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NUEVA YORK (De un enviado especial).- No escatimó potencia ni le importó ser protagonista de una definición que no regaló demasiado brillo. Tenía como bandera mantener en alto el orgullo norteamericano que había sido lastimado un par de días antes con la eliminación de Andre Agassi, el último ídolo que les queda a los fanáticos del tenis de este país. Y lo consiguió Andy Roddick, que celebró ayer el primer título de Grand Slam en su carrera. El hombre del misil en su brazo derecho, que a bordo de saques poderosos, cañonazos y mucha resistencia terminó con el sueño del español Juan Carlos Ferrero en 1h42m, tiempo en el que no regaló sets y se llevó el US Open con un 6-3, 7-6 (7-2) y 6-3.
A los 21 años, dueño de una personalidad controvertida en el circuito y de un estilo práctico y contundente, Roddick puso en su bolsillo un cheque de 1.000.000 de dólares y le permitió encandenar una serie de tres triunfos consecutivos en cemento, que se completan con sus conquistas en Cincinnati y Montreal (lleva 19 partidos ganados de manera seguida).
La tristeza no debería durarle tanto a Ferrero, que igualmente embolsó medio millón de dólares y llegó al número 1 de la clasificación mundial gracias a su victoria sobre Andre Agassi en la semifinal.
"Venía a menudo a animar a mis ídolos a Flushing Meadows. El público me parecía tan frío que siempre me esforzaba para darle un mejor ambiente a la tribuna", se emocionó Roddick, luego de recibir el trofeo, al que calificó de "un absoluto privilegio.
"Estoy triste. No he jugado mi mejor tenis, pero además Andy ha sacado increíblemente", manifestó Ferrero.
Un servicio directo a 222 km/h en su segundo saque y una protesta al árbitro marcaron el comienzo de Roddick en el partido. Pero Ferrero contestó con un servicio soberbio y en el siguiente game consiguió neutralizar los cañonazos de su rival, aunque no pudo aprovechar una pelota para quebrar.
Ferrero perdió el saque por segunda vez y Roddick, sólido con el suyo (tuvo el 89 por ciento de primeros servicios ganadores), no tuvo problemas en adjudicarse el primer parcial por 6-3, en apenas 28 minutos. El Bombardero de Nebraska hasta se dio el lujo de batir el récord de saque más veloz en este US Open, con una pelota que viajó a 227 km/h.
Nadie resignó el servicio en el segundo set y el tie-break le dio otra vez el visto bueno a Roddick, que salió airoso casi siempre en el certamen cada vez que tuvo que afrontar esa instancia.
Fue un golpe letal para Ferrero, que entre el cansancio y el fastidio vio cómo Roddick se acercaba cada vez más al ansiado trofeo.
El Mosquito Ferrero amagó con animarse en algún momento del tercer set y hasta tuvo el apoyo del público norteamericano, que no quería irse tan pronto y habiendo visto tan poco atractivo tenis.
Pero la potencia de Roddick siguió inclaudicable y llevó su marca de aces a 23 (contra Nalbandian había sumado 38) para terminar el match con otro soberbio 6-3.
De esta manera, Roddick dejó otra vez en manos norteamericanas el US Open, pues el año último había sido conquistado por Pete Sampras.
Resistido por muchos en el circuito, admirado por Jimmy Connors, histórico chico malo del tenis, Roddick aún no suma demasiadas simpatías, pero acumula triunfos. El hombre que desde ayer se incorporó al cuadro de honor del US Open siente el reconocimiento popular le llegará tarde o temprano.
Tras concluir el último torneo de Grand Slam de la temporada, y mientras el equipo argentino de la Copa Davis se prepara para la semifinal ante España, buena parte de la Legión se presentará en los torneos de ATP de esta semana. La principal novedad es el regreso de Guillermo Cañas, que no jugaba desde el 15 de enero último por una lesión en la muñeca derecha, y que hoy se enfrentará con el norteamericano Vincent Spadea en Costa do Sauípe, Brasil. Allí también jugarán hoy Mariano Puerta v. Ramón Delgado (Paraguay) y Federico Browne v. Paul Goldstein (EE.UU.); mañana será el turno de Juan Ignacio Chela v. Todd Larkham (Australia).
El otro certamen de ATP se jugará en Bucarest (380.000 euros), con dos argentinos inscriptos: Franco Squillari jugará con el armenio Sargis Sargsian y José Acasuso se medirá con un clasificado.


