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SANTIAGO.- "¿Viene Superman? Me quedo. ¿Viene Batman? Me quedo. En algún momento voy a jugar. Soy un tipo positivo y nunca me doy máquina para abajo. Si un día Bielsa me dice que vaya al zoológico de Cutini a cazar dos tigres, yo voy y se los traigo", contó un día Germán Burgos a pleno vozarrón y con su particular humor en el predio de Ezeiza. Estaba claro que nunca se iba a dar por vencido.
Al igual que Burgos, tanto Matías Almeyda como Julio Cruz afrontaban -por distintas causas- un partido especial ante Chile. Se trataba de nombres que sorprendieron cuando fueron confirmados entre los once titulares y que tenían bajo su responsabilidad la columna vertebral del equipo.
Hace un año que el Mono Burgos no tiene continuidad en Mallorca, de España. Sin embargo, Bielsa siempre lo respaldó con sus llamados. Y en el partido ante Uruguay (el 8 del mes último) asumió los riesgos de incluirlo en la titularidad porque estaba suspendido Roberto Bonano. Pero aunque anoche el arquero de River podía haber regresado, el director técnico volvió a apostar por Burgos. El es el alma de la selección, con su permanente buen ánimo y predisposición. Y Bielsa lo valora muchísimo.
Anoche el Mono fue fiel a su estilo, siempre al límite, en el que pasa de tapar una pelota increíble a cometer un blooper que casi cuesta el empate chileno. Y cerró una jornada extraña con una lesión que lo obligó a retirarse antes de tiempo.
Suspendido Diego Simeone, le llegó a Matías Almeyda la posibilidad de actuar como volante central y debutar como titular en las eliminatorias. Es uno de los preferidos de Bielsa y si no tuvo más continuidad se debió a persistentes lesiones, inconvenientes familiares y controversias por las cesiones cuando estaba en Lazio. Pero que quede claro que en igualdad de condiciones le puede disputar mano a mano el puesto al Cholo.
Aquí Almeyda mostró lo que acostumbra:derroche de esfuerzo, trajín y rigor en la mitad de la cancha. Incansable, aunque la tarjeta amarilla que recibió empañó la corrección de su labor.
Para Julio Cruz tampoco se trató de un partido más. Ya habían pasado más de 17 meses desde que Bielsa confió en él desde el primer minuto.
Anoche Cruz se presentó en las eliminatorias. Con la invisible carga de saber que estaba frente a una oportunidad que ahora nadie le podrá asegurar cuándo se repetirá. Pero navegó en la intrascendencia durante la mayor parte del encuentro, en el que se perdió un gol por tiempo.
No se engaña y advierte que está claramente detrás de Batistuta y de Crespo en la consideración de Bielsa, mas no consiguió dejarlos en el olvido aunque sea por una noche.
Burgos, con los altibajos en los que desemboca su personalidad y la mala fortuna de una lesión; Almeyda, con la regularidad de siempre y la dinámica que sólo él puede entregar, pero con la amonestación que le impedirá ser convocado en el próximo partido; Cruz, luchando entre la falta de puntería y la intrascendencia. Así lucieron los tres hombres que se encontraron ante una noche especial y que, nada menos, tuvieron como misión sostener la columna vertebral del conjunto de Bielsa.

