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"Estoy tirado en la cama. Me quedé duro del cuello y estoy poniéndome un poquito de calor." La voz del otro lado de la línea -y de la Cordillera- no transmite, precisamente, fragilidad ni dolores corporales. Es la de un hombre activo, enérgico, con chispa. Horacio de la Peña, el Pulga, lleva casi diez años radicado en Chile y, tras haber sido entrenador de Feña González, director de Desarrollo de la Federación chilena, capitán técnico de Copa Davis y jefe de la delegación de tenis que en Atenas 2004 consiguió tres medallas olímpicas (dos de ellas, doradas), desde hace tiempo está dedicado a su academia y, sobre todo, a la búsqueda de la masificación del deporte de las raquetas en esa porción de América del Sur. "Intenso, trabajólico, perfeccionista y muy cabrón", es el perfil de De la Peña en su cuenta de Twitter, red social a la que le da mucha trascendencia y desde la que difunde sus pasos. Porque no sólo enseña en su centro de alto rendimiento y brinda charlas motivacionales para empresas, sino que, a los 48 años, se dedica a recorrer colegios, clubes y municipios.
Con los chicos de escuela sotomayor baeza @dem_coronel@EssbioDeporte#Colbun@alcalde_romeropic.twitter.com/EVQyQcGQ3H
&— Horacio de la Peña (@_elpulga) agosto 29, 2014"El tenis en Chile hoy está un poco flojo. Porque ya no están las grandes figuras, Massú, Ríos, Feña, y hay un proceso lógico por el que están atravesando los jóvenes. Bajó la cantidad de chicos que juegan, por eso estoy luchando por recuperar terreno. Este año ya recorrí 120 escuelas y tengo un proyecto para visitar 300 el año próximo y capacitar a 1000 profesores de educación física. Es durísimo. Yo llevo todo el material, me meto entre los chicos, les explico, intento pasarles mi pasión. Trato de involucrar a las empresas privadas y a los municipios. Me interesa sacar a los chicos de las computadoras, que vuelvan al deporte, porque hay alarmantes niveles de obesidad infantil en Chile; que uno de cada tres chicos sea obeso es ridículo, muy serio. Y me preparo mucho para cada encuentro con la gente; el que me asesora para saber cómo estar con la gente es el actor Martín Bossi, un fanático del tenis", le explica a la nacion, desde Santiago, la raqueta número 2 argentina en 1993, ex N° 31 del ATP Tour, jugador de Copa Davis y quien se retiró joven en 1994, por lesiones en el codo izquierdo.
-¿Qué visión tenés del tenis profesional en América latina?
-No hay un tenis sudamericano, hay un tenis de cada región, con sus historias particulares, sus formaciones y maneras de jugar. No es comparable el tenis argentino con el colombiano, por ejemplo. Sí la escuela uruguaya con la argentina, por la forma de trabajar y entrenar. En Chile los jugadores se forman en la altura y por eso juegan un poco más rápido. Los brasileños quieren hacer un mix entre la estadounidense y la nuestra, y así perdieron un poco de identidad. El único que desestructuró el tenis argentino es Del Potro, por sus curvas, técnica y peso de la pelota. Es un animal que la casca, que le das la mano y te la arranca. Pero también veo a muchos argentinos entre los primeros 100 o 150 jugando en los challengers y eso es importante. Tampoco hay que desatender el tema geográfico: un francés pierde en Londres y a la noche está durmiendo en su cama. Nosotros, no. Es una desventaja.
-A la distancia, ¿cómo observás lo que genera la Davis en la Argentina? Lo bueno y lo malo.
-Hay un Departamento de Desarrollo muy bueno, que promociona mucho el deporte y tienen una cantidad de chicos jugando que es infernal. La parte más frágil está relacionada con los grandes campeones que no están laburando en el tenis. Yo trataría de que los integrantes de la Legión viajaran con los jugadores a algunos torneos, más allá de sus entrenadores. ¿Sabés lo que representaría para un pibe jugar en Roland Garros y que Gaudio le cuente lo que sintió o cómo lo preparó? Lo mismo Puerta, Squillari, Nalbandian, Coria, Calleri, Cañas, Chucho Acasuso.... La mejor manera de romper con el miedo es no negarlo, asumirlo, y buscar referentes quitaría esos obstáculos. Buscaría fondos privados y públicos para poner a la Legión a trabajar; los dividiría en grupos y por chicos.
-¿Te sorprendió que la Argentina haya disputado un repechaje por no descender en la Davis?
-No era justo que descendiera, pero me parece muy raro que sigan dando vueltas y pensando si el problema es Del Potro, la Asociación, el capitán. Es una tontería. El tenis argentino es mucho más que cualquier pelea. Estuvieron a nada de descender y ¿nadie toma conciencia? ¿Tienen idea del daño que se le hace al tenis de esa manera? Están jugando con fuego, eso es lo que veo desde afuera. No estoy en el día a día y me pregunto por qué siguen teniendo estos quilombos. Y más cuando Messi y el fútbol son tan fuertes para el contagio de los chicos y te sacan hipotéticos tenistas chicos. Están pensando demasiado en sus quintitas y no en el país. Y lo que marco es tratando de aportar.
-Vos también tuviste tus diferencias con rivales o compañeros de la Davis cuando jugabas.
-Sí, tuve diferencias cuando era chico y con 48 años digo ¡qué pelotudo que fui! Fue una estupidez. Es muy importante que la gente que está alrededor de los protagonistas ayude, asesore. El otro día lo vi a Jaite en una nota y le preguntaron por las peleas conmigo. Y creo que se debe haber sentido tan pavote como yo ahora. Fue divertido, le dimos al tenis algo que no tenía, como las hinchadas, que alentaran por uno u otro. Pero habría que haber cuidado a la Argentina, a la Davis, al negocio. Si yo hoy tuviera un alumno, un De la Peñita, le diría que al Jaitecito le juegue a muerte en la cancha, pero que ahí se termina. Hay que pensar en el bien común. Y hoy no están viendo la película entera.
-¿Cuál es la solución?
-Más que un tema dirigencial o no, lo que trataría de potenciar es una legión de todos por el tenis. Imaginate la fuerza que tendría si empujaran todos para el mismo lado. ¡Las ideas que podrían conseguir! Llegaría rápido el apoyo económico. Es un poquito lo que estoy tratando de hacer en Chile con Massú y Ríos. Es cuestión de aunar fuerzas y entender que se está perdiendo mucho. Yo no pienso en la capitanía argentina, porque estoy grande y en otros proyectos. Pero imaginate la fuerza que tendría la unión entre los grandes entrenadores y los jugadores de la Legión, que jugaron en todas las canchas del mundo. Sería de locos. Ves a un equipo como los Pumas, en el que se matan todos juntos y tienen una gran identidad, y decís ¡puta madre!, ¿por qué no puede hacerse en el tenis? Es cultural. Hace falta un líder que los agrupe, que tenga ideas y que las empiece a conglomerar.
-También es verdad que el tenista es muy individualista.
-Sí, es así, pero hay que pensar fríamente y aprender a dar y a recibir. Porque el beneficio será de todos


