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En pleno mediodía porteño, Juan Martín del Potro se entrena con Guillermo Cañas en las canchas de cemento del Vilas Club. Al salir, se carga al hombro un bolso desbordante de raquetas: son al menos una docena, y lleva otras tres en la mano aún sin encordar. Después, elonga durante un buen rato en el gimnasio, asistido por su preparador físico, Martiniano Orazi. Para muchos comienza el tiempo de las vacaciones, pero esa etapa de descanso, aunque breve, ya pasó para Del Potro, después de un 2008 que cerró como N° 9 del mundo y también con una derrota y una lesión en la final de la Copa Davis ante España (1-3).
"Me fui de vacaciones a Trancoso, cerca de Bahía, en Brasil, con cuatro amigos y durante una semana para desconectarme de todo. Había Internet, pero mis amigos no me dejaban ni usar el celular, y la verdad es que me vino bárbaro. Fueron vacaciones cortas, pero rendidoras", dice el tandilense, ya recuperado de un desgarro que sufrió en el match ante Feliciano López, y de las uñas rotas de los dedos gordos de ambos pies.
-¿Qué sensaciones te dejó la temporada que terminó?
-Fue la mejor de mi carrera. Recién ahora me doy cuenta de lo que logré. Viví momentos espectaculares, cosas que solamente las soñaba, y cada vez que pasaba algo especial, después aparecía otro momento importante. Sí se puede decir que con la final de la Davis faltó la frutilla del postre para cerrar un año soñado. No se pudo dar, pero igual estoy feliz por lo que viví.
-¿Qué experiencia te dejó la final ante España?
-Fue una semana difícil para todos. Había mucha expectativa... Yo viví muy pocas series, y ahí había una diferencia tremenda con la semifinal; por el clima, por la ilusión, por las cosas que se decían. Era difícil también estar en el circuito y seguir todo lo que pasaba, y lamentablemente hubo cosas que, en vez de sumar, fueron negativas y terminó todo mal. Pero de esto hay que aprender, y sobre todo yo, que solamente tengo cuatro series encima, con 20 años, y viví una semana inolvidable contra Rusia y un momento feo en la final. Ya vi cómo es todo cuando hay tanta expectativa, que hay que tranquilizarse y dejar que las cosas fluyan y no forzarlas. Quizás es fácil decirlo ahora, o darse cuenta de lo que se podría haber cambiado en ese momento, pero cuando estás ahí y te sentís tan cerca de la Davis, no hay nadie que te haga pensar que las cosas son diferentes.
-¿Te influyó todo lo que se habló?
-Y... A nadie le gusta que hablen mal o digan cosas que no son ciertas. Uno puede hablar, pero tiene que saber del tema. Pero no es algo sólo del tenis, es malo en cualquier lado.
-¿Qué hiciste con la réplica de la Copa que recibiste en la final?
-La tengo guardada en mi cuarto. Y en un lugar importante. Porque no somos los primeros, pero después de España venimos nosotros, y para mí es un orgullo tener un trofeo de la Davis. No sé qué pensarán los otros chicos, pero por ejemplo, Pico Mónaco, que también recibió uno -por participar en el equipo durante la temporada-, está contento por haber sido parte del grupo. Es algo que pocos tienen y es muy lindo. Ahora, cada vez que me despierto y la veo ahí, pienso: ojalá que algún día tenga el trofeo de campeón . Y lo podemos conseguir.
-¿Hablaste con (el ex capitán) Mancini después de la final?
-No, no hablé con nadie, sólo con mis amigos. Ellos ya sabían cómo fue todo, les conté mis experiencias de la final; hablé con Mónaco y Zabaleta... Con el resto no se dio. Con David (Nalbandian) nos cruzamos una vez en el Vilas, pero no hablamos de la Davis. Lo que pasó, ya está. Hay que sacar las cosas buenas y las cosas malas que hubo y tirar para adelante, y pensar que este año hay otra Copa Davis y podemos llegar de nuevo a la final.
-Se habló mucho de tu relación con David, de algunas diferencias que hubo?
-Sí, se dijeron muchas cosas. Pero lo que pasó va a quedar en esa semana. Yo tengo que seguir pensando en mi carrera y en cómo puedo ayudar en un equipo de Copa Davis, en qué le puedo ser útil al capitán para tratar de llevar a la Argentina a la final.
-¿Pondrías alguna condición para jugar?
-¡Que se juegue en la Bombonera! Je, la verdad que no. Con que me llamen y me digan que soy parte del equipo ya es suficiente. Sí hay mucho que hablar antes de jugar, y no durante la semana previa, y tener las cosas claras para no querer cambiar nada a último momento. También eso tiene que venir de los dirigentes, que son la cabeza de esto y a veces parece que son más importantes que los jugadores. En España, todos los jugadores querían a un capitán (Albert Costa) y fue el que eligieron? Tendría que haber una cadena de cosas bien programadas para estar todos bien.
-¿Van a hablar en Australia?
-Si se da, sí, pero no es un buen lugar para hablar; estás en medio de un Grand Slam, no es cualquier torneo, y hay temas delicados para conversar. Creo que están equivocados en querer hablar durante un Grand Slam. Se podría haber hecho ahora, a fin de año, pero entiendo que terminamos todos muy tarde y queríamos irnos para pasar el trago amargo lo antes posible. Y si no es en Australia, se hablará a la vuelta, ya habrá un momento para tratar de arreglar todo lo de la Davis de antemano.
-¿Cómo ves esta etapa que empieza con Tito Vázquez?
-Antes de que arranque, el capitán tiene que saber que estamos todos, que queremos ganarla. Quizá se necesitaba un cambio? Ahora hay que esperar. Yo a Vázquez lo conozco de vista, nada más, así que no puedo hablar nada de él. A Rivera lo conozco un poco más, pero hay que esperar y ver qué ideas tienen. Ellos saben que cuentan con mi apoyo para lo que necesiten, y siempre que esté todo bien organizado voy a estar.
41 posiciones escaló Del Potro en la última temporada: empezó 2008 en el puesto 50°, y finalizó en el 9° lugar del ranking mundial



