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NUEVA YORK (De un enviado especial).– De eterna tradición tenística, la hoy República Checa siempre sorprendió con la calidad de sus jugadores. Con nombrar a Ivan Lendl o Martina Navratilova es suficiente. Pero, más allá de los años, de la separación de checos y eslovacos; de los Mandlikova, Mecir, Kucera, Hrbaty, Hingis –nacionalizada suiza– y Korda, la cantera sigue entregando talentos: la nueva promesa que quiere encarnar un futuro de estrella se llama Nicole Vaidisova. Mide 1,81m y apenas tiene 15 años.
Entrenada por su padre, Alex, Vaidisova, nacida en Nurnberg, Alemania, pero criada en Praga, se presentó en un Grand Slam ante la número 1 del mundo y defensora del título, la belga Justine Henin.
Auspiciada por Reebok y vestida con un adolescente vestido rosa, cayó por 6-1 y 6-4 en 58 minutos, pero al menos se dio el gusto de quebrarle el saque a Henin en dos ocasiones en el segundo set y contar con una ventaja de 4-1 en el parcial decisivo.
Vaidisova ocupa el 125° puesto en el ranking de la WTA; ya jugó en Key Biscayne y disputó las ruedas clasificatorias de Roland Garros y de Wimbledon. Juega al tenis desde hace nueve años, es diestra, pega el revés con las dos manos y también es la N° 4 del mundo en juniors; después de alcanzar la final en el Abierto de Australia, con apenas 14 años, disputó ocho torneos. Y hace dos semanas obtuvo el primer título en Vancouver, una prueba dotada con 110.000 dólares en premios, tras vencer a la norteamericana Laura Granville en la final. Al igual que las rusas, que en un malón de 140 vendrán a estudiar a las universidades norteamericanas para desarrollar el tenis, la familia Vaidisova eligió este país para hacer el recorrido hacia la cima. Aunque recién comienza, la historia promete ser auspiciosa.
Otra lolita en el camino, con las mismas ganas que alguna vez tuvieron Andrea Jagger, Tracy Austin, Venus y Serena Williams, la propia Hingis y la rusa Anna Kournikova.



