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La Polla de Potrillos y la Polla de Potrancas 2014 hicieron honor a los análisis previos. La de machos, a su condición de carrera abierta: El Moisés e Interdetto, dos caballos de dos dígitos de cotización, definieron palo a palo y hubo medio pescuezo de margen. En el clásico de las hembras, en cambio, Kalithea, enemiga en las apuestas, le ganó a Quita Nistel, la favorita.
Los dos potrillos aparecieron en el medio de la recta final de la nada, como salieron del totalizador. Lot to Sale corrió adelante siempre mejor que Seattle Mat, que fue a pelearlo y se estiraba en el codo. Primero y segundo en las chapas fueron los únicos que emergieron como para ganarle. El resto no arrancaba. Por eso el puntero pudo mantener el tercer puesto, a cuatro largos.
El Moisés e Interdetto se juntaron a terminar la carrera. Edwin Talaverano y Pablo Falero, nada menos. Una gloria que semejantes jockeys tuvieran caballos tan parejos en semejante instancia. Merecían más gritos de aliento -estuvieron atrás en el juego, como en el desarrollo-; merecieron todos los aplausos depués, de regreso.
Había que verle la cara a Edwin Talaverano. Casi dos horas antes del gran momento, dos gestos bien diferentes: la mueca que mostró la cámara de ESPN en el codo de la Polla de Potrancas, cuando no podía pasar y casi se pialaba en Esmeralda Nobleza, y el disgusto tras el otro memorable cabeza a cabeza de la tarde, que terminó perdiendo por la cabeza.
"Estoy feliz; esta profesión te depara tanto el silbido como el aplauso, como me pasó ahora -comentó el peruano-, y tuve la suerte de ganar con un gran trabajador [habla de Gregorio Vivas, el entrenador]. Andaba bárbaro el potrillo, pero era una carrera complicada. Lo traje tranquilo porque sabía que había punteros. La idea inicial era venir más cerca, pero al notar la velocidad adelante pude contenerlo, siempre libre, y de los 300 al disco fue una aplanadora."
Talaverano estará en su país hoy, corriendo otra Polla de Potrillos, en Monterrico. "Sé que voy bien montado, así que espero que otra vez la suerte me dé una manito."
También en Uruguay se inicia la Triple Corona, pero Falero se queda a correr en San Isidro. "Tuve la sensación de que ganaba", dijo. Debe sumar más de estos finales ganados que perdidos, Pablo. No es raro que haya sentido eso.
La historia de jockeys en la Polla de Potrancas habla de una especie de desquite para Jorge Ruiz Díaz, que no pudo montar a Kalithea, la yegua que trabaja desde siempre, cuando ganó el Campos. A lo mejor por eso celebró antes de cruzar el disco, temerariamente para una definición tan ajustada.
"Le dije a Juan [Udaondo, el entrenador] que íbamos a ganar la Polla. Fue una emoción inmensa y tal vez por eso festejé anticipado, cuando quebré a Quita Nistel. Venía como enredado, pero por afuera se fue poniendo sola", explicó después del primer desenlace espectacular en Palermo, en el que venció a la yegua con la que viajó lado a lado todo el desarrollo. Y que es del stud Firmamento: "Le gané a mi propia escudería", dijo.
El cuidador repitió algo que ya le había asegurado a LA NACION: "Hicimos la campaña con el objetivo de la Polla". Empezar la Triple Corona es un sueño que hoy sólo 20 caballos pudieron alcanzar. Dos formidables finales le sacaron lustre, para quedar bien con la historia.
Sin aludir a alguien, Edwin pareció comparar la forma de celebrar en las Pollas: "Me vi ganar [con El Moisés] en los 200, pero no festejé antes del disco, porque allí terminan las carreras". El peruano es jinete de Firmamento, pero ya no dirige los caballos que prepara Carly Etchechoury. Ruiz Díaz es la segunda monta de ese stud.


