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En 1200 metros y contra rivales de handicaps, Carachio Tom podría ganar un par de carreras más en Palermo, como el premio en el Korea Racing Association que obtuvo ayer frente a los ojos de una delegación de aquella hípica asiática, de visita hace una semana en la Argentina y acompañada, ahora, por el embajador de ese país, Hwang Eui Seung.
Pero el tema es que Carachio Tom pertenece y lo prepara Facundo Bunge Frers, un cuidador con mentalidad de empresario y profundo conocedor de las relaciones públicas. Entonces, no extrañó que apenas su caballo logró cruzar adelante, se lo regalara a Lee Woo Jae, CEO de la entidad koreana.
En realidad, la historia del -obsequio comenzó la semana pasada, cuando los extranjeros visitaron el haras De La Pomme, donde Bunge Frers es directivo. Allí, les aseguró que Carachio Tom ganaría la carrera y se lo daría de regalo. Promesa cumplida, entonces. Pero quizá no sea el único que ahora o después deban trasladar hacia la península ubicada al este de Asia, un país donde no hay registros de actuaciones de caballos argentinos y donde en los últimos años, según la Federación Internacional de Autoridades Hípicas, nacen cerca de 1000 caballos por año. Porque los visitantes vinieron en plan de negocios, no a hacer turismo.




