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BRATISLAVA.- Hace dos meses, el cordobés David Nalbandian se calzó las ropas de héroe en la histórica victoria ante Australia, por los cuartos de final de la Copa Davis. Increíblemente, por la velocidad del circuito, aquellos gloriosos días de Sydney empiezan a quedar en el recuerdo. Hoy, la lucha en busca de la Ensaladera de Plata lo tiene otra vez como protagonista del equipo argentino que, con su mejor formación histórica, se enfrentará con Eslovaquia, a partir del viernes próximo.
Después de un descanso y una partida de cartas con sus compañeros, Nalbandian, de 23 años, sale a conversar un rato por las calles del Barrio Viejo de Bratislava. David se topa con una de las tantas vacas que inundan la capital eslovaca. Se trata de animales hechos en fibra de vidrio sobre los que distintos artistas famosos desarrollaron sus talentos, que luego serán subastados con fines benéficos. La megamuestra pública, denominada Cow Parade (Fiesta de la Vaca), se realiza en varias ciudades del mundo y llegará a nuestro país el año próximo; entonces será el turno de los artistas argentinos de mostrar sus habilidades.
Pese al frío y al viento que sopla desde el Danubio, el cordobés posa con la vaca y se prende al juego de hablar sobre cómo será la segunda semifinal que disputará en Davis, como a él le gusta decirlo, intensificando a fondo la tonada cordobesa.
"Nunca falta la fe. Con un equipo como el nuestro no podés dejar de tenerla. Pero será una serie áspera, no tengo dudas", señala el tenista, que vivirá la sexta serie representando a nuestro país.
-¿Vos creés que puede ser más difícil que el partido con Australia?
-Mirá, ellos juegan bien en Davis, se prenden siempre. Si vos comparás los nombres de Australia y de Eslovaquia podés decir: de un lado está Hewitt, y del otro, Hrbaty. Parece más Hewitt que Hrbaty si ves los rankings. Pero Hrbaty siempre pelea por la Davis. Y como segundo singlista, acá está Karol Beck, que es más duro que Wayne Arthurs. Encima, la cancha es rapidísima. No puedo negar que tenemos posibilidades, pero debemos tener respeto por un rival que siempre rinde en este tipo de partidos y con esta superficie, con una cancha tan rápida.
-El viernes vas a jugar con Dominik Hrbaty. Sos el único del equipo que tiene el historial a favor con él.
-Sí, le gané en Montecarlo, sobre polvo de ladrillo, el año pasado, pero no lo podés tener en cuenta. Hrbaty es un tipo que saca y devuelve bien, le gusta jugar rápido. Y aunque tiene mejor revés que drive, en Davis potencia su rendimiento.
-Más allá del análisis que hiciste de los singlistas, ¿cuáles son hoy las ventajas y las desventajas de la serie?
-Las mismas que existían antes de jugar contra Australia. Ellos tienen más que ganar con nosotros, por la condición de locales. Nosotros venimos con mucha confianza, pero también tenemos que jugar bien para ganarles.
-¿Qué puede sentir un tenista, antes de salir a jugar, cuando sabe que en el otro vestuario el equipo rival está integrado por cuatro jugadores que están entre el N° 8 y el N° 11 del mundo?
-No es fácil, porque sabe que siempre se va a encontrar con partidos duros. Sea con quien sea: Mariano, Gastón, Guille o yo. Esa es la ventaja que tenemos nosotros. La posibilidad de ser un equipo con una enorme variedad. Del otro lado del vestuario eso pesa un poco, pero la condición de local también influye para equilibrar. Si estuviéramos en la Argentina, creo que ya estarían prácticamente en la lona [risas...].
-Realmente son un póquer de ases o un Dream Team.
-Mientras ganemos...
Nalbandian, como siempre, levanta el pulgar y emprende el regreso al hotel Danube, donde Alberto Mancini, el capitán, lo espera para partir hacia el Sibamac Arena National Tennis Centre, para realizar el segundo turno de prácticas con el equipo nacional de la Davis. "El torneo que más me gusta jugar", dice, mientras apura el paso para llegar al estacionamiento del hotel. Es la hora del tenis. Ya habrá más tiempo para seguir recorriendo el Barrio Viejo de Bratislava.

