US Open: Peque Schwartzman, con una botella de gel siempre encima y la alarma cada dos horas... ¡para lavarse las manos!

Diego Schwarztman, con cuidados extremos por la Covid-19.
Diego Schwarztman, con cuidados extremos por la Covid-19. Crédito: DieSchartzman
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28 de agosto de 2020  • 23:59

NUEVA YORK.- Diego Schwartzman se definió como muy asustadizo, empleando una frase argentina muy folclórica para describir la situación de ansiedad que le genera la vuelta al circuito de tenis. ¿Cómo se cuida el tenista latinoamericano de más alto puesto en el ranking antes de afrontar un torneo de Grand Slam en medio de la pandemia de coronavirus?

Carga una botella de gel desinfectante en un bolsillo de su pantalón "todo el tiempo''. El número 13 de la ATP trajo desde la Argentina un rociador para desinfectar los paquetes de comida que ha ordenado, "hasta los cubiertos''. Y cuenta con una alarma para que le recuerde lavarse las manos cada dos o tres horas.

Así están las cosas en la antesala del Abierto de Estados Unidos, el primer torneo grande del tenis que se desarrollará desde que el mundo del deporte se paralizó en marzo por la Covid-19. Cada una de las cuatro citas mayores tiene su propia identidad. Australia es el "Happy Slam" (el Slam feliz), el francés Roland Garros es referencia de glamour. El británico Wimbledon es aristocrático, y está cargado de tradiciones. Y Nueva York, por su parte, es ruido, espectáculo y energía. Sin público en las gradas, la 140ª versión del torneo será muy distinta. Pero así ha sido todo en un año como ningún otro. "Es una Nueva York muy extraña para nosotros'', comentó Horacio Zeballos, el argentino que ocupa la cuarta plaza del ranking de dobles. "Siempre hay miles de personas y ahora podemos caminar tranquilos... Es una experiencia distinta''. Para Schwartzman, "los partidos carecerán de chispa. Falta ese aplauso, el aliento que motiva un poco más. No hay nada. Pero es cuestión de costumbre''.

Hay movimiento en la "burbuja" del vasto complejo de Flushing Meadows, pero es el del tránsito de un batallón de empleados que se aseguran de que sean cumplidos los protocolos sanitarios. Las medidas están destinadas a que el tenis vuelva de la manera más fluida y viable posible. La prueba de ensayo es el Abierto Western & Southern, cuya sede habitual es Cincinnati, ciudad del medio oeste de Estados Unidos, y que tuvo que mudarse esta vez a Nueva York, un escenario hasta hace poco inconcebible con la pandemia.

"Al principio, me decía «no hay forma que estos torneos puedan desarrollarse»'', comentó Serena Williams, que se apunta una vez más para buscar su 24º título de Grand Slam e igualar el récord de la australiana Margaret Court.

Así jugó Naomi Osaka la semifinal que le ganó a Elise Mertens: casi en soledad en el estadio Grandstand.
Así jugó Naomi Osaka la semifinal que le ganó a Elise Mertens: casi en soledad en el estadio Grandstand.

Naomi Osaka (Japón) y Victoria Azarenka (Bielorussia) jugarán la final de mujeres del torneo de Cincinnati; Osaka venció a Elise Mertens (Bélgica) por 6-2 y 7-6 (7-5), y Azarenka, a Johanna Konta (Gran Bretaña) por 4-6, 6-4 y 6-1

Los partidos del lunes serán los primeros en un certamen de Grand Slam desde que el Abierto de Australia culminó en febrero con el serbio Novak Djokovic y la estadounidense Sofia Kenin como campeones. "Seguramente hay mucha gente en todas partes del mundo que piensa que no se debería jugar tenis, que se debería evitar las concentraciones. Lo comprendo totalmente, en serio'', señaló Djokovic. El número uno del mundo sabe de qué habla. Se contagió la Covid-19 en junio durante una gira de exhibiciones que organizó en su natal Serbia y en Croacia, durante la cual no se mantuvo el distanciamiento social y no era obligatorio el uso de máscaras. "Pero también hay mucha gente que estará contenta de que el tenis ha vuelto'', opuso el número 1 del planeta.

Tenis con protocolos: los ballboys no tocan las toallas

Para que este Abierto de Estados Unidos sea posible, la federación nacional de tenis ha concebido lo que define como "entorno controlado''. Los jugadores deben alojarse en un par de hoteles de Long Island, suburbio que se encuentra a aproximadamente media hora de Flushing Meadows. Nadie puede escaparse a Manhattan. Williams y Djokovic están entre quienes optaron por alquilar residencias privadas, a un costo mínimo de 40.000 dólares, cifra que cubre el costo de la seguridad que monitorea que cumplan el protocolo. "Los costos eran astronómicos, así que preferí la burbuja'', dijo Andy Murray, el ganador de tres títulos de Grand Slam que volvió al ruedo tras operarse la cadera.

Dentro de la burbuja los tenistas se someten a pruebas de coronavirus a cada rato, además de que les toman la temperatura y deben llenar cuestionarios en los que registran que no presentan síntomas. Reciben los resultados mediante alertas en sus teléfonos. Por su parte, los alcanzapelotas ya no pueden pasarles sus toallas. "Son protocolos muy intensos'', consideró Williams, que tiene antecedentes de embolias pulmonares; la última, en 2017, tras dar a luz. "Me permiten sentirme segura'', agregó sobre las medidas.

A falta de público, el torneo ha adaptado sus instalaciones para el disfrute de los protagonistas, incluido un espacio para jugar golf en miniatura. Los 67 palcos de lujo del estadio Arthur Ashe, su cancha principal, que tiene capacidad para 23.771 espectadores, fueron modificados para el uso personal de los tenistas, con una mesa de masaje, cafeteras y heladeras. "Hay máquinas de juegos y cosas así, que me gustan'', comentó Murray, de 33 años, y agregó: "Sigo siendo un niño en ese sentido''.

Novak Djokovic, atendido por el fisioterapeuta en una interrupción de su partido con Roberto Bautista Agut: barbijo y máscara.
Novak Djokovic, atendido por el fisioterapeuta en una interrupción de su partido con Roberto Bautista Agut: barbijo y máscara.

El Abierto de Estados Unidos suele poner fin a la serie de Grand Slam, pero esta vez le toca ser el segundo del año. Roland Garros fue pospuesto de mayo a fines de septiembre, y Wimbledon, cancelado por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.

Aparte de la prohibición de público, varias figuras de renombre se han ausentado, entre ellos, los dos campeones del año pasado, Rafael Nadal y Bianca Andreescu. Roger Federer no acudirá por estar recuperándose de dos cirugías en una rodilla. Ashleigh Barty, la número 1 del ranking femenino, declinó a causa de la pandemia, al igual que seis de las ocho mejores del escalafón de la WTA.

"Es raro que Federer y Nadal no estén'', dijo Djokovic, ganador de cinco de los últimos siete grandes y que con una nueva conquista acumularía 17, acercándose al récord de 20 Federer y a la marca de 19 de Nadal. "Se los extraña, sin dudas, porque son unas leyendas de nuestro deporte'', destacó el serbio. Pero el tenis debe seguir.

"La realidad es que ésta es la manera de cuidarnos todos'', apuntó Schwartzman. "Era la forma de volver a jugar. Así como para la gente había necesidad de volver a trabajar, para nosotros la había de competir".

Fuente: AP

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