Facundo Aguirre: la mezcla de experiencia y aprendizaje

Juan José Martínez
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14 de enero de 2012  

LA PLATA.– Llama la atención el buen momento de Facundo Aguirre, que egresó del Centro de Capacitación el 19 de noviembre y ya alcanzó 24 victorias, incluidos sendos tripletes en dos jornadas.

El aprendiz, de 23 años, nació en Ezpeleta, y allí, en el campo, comenzó a montar caballos cuando sólo tenía 7 años. Luego, con 10, ya se creía hombre de a caballo, porque los domaba, y a los 13 salió a correr cuadreras. "Las cortas siempre me gustaron", le cuenta a LA NACION. "Intenté ingresar en la Escuela platense a los 14 años, pero no pude hacerlo por razones de edad. Por eso salí mucho al interior; corrí en casi todo Córdoba y alternaba con mi trabajo de vareador en Palermo, con Javier Etchechoury, que me daba caballos de Rubio B."

Toda esa experiencia le sirvió a Facundo cuando regresó a La Plata. "Hace tres años volví por iniciativa de Carlos Torres, pese a que me iba muy bien en las cuadreras, gané hasta ocho carreras en una misma jornada y monté ejemplares clásicos como Marco Antonio y Benjamín. Tenía 20 años y pude egresar el año pasado."

–¿Qué le ofrece el Centro de Capacitación a un hombre ya de a caballo?

–Me enseñaron a ser profesional y me formaron como persona. Ojalá estos dos valores no los pierda nunca. Confianza me tenía, pero a uno lo preparan para correr en el turf grande. Y no me arrepiento de haber dejado las cuadreras, más con este presente que estoy viviendo.

–¿Esperabas tantos éxitos en tan corto lapso?

–Por cierto que no. Aquí enfrentás a grandes pilotos, a muchos de ellos los admiraba, y hay paridad entre los caballos. Pero sé que trabajando, con buenos elementos y conservando la serenidad, sin cometer errores en los desarrollos, los triunfos llegan.

–Además le corrés a importantes entrenadores.

–Eso es fundamental. Los que más montas me dan son Francisco Arreguy, Isidoro San Millán y Luciano Parisi. Pero luego de cumplir con ellos, siempre estoy a disposición de quien me requiera. Trabajo más de 25 caballos todos los días y creo que allí está uno de los grandes secretos de esta profesión.

–¿Qué esperás del futuro?

–Correr mucho y equivocarme lo menos posible. Sé que esto es largo. En su momento, por la gente del Rubio B, pude viajar como aprontador a Suecia, pero rechacé la oferta. Felizmente me decidí por ingresar al Centro de Capacitación, porque corro todos los días y esto es muy diferente a las cuadreras, aunque soy consciente de que todo lo que allí hice me sirvió para tener una experiencia que hoy puedo hacer valer en los hipódromos.

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