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Más allá de las múltiples propuestas que ofrece el tenis en nuestro país en los últimos tiempos, no es habitual poder ver en acción a aquellos jugadores que dejaron una huella grande en este deporte. Es una propuesta que suele tener adeptos en muchos lugares -de hecho, hay un circuito senior de la ATP-, pero que aún busca su espacio por estas tierras. A partir de allí podía entenderse la expectativa por Tenis de Ases, el espectáculo que aglutinó a cuatro leyendas, Guillermo Vilas, Björn Borg, Pat Cash y Mats Wilander, en el Parque Roca.
Lo que se vio en la tarde de Villa Soldati fueron dos espectáculos disímiles. Ante unos 1500 espectadores, el plato fuerte era un clásico de los 70, a cargo de Vilas y Borg. Los memoriosos, muchos de los cuales acudieron con sus hijos, recordaban tremendas batallas sobre polvo de ladrillo, cargadas de intensidad, de hace casi tres décadas, cuando el tenis era otro. Ni mejor ni peor: distinto.
Vilas eligió lo que muchas veces escapa a una exhibición de este tipo: tomarse el partido bien en serio, como si fuera por los puntos; incluso, reconoció que se había entrenado especialmente. Vestido íntegramente de negro, con una boina en lugar de la legendaria vincha, ofreció algunos rasgos de esa zurda que cosechó 62 títulos y lo convirtió en el mejor jugador en un inolvidable 1977. Despliegue, sudor y un inmenso amor propio estuvieron por encima de las imperfecciones. Por momentos se lo vio fastidioso, incómodo; si hasta cambió de raqueta al menos siete ocasiones...
En cambio, difícil es saber cuánto ofrendó Borg. El sueco hizo honor a su apodo de Hombre de Hielo, sin dibujar siquiera una mueca durante la hora y media de partido, aunque de a ratos se vieron retazos de aquel talento que lo llevó a ganar seis veces Roland Garros y a atesorar cinco títulos de Wimbledon.
El resultado le permitió a Vilas terminar la jornada con una sonrisa y bañado en aplausos. Fue victoria por 6-4 y 7-5, tras levantar un 1-5 en el segundo set. "Hacía mucho que no jugaba aquí y entré nervioso. La cancha es grande, y no la acortan para nosotros. El partido no fue bueno, pero se vio la entrega de los jugadores. Los partidos con Borg siempre fueron así, con más nervios que otra cosa, porque nos conocemos mucho. Tenemos pasión; si no, no jugaríamos a esta edad", dijo Vilas, de 55 años, cuatro más que su adversario.
Previamente, Wilander y Cash brindaron un show más tradicional. El capitán del equipo sueco de Copa Davis y el australiano intercambiaron puntos de calidad con algunos gags , como invitar a jugar a un ball boy, gritar como Sharapova cuando en realidad peloteaban sin fuerza, y el buen humor de Cash, que terminó por regalarles la inigualable vincha a cuadros a su rival... y al umpire. Así, entre recuerdos y algún dejo de nostalgia, transcurrió el primer capítulo de este encuentro con las leyendas.
José Acasuso perdió por 7-5 y 7-5 con el belaruso Max Mirnyi, por la primera rueda de Indian Wells; anoche jugaban Berlocq vs. Simon (Francia) y Roitman vs. García López (España). Para hoy, por la segunda etapa: Cañas vs. Björkman, Chela vs. Tursunov y Mónaco vs. Haase. Cañas y Nalbandian vencieron a Fyrstenberg y Matkowski por 7-5 y 6-3, en el torneo de dobles.




