El VAR del turf: el Kentucky Derby se resolvió en un monitor

Maximum Security derrapó al ingresar en la recta final y los jueces lo distanciaron; Country House (izq.), su escolta, se benefició
Maximum Security derrapó al ingresar en la recta final y los jueces lo distanciaron; Country House (izq.), su escolta, se benefició Fuente: AFP - Crédito: Andy Lions
Carlos Delfino
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5 de mayo de 2019  • 09:00

El Kentucky Derby (G1) no fue para ninguno de los dos hijos del padrillo argentino Candy Ride que estuvieron en las gateras, pero tampoco, por primera vez en 145 ediciones, tuvo como ganador al que llegó primero a la meta en la primera gema de la Triple Corona norteamericana. Se definió en el VAR, diría alguno ajeno a las carreras ante la vigencia del sistema con el que comenzó a familiarizarse el fútbol, aunque ese método de recurrir a las imágenes para confirmar los resultados forma parte del reglamento del turf de manera cotidiana hace décadas. Por eso, en lo que seguramente será una de las decisiones de la que más se hablará por largo tiempo, los jueces distanciaron a Maximum Security, que había ganado en la pista por casi dos cuerpos, porque luego de 20 minutos de evaluación se convencieron que había perjudicado a un par de adversarios al derrapar en el barro al ingreso en la recta final de Churchill Downs. Por eso, y porque uno de los que sufrió esa acción fue Country House, que había llegado segundo en la pista, la sorpresa terminó siendo mayúscula cuando este último quedó como ganador. No pudieron los genes argentinos, pero tampoco los principales candidatos. Maximum Security fue retrasado al 17º lugar, detrás del principal perjudicado, según ellos. Estorbar está penado.

La historia de la denominada Carrera de las Rosas no tenía antecedentes de un fallo resuelto por los jueces. La única vez que se había tenido que cambiar un ganador sucedió fuera del ámbito del hipódromo: en 1968, Dancer Image's había triunfado en la cancha, pero meses después fue descalificado porque el laboratorio detectó la presencia de un medicamento para los dolores, que estaba prohibido.

Quedó como ganador uno de los menos pensados (pagó 132.40 dólares por cada dos apostados), uno de los que llegó a la prueba sin haber logrado ninguna victoria importante antes. Apenas había vencido una vez, en enero en Gulfstream Park, y sumaba ganancias por 260.175 dólares para sus dueños, una sociedad que incluye a su criador, Joseph Shields Jr.

"Se siente bastante extraño. Es una manera agridulce de ganar, pero estoy contento por todo mi equipo", señaló William Mott, su entrenador, que hasta aquí tenía miles de triunfos para contar pero ninguno en este cotejo.

La contracara era Gary West, que hizo su fortuna en la industria de las telecomunicaciones y tiene además una fundación de ayuda a ancianos de bajos recursos. "Esto es una carrera de caballos. A veces ganas. A veces pierdes. A veces ganas y pierdes en la misma carrera", se lamentó quien no solo es dueño con su mujer, Mary, de Maximum Security, sino también de Game Winner (fue 5º), uno de los hijos de Candy Ride que corrieron; el otro, Vekoma, quedó 12º.

La carrera tuvo por primera vez a un potrillo japonés compitiendo. Master Fencer, vencedor en dos ocasiones en su tierra, ocupó la plaza de invitado y terminó en el sexto lugar. Su viaje comenzó el 23 de abril y dos días más tarde llegó a Keeneland, donde quedó alojado para completar su entrenamiento. En la travesía hizo escala en Alaska y, ya en suelo norteamericano, cumplió con la cuarentena obligatoria en el aeropuerto de Chicago, para recién allí ser llevado en camión durante 7 horas hasta el box que tenía asignado. Criado por Katsumi Yoshizawa, que conserva su propiedad, Master Fencer siguió la ruta de Ski Captain (1995) y Lani (2016), que eran entrenado en Japón pero habían nacido en los Estados Unidos.

Country House, con el francés Flavien Prat, heredó la victoria en el inicio de la Triple Corona norteamericana
Country House, con el francés Flavien Prat, heredó la victoria en el inicio de la Triple Corona norteamericana Fuente: AP - Crédito: John Minchillo

La tarde previa, en el Kentucky Oaks (G1-1800m), la misma instancia para las potrancas, la cría argentina sí quedó en primer plano aunque la encaretada Liora, una de las hijas de Candy Ride, avanzó de firme en la recta final pero no logró quebrar la resistencia de la puntera y ganadora Serengeti Empress. La abuela materna de la vencedora es Love Dancing, que fue exportada a Dubai después de imponerse en las dos únicas carreras que corrió en Palermo en 2007 y, luego de tres pruebas sin éxito en Nad al Sheba, fue destinada a la reproducción en los Estados Unidos. En el cuarto lugar quedó Champagne Anyone, nieta de la argentina Luminare (tuvo hijos ganadores clásicos en el haras Firmamento), y octava terminó Champagne Kisses, la otra hija de Candy Ride que compitió allí.

En esa misma jornada, la campeona argentina Blue Prize había quedado tercera, a cuatro cuerpos, en el La Troienne Stakes (G1-1700m), que marcó su regreso a la competencia tras seis meses exactos. En tanto, American Tattoo, el ganador de la última Polla de Potrillos porteña, no hizo pie sobre 1400 metros y cerró la marcha en una condicional en su estreno en el hemisferio norte.

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