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Todo depende de los ojos con los que se lo mire. Si al Gran Premio República Argentina (G 1-2500 m), de hoy en Palermo, se lo observa como quien intenta buscarle la quinta pata al gato, se podrá concluir que no es una carrera repleta de caballos fuera de serie, de esos que marcan épocas. Otra mirada, más optimista, reconocerá rápido en el grupo de contendientes la presencia de dos potrillos ganadores del Derby; Basko Pintón, aquí, y Cefalú, en Chile, detalle que no suele verse seguido y sirve para levantar el interés de cualquier competencia.
Más allá de que el vaso pueda estar medio vacío o medio lleno, lo cierto es que este gran premio es el mejor del momento, con los mejores caballos fondistas en condiciones de resolverlo, aquí y ahora.
Basko Pintón (1m28s los 1400 m en Palermo), el favorito, vuelve al escenario de sus hazañas y otra vez tendrá en la silla a Juan Noriega. El caballo fue quinto en el Latino, corriendo en la punta sobre pista de césped y en 2000 metros, una distancia que no le es amigable. Probablemente, Noriega lo ponga a correr desde temprano, consciente de que es un caballo que llega fuerte a los 2500 metros.
Roots (2m34s2/5 los 2300 m en Palermo) viene de ganarle por seis cuerpos a Grand Vitesse en el Vicente L. Casares y, aunque la salud no es su fuerte, también se lo tiene como un caballo que va para adelante.
Chile hará fuerza con Cefalú (2m33s3/5 los 2360 m, en Palermo, de disco a disco), que intentará copiar la hazaña de Cayumanque y ganar el República. En San Isidro escoltó a Don Incauto y su gente le buscó a Pablo Falero, un jinete respetado afuera y adentro de la pista.
El triunfo de cualquier otro podrá ser considerado como una sorpresa, esas que se dan a menudo en las carreras y en todos los hipódromos.
Escuchar a Alfredo Bagú por estos días es una invitación a confiar en Cefalú, el caballo al que entrena. "Estoy muy contento; no tengo ninguna observación que hacer. Le agradezco a los dueños del stud El Mono y a las autoridades por lo bien que nos trataron en Palermo. Es un honor participar del República Argentina, y más como invitado especial."
El chileno no quiere transitar el camino de las excusas y sobre el estado de su caballo relata: "Yo le miré la cara a Falero (Pablo, que lo montará hoy) después del ejercicio y con eso me alcanza". Y respecto del desarrollo, avisa: "Va a decidir el jockey, que lo vio ganar en Chile y cuando fue segundo en el Latino; esta carrera es galope puro". Se le pregunta si Cefalú va a volver a su país: "Ojalá que no; Argentina es una gran vidriera", responde con una sonrisa. El caballo está en venta, pero a Bagú aún le queda una meta.

