confianza para el resto de la temporada, para seguir trabajando", reconoció el número 7 del ranking, que quedó a menos de cien puntos del sexto lugar, propiedad del checo Tomas Berdych. "Voy a tratar de seguir ganando torneos. Es un gran desafío para mí esta temporada y voy a intentar acercarme al número uno", añadió Del Potro, con la mesura que lo suele acompañar.
El hincha de Boca Juniors, entrenado por Franco Davin, aumentó su marca en finales: la corona en Holanda fue su 14a en 19 definiciones. Y de esos títulos, Del Potro ya ganó cuatro en canchas rápidas bajo techo, tres el año pasado (Marsella, Viena y Basilea), y ayer en Rotterdam, torneo que alguna vez ganaron leyendas como Arthur Ashe, Jimmy Connors, Björn Borg, Boris Becker, Stefan Edberg y Federer, precisamente en 2012, tras vencer a Delpo en la final. Además, también Guillermo Vilas fue campeón en Rotterdam: en 1982, luego de imponerse en la final ante Connors. "Los récords en las finales me juegan un poco a favor, pero tampoco tengo la experiencia de Federer o Nadal. De hecho, jugué peor que durante toda la semana, pero pude remontar el juego y terminé en un buen nivel", dijo Juan Martín, de 24 años.
Del Potro ostenta números muy valiosos en canchas bajo techo. Es uno de los jugadores con mejores estadísticas en esa condición, con un 67% de efectividad (67 triunfos y 32 derrotas). Además, independientemente de los cuatro títulos, alcanzó tres finales (Rotterdam 2012, Viena 2011 y el Masters de Londres 2009), y superó allí en tres de sus cuatro éxitos a Federer y una a Novak Djokovic (en la Copa Davis 2011, en Belgrado). Esos escenarios –indoor– potencian sus tiros, ya que la velocidad es mayor al no encontrar resistencia del aire, y ocurre lo mismo con el saque, uno de sus recursos más dañinos, con el que obtiene muchos puntos fáciles.

Del Potro impactó con la fuerza de sus tiros, pero también es destacable su estado físico; hay un impecable trabajo de su profe, Martiniano Orazi, que logra hacer mover con agilidad a un lungo de casi dos metros. Hay, también, una cuestión de concentración, de estar enfocado, que el argentino viene cumpliendo. Davin, una de las personas que mejor lo conoce, le explicó a LA NACION, antes de dejar Rotterdam para viajar a Marsella: "El juego de Juan, básicamente, es buscar los puntos, jugar arriba de la línea y mandar. En superficies rápidas y bajo techo tenés que estar muy metido todo el partido, porque una desconcentración te pone abajo, y acá todos juegan bien. El que tira primero tiene ventaja y desde cualquier lugar de la cancha. Se presentan pocas opciones en los partidos y no se puede dudar. No es fácil. Estamos contentos; este es el camino". Del Potro tiene cuestiones por mejorar, está claro, su vara está muy alta, pero tiene condiciones para seguir soñando con grandes objetivos.
AHORA, EN MARSELLA
Tras Rotterdan, esta semana Delpo defenderá el título en el ATP 250 de Marsella. Como 2° favorito, debutará en la 2a rueda ante el local Michael Llodra o David Goffin (Bélgica). El checo Tomas Berdych es el máximo preclasificado.



