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Verlo ganar a Angiolo cuatro veces seguidas es tentarse con llamarlo crack , el máximo estatus al que puede llegar un caballo de carrera. Si a la definición se ajustan los de capacidad superior, Angiolo está en ese grupo. Se dirá que es temprano como para andar descubriendo campeones, que los caballos importantes aún no salieron del box, pero no está mal darle el número 1 al que le corresponde.
Angiolo está invicto porque nunca encontró un rival que pudiera correr más rápido para llegar al disco. Ayer, el tordillo Brujo de Bute le sacó la punta durante mil metros, pero en los 200 finales del Gran Premio Santiago Luro puso en juego una reserva de energías que no suele verse seguido.
Era todo ritmo empujando hacia adelante en un contexto de carrera donde a la mayoría le dolían las patas para seguir avanzando. Difícil que del tercero para abajo en la clasificación de ayer haya alguno que pueda ponérsele a la par al caballo de la muserola blanca que monta Horacio Betansos. Se sospecha que Angiolo no será un campeón de primavera-verano y que habrá caballo para disfrutar durante el otoño-invierno. "Por la forma de correr, no parece ser sólo un velocista", arriesgó Betansos, quien a propósito dejó segundo a su caballo durante el desarrollo.
En la tarea de separar muy bueno de bueno y bueno de más o menos, que es de lo que se trata el proceso selectivo, Angiolo está entre lo más refinado. Es lo mejor de lo que hay. Mighty Hunter, segundo, es un potrillo agradable y Brujo de Bute está entre los buenos con opción a ser excelentes si algún día se dedica a sacarle punta a su buen pie y quedarse en la recta.
Se abrazaban los Benedicto, padre e hijo, luego del Gran Premio Saturnino J. Unzué (G 1-1200 metros). Se besaban y besaban la frente de La Impaciente en señal de reconocimiento a la potranca que les acababa de dar su primer triunfo de Grupo 1 en condición de criadores. Ellos, que habían comenzado la semana con la noticia de la muerte de Lady Sprinter, un ícono de su stud, podían relajarse y festejar como se debe. También celebró Jorge Ricardo, quien confesó que la carrera se le puso dura cuando La Toscana Cat, puntera y finalmente su vencida, se le escapó por los 500 metros y luego hubo que remontar para ganar por media cabeza en el disco. La Impaciente, entonces, tiene ahora dos triunfos y está invicta. Carly Etchechoury valoró su triunfo teniendo en cuenta la falta de fogueo de la yegua y adelantó que la guardará para el Gran Premio Atucha.
Dany Etchechoury volvió ayer al hipódromo que lo había suspendido por diez meses el año pasado, por el caso de la yegua Hola como Va, y dio doblete. Ganó con Doña Letra y Balada Sale como para que su nombre vuelva a estar vigente. Dio gusto volverlo a ver caminando el hipódromo en sus funciones al entrenador que había ganado las últimas estadísticas de preparadores.



