

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
CORDOBA.- La espera fue prolongada en la casa de los Nalbandian, en Unquillo, 20 kilómetros al norte de esta ciudad. Desde temprano, el rito del mate se insertó en la ansiedad de una familia que, minuto a minuto, fue invadida por la llegada de periodistas, vecinos y familiares. No hubo discriminación para nadie: ya sea por el placer de acompañar a la distancia la gesta de David, o por la obligación de informar, quien pudo ingresar en la vivienda fue tratado como uno más.
Hubo una cábala que se mantiene desde que el más chico de la familia se debate en peloteos con rivales de cualquier idioma, y esta vez no fue la excepción: don Norberto Nalbandian , el jefe de la familia, llevó y trajo el mate decenas de veces, entre tantos invitados y otros que se metieron casi sin pedir permiso.
El buen humor nunca se le esfumó a Norberto, que respondía con un "vamos ganando" cuando el ecuatoriano Nicolás Lapenti se rendía ante la entereza y el buen juego de David, o que contestaba "todavía falta, hay que esperar" en los momentos en que parecía que la victoria se complicaba.
Junto a él estaba Alda, su mujer, cuyos rasgos bien pueden identificarse con los de su hijo menor. Sin la posibilidad de ver el match por televisión, Javier, uno de los hermanos de David, vivía el partido por internet como si estuviera en el court N° 2 de Wimbledon. Su otro hermano, Darío, no podía con lo que es una constante familiar: mientras David jugaba el partido más trascendental de su carrera, estaba en el club Universitario, dando clases de tenis a unos pibes de la zona.
Con el 5-4 para David en el quinto set, los murmullos se entremezclaban con silencios de tensión hasta que una voz, en una de las habitaciones, surgió con un "ganamos" . En ese momento comenzaron los abrazos y algunas lágrimas, sobre todo de Alda, un poco enferma desde hace varios días, y que encontró en esta éxito un buen remedio. "Estoy muy contenta, pero se sufre mucho. Hasta donde él pueda llegar lo va a hacer, y yo estaré igual de contenta, gane o pierda", señaló.
Los vecinos participaban de los festejos como si se tratara de algún familiar propio. La casa de la avenida San Martín -la principal de la ciudad- fue un punto de reunión en el que la gente saltaba, festejaba y hacía sonar bocinas, adhiriéndose a la histórica conquista del menor de la familia Nalbandian.
Los periodistas comenzaron con su labor ya más distendidos, y Darío resumió la fatigosa historia detrás de David para que éste pudiera llegar adonde hoy puede ser identificado entre los cuatro mejores en el torneo más prestigioso del planeta: "Es un mérito muy grande el de David. Nunca quiso que lo comparen con nadie. Cuando le dijeron que lo había igualado a (Guillermo) Vilas al llegar a cuartos de final, él dijo que hace las cosas como algo propio, buscando su propio estímulo. Me acuerdo cuando yo me quedaba hasta la madrugada preparándole las raquetas en los tiempos de infantiles. La familia lo apoyó mucho. Y él nos está respondiendo".
Y vaya si lo ha hecho. Y lo que podrá seguir haciendo.



