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DUBAI.- Las carreras de caballos tienen derecho para dar lo suyo de una manera tan lujosa como ocurre en la Dubai World Cup. Lujosa por el entorno, claro, pero también por los caballos que compiten. El caballo es rey en el mundo árabe. Y el que siente algo especial por el turf se convierte en un cortesano. Es alguien especial en una ciudad única. Es una de las 6000 almas que se reúnen en medio del desierto, en esta nada devenida en lujo. En un coliseo romano multiplicado por cuatro. Y todos están porque tienen algo que ver con las carreras.
Esa fue la Arabian Night, el jueves. Las palabras tienen un límite que la maravilla supera sin problemas. La descripción cabal de semejante noche cuesta. Hoy, la Dubai World Cup y sus siete carreras, que suman 21,25 millones de dólares en premios, tienen correlato con la vida del emirato. Uno de esos clásicos es para caballos árabes puros. Las seis que siguen en el programa, para el sangre pura de carrera. El animal que nació en estas tierras y fue tallado en las islas británicas. El equino más bello, el más veloz.
Asiatic Boy, Latency, Honour Devil y My Indy acaso sean nombres que puedan tomarse como un tributo al gen de ese caballo; sólo eso. Pero el idioma español, aquí sí, es una fuente de sonidos tan rica que merece más atención para bautizarlos. Esos cuatro nombres aparecen en la nómina de estas Naciones Unidas hípicas con un agregado: ARG. El sello del quinto productor del mundo de esta raza infunde respeto en el mismo desierto. Habla de Invasor, Bayakoa, Gentleman, Candy Ride y Paseana. Habla de un hombre que ama tanto al caballo casi como los que viven por aquí.
Asiatic Boy irá por la Dubai World Cup. Desde que ganó la Triple Corona en Nad al Sheba nadie espera otra cosa de él. Pero vino Curlin, el mejor de los Estados Unidos en 2007; y está Jalil, de los Maktoum, de Godolphin, una de las caballerizas reales, la más ganadora en las doce versiones anteriores, con cuatro impactos. Un caballo que costó 9,7 millones de dólares cuando tenía un año y venció las tres veces que pisó esta pista, tras una victoria en Inglaterra. Lo monta un jinete célebre, con seis triunfos en la serie: Lanfranco Dettori.
Asiatic Boy es el hijo de un padrillo que fue menos exitoso que sus hijos más exitosos, Not for Sale, y defiende los colores de uno de los hermanos del jeque Mohammed, líder de Dubai. Compite contra su familia y contra adversarios. Tuvo ejercicios fenomenales después de su resbalón inesperado en su última actuación.
También está Latency, pero en el Dubai Sheema Classic (G 1-2400 m). Un triunfo suyo sería histórico por la trayectoria y porque a esta altura parece un sueño. Honour Devil, digno representante del haras Firmamento, es uno de los candidatos del Derby (G 2-1800 m), la misma carrera en la que My Indy tiene menos chances que el argentino mejor considerado de la jornada.
Hay otras estrellas, claro: Cocoa Beach, la chilena que perdió solamente ante la argentina Fiesta Lady (luego se tomó desquite con dos éxitos concluyentes) y se mide con los machos en el Derby; Better Talk Now, vencedor de la Breeders Cup Turf y rival de Latency, y tantos otros en carreras de velocistas, milleros y especialistas en césped.
La fiesta que arman los jeques cuando traen a Federer, Nadal, Woods y Valentino Rossi en cada invierno de Dubai tendrá su final a toda orquesta hoy, ya en la primavera. La realeza del emirato reserva al caballo para el epílogo de la fiesta deportiva. No es casualidad.

