Por qué Pouille eligió a Mauresmo como coach: "No se trata de ser un hombre o una mujer, se trata de conocer el tenis"

Lucas Pouille celebra después de ganarle a Milos Raonic
Lucas Pouille celebra después de ganarle a Milos Raonic Fuente: Reuters - Crédito: Adnan Abidi
Sebastián Torok
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23 de enero de 2019  • 23:59

La temporada 2018 fue un subibaja emocional para Lucas Pouille , el tenista francés de golpes elegantes. Durante los primeros meses del año su mano derecha empuñando la raqueta fue la de un artista inspirado. Ganó un título (en Montpellier), jugó dos finales (Marsella y Dubai) y hasta tocó, por primera vez en su carrera, el número 10 del mundo (durante una semana de marzo). Una lesión en la espalda lo afectó en el momento menos oportuno. Frágil de espíritu, perdió la confianza, empezó a perder más que a ganar. Dejó de "divertirse", como él mismo describiría meses después. Pasó de ganar el quinto punto francés de la final de la Copa Davis 2017 ante Bélgica a perder el último tanto en la definición de la última Ensaladera con formato tradicional frente a Croacia; todo en un año calendario. Cerró el 2018 en el puesto 32º y había perdido, realmente, la motivación. Pero en medio de la oscuridad halló una hendija de luz, una idea que le pareció interesante. Contrató a Amelie Mauresmo, una exnúmero 1 del mundo que ya había trabajado con un hombre (Andy Murray; en 2014). La campeona de Australia y Wimbledon 2006 había aceptado ser capitana del equipo de Copa Davis luego de la salida de Yannick Noah , pero finalmente cambió de idea y su sumó al equipo de Pouille. Todavía no terminó el primer mes de la nueva temporada ATP y, sin embargo, Pouille ya alcanzó algo inédito: las semifinales de un Grand Slam.

El tenista de 24 años, diestro y con revés de dos manos, derrotó al canadiense Milos Raonic por 7-6 (7-4), 6-3, 6-7 (2-7) y 6-4, y se ganó un lugar entre los mejores cuatro del Abierto de Australia . Hasta el momento, lo más destacado que había logrado en torneos grandes había sido llegar a los cuartos de final en Wimbledon y el US Open, ambas en 2016. En el Melbourne Park, su próximo rival será el serbio y número 1 del mundo, Novak Djokovic . "Estoy convencido que si yo hubiera preguntado a alguien antes del torneo: ‘¿Qué crees que haré en el Abierto de Australia?’ Pienso que nadie hubiera dicho que llegaba a las semifinales o incluso más allá. Había bajas expectativas fuera de mi equipo, pero también yo las tenía sobre mí mismo. No esperaba estar en las semifinales o cuartos. Solo quería ir paso a paso", confesó Pouille.

La mente, como quizás en ningún otro deporte, tiene un valor fundamental en el tenis. Pouille no podía quitarse los demonios de la cabeza. Había perdido la motivación. "Creo que eso pasa en algún momento de tu carrera. He jugado al tenis más de 16 años. Era la primera vez que me pasaba. Había perdido esas ganas de estar en la cancha, ya no disfrutaba entrenando, no me motivaba entrenar duro. Luego pierdes un partido, dos, tres… Y pierdes confianza. Es duro recuperarse cuando no disfrutas", comentó. El francés necesitó un tiempo prudencial para tomar distancia, pensar y decidir. "Necesité un momento para pensar en mí mismo, en mi carrera y en cómo quería hacer las cosas. Me dije: ‘Bueno, quizá te queden diez años en el circuito. ¿Quieres seguir así o quieres disfrutar jugando en las pistas más importantes del mundo, delante de un público increíble y alcanzar grandes metas? Pues ahora toca mover un poco el culo y trabajar. Si no quieres entrenar un día, no lo hagas. Entrena solo cuando quieras’. Y así es cómo volví".

Amelie Mauresmo celebra la gran actuación de su pupilo
Amelie Mauresmo celebra la gran actuación de su pupilo Fuente: AFP - Crédito: William WEST

Claro que en ese reseteo de su disco rígido tuvo la ayuda de Mauresmo (39 años), una exjugadora con los conceptos claros y pasado exitoso en el circuito. Pouille es el único hombre del top 100 con una coach mujer (que no pertenezca a su familia). ¿Ello cambia en algo? "Los tiempos han cambiado, Murray había sido el primero en tener una entrenadora mujer y por ello recibió críticas. Los hombres entrenan a las mujeres, ¿por qué no al revés? No se trata de ser un hombre o una mujer, se trata de conocer el tenis, de tener un buen estado mental. Ella es una campeona, una gran entrenadora", afirmó Pouille.

¿Qué le aportó Mauresmo al juego –y la mente– de uno de los semifinalistas de Australia? "Ella me ha aportado muchísima confianza en mi juego, a mi personalidad, a mi estado mental. Siempre está motivada, concentrada en cada una de las pelotas que pego en los partidos y en los entrenamientos. Pero también tenemos un ambiente muy distendido. Hacemos bromas entre nosotros sin problema. Tenemos un buen equilibro".

Pouille es el primer francés que llega a las semifinales de un torneo de Grand Slam desde que Gael Monfils accedió a las del US Open en 2016. Pero no se conforma con ello y, ahora sí motivado, va por más.

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