

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Ese puño derecho apretado de Adrián Giannetti, al cruzar el disco antes que sus rivales sobre la montura del potrillo Generalito Nain, en San Isidro, fue el desahogo por otro objetivo cumplido. Al imponerse en el Ensayo, el jockey consiguió su primer triunfo clásico y eligió esa manera de celebrarlo, que no por clásica deja de ser el reflejo de un acto espontáneo.
"Había estudiado la carrera el día anterior y sabía que mi caballo era superior. Además, andaba muy bien. Era la oportunidad de desquitarme de las 2000 Guineas, donde había quedado tan cerca de Indio Glorioso", comentaba el jinete, tras la carrera que sirve de preparación para el segundo paso de la Triple Corona. "Está claro que no voy a correr mi primer Jockey Club con cualquier caballo", advierte, esperanzado en repetir en la carrera del 13 de octubre y obtener su primer Grupo 1.
No paraba de sonreír este jovencito de 20 años, ya con cuatro temporadas en las pistas. Familiares, amigos y colegas se acercaron a saludarlo desde que se sacó la foto hasta que llegó al cuarto de jockeys y cuando prendió el teléfono celular, luego de una ducha, encontró en el contestador los mensajes de felicitaciones del herrero y el veterinario del potrillo.
"Somos un equipo muy unido. Facundo [Bunge Frers, el entrenador] me invitó a sumarme cuando yo todavía era aprendiz y creció el trabajo cuando se cayó el jockey que le corría", sostiene Giannetti. Curiosamente, el colega del que habla es Osvaldo Dávila, que no volvió a competir desde entonces y fue uno de los que se acercó a felicitarlo, en este caso desde su lugar de integrante de la sociedad propietaria de Generalito Nain.
Giannetti debutó en las pistas a los 16 años, de la mano de Dany Etchechoury y Juan Garat. Con ellos comenzó a recorrer el camino y se le abrieron más puertas. "No desaparecí después de llegar a jockey y eso es importante. Acá tenés que estar siempre presente, con trabajo y triunfos. Si te relajás hay 200 esperando por tu lugar", asegura Adrián, que tributó su afecto y agradecimiento al potrillo en numerosas ocasiones mientras permaneció en su cruz, desde que cruzó la meta hasta que le retiró el equipo de montar.
Integrante del grupo de jóvenes jinetes que intenta mantener el protagonismo en nuestros hipódromos entre tantas figuras, Giannetti considera que "una victoria como ésta sirve de vidriera para tener más posibilidades" y ayer acaso haya sumado una esperanza para el Nacional, al ganar con el uruguayo Potri Arlequín en los 2000 metros de Palermo. Lo que nadie le quita hoy es el Ensayo, por eso afirma: "Después de ganar este tipo de carreras uno se levanta más contento al otro día".


