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La inclusión de Gustavo Calvente en la terna de los Olimpia de Plata en turf, que el Círculo de Periodistas Deportivos entregó el lunes último, resultó el reconocimiento al gran año que tuvo el joven jinete. La estatuilla volvió a quedar en manos de Pablo Falero, pero el jockey que debutó con un triunfo en Palermo el 21 de noviembre de 2003 no oculta su felicidad.
"Hace sólo dos años que empecé a correr oficialmente y ya me ternaron. Ver que mi nombre figuraba ahí, para mí ya era como si hubiese ganado", asegura quien el 19 de febrero próximo cumplirá 19 años. "El balance de 2005 es muy bueno, bárbaro. La verdad es que me tenía fe para seguir ganando después de recibirme de jockey, pero si lo soñaba esperaba menos para este año. Fue muy productivo", confiesa Gustavo.
En los últimos doce meses, Calvente sumó elogios en la misma medida que triunfos y reconocimientos. Al éxito con el potrillo King Nov en el clásico Congreve, su primer festejo en una carrera de Grupo, le añadió cinco conquistas en el máximo nivel. Además, se convirtió en el jinete elegido para montar los caballos de Roberto Pellegatta, con prioridad para el stud Cris Fer.
"Todo pasó muy rápido. La campaña que hice como aprendiz generó confianza. Me abrió puertas", afirma el jinete, antes de recordar cómo se convirtió en el socio principal del preparador más ganador en Palermo. "Una noche, cuando terminé de correr, me llamó para preguntarme si quería ser monta de sus caballos. Yo ya le aprontaba y le había corrido algunas veces. Le dije que sí enseguida. No lo podía creer porque era lo que soñaba", relata, y se sincera: "Ese respaldo me permite correr sin presión y eso es algo que ayuda mucho".
Calvente se ríe permanentemente durante la charla. Apenas se pone serio cuando recuerda que la Triple Corona pudo ser suya, pero dejó a Gold for Sale por un potrillo que no fue ratificado en la Polla; tenía compromiso para montar a Best Bob en el Jockey Club, cuando ganó Forty Licks, otro caballo de Pellegatta; y luego se le respetó la monta a Horacio Betansos al repetirse el vencedor en el Nacional. "Son cosas de las carreras que a uno le tocan vivir. Tal vez no pasaría ahora porque tengo más libertad para elegir qué caballos de Roberto correr", explica.
A casi nueve años de haberse subido por primera vez a un purasangre, Gustavo confiesa que extraña las cuadreras. Fue una etapa importante en su formación. Resultó la plataforma para ganarse un lugar en los hipódromos principales. Y ahora tiene la oportunidad de dar un paso más, cuando el 6 de enero próximo monte a Basko Pintón y a Strawberry Lake en dos grandes premios en Maroñas.
"Nunca viajé en avión. Creo que me van a tener que dormir como a Mario Baracus", bromea, utilizando como ejemplo a uno de los personajes de la serie de televisión "Brigada A". Esas palabras, dejando en segundo plano la magnitud del evento al que asistirá, también son un reflejo del respaldo que tiene y su confianza. Ya habrá tiempo de pensar en cada carrera.

