Alampur, el coleccionista de grandes premios, se quedó también con el República Argentina

Con el caballo del stud Asunción, el jockey Wilson Pereyra y el cuidador Jorge Mayansky repitieron una gran victoria
Con el caballo del stud Asunción, el jockey Wilson Pereyra y el cuidador Jorge Mayansky repitieron una gran victoria Fuente: LA NACION - Crédito: Carlos Lares
Carlos Delfino
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1 de mayo de 2019  • 23:59

Un final con un ganador por la cabeza y tres caballos separados por apenas medio cuerpo, como el de ayer en el Gran Premio República Argentina (G1), pareció el mejor agasajo al público que aceptó el festival que propuso Palermo. Entre desfiles de moda, shows y las propuestas gastronómicas, el pico más alto de la jornada tuvo en la pista un desenlace particular, con los dos participantes que llevaban más tiempo sin correr definiendo la carrera por la que las tribunas se llenaron aprovechando, además, el día feriado. Alampur se adelantó a Emotion Orpen, en un duelo de guapos al que Dancing Again se sumó en el epílogo.

Alampur es el mismo caballo que en diciembre pasado se quedó con el Dardo Rocha en La Plata. Que ahora tenga en su legajo las victorias más buscadas con ejemplares adultos en el hipódromo de la capital bonaerense y en el Argentino lo convierte en una celebridad. Los principales responsables, el jockey Wilson Moreyra y el entrenador Jorge Mayansky Neer, calcaron el festejo del año anterior con Logrado, como para hacer creer que es fácil lo difícil. Y para subir la vara de la exigencia, esta vez se tomó el riesgo de volver a la competencia con cuatro meses y medio de inactividad.

"Salió bien", dijo el preparador, sonriente. Había una explicación: "Le habíamos apuntado en 2018 al Rocha porque era la carrera que soñábamos para él y, con la postergación de dos semanas que tuvo ese gran premio, el Carlos Pellegrini le quedó muy cerca, y evidentemente sintió el esfuerzo. Por eso le dimos un descanso y se pensó directamente en este clásico, sin una carrera previa. Es grandote y lo mejor era esperar hasta hoy (por ayer), con una buena preparación en la que me ayudó todo mi equipo".

El triunfo de Alampur

Sin embargo, Mayansky Neer considera que no hay un libreto estricto. "A lo mejor vuelvo a tener por delante la misma situación y no decidimos lo mismo", reconoció, y le dedicó el éxito a su colega Antonio Marsiglia, que se recupera de una enfermedad. Su caballo ya tiene seis primeros puestos en 14 presentaciones y, por más que es entrenado en Palermo cada mañana desde potrillo, no había vuelto a correr allí desde su lejano estreno, en agosto de 2017. El mundo era otro.

"Es prolijo, un guerrero, se aguantó muy bien", describió Moreyra, que parece dar un plus cuando se abren las gateras y se trata de las carreras grandes. Se llevó ocho el año pasado y fuera del turf lo reconocieron con el Olimpia de Plata. Acaso sabiendo los atributos de su conducido, ayer no buscó la punta pronto y esperó hasta la recta final, cuando el líder Mucha Chance se apagó. "Se metió por un hueco de guapo y luego tuve que poner un poco de esmero yo en el final", subrayó, reconociendo un momento clave de la prueba, cuando Emotion Orpen se mostraba con furia como para ganar, y también el propio, sin sonar vanidoso. Por adentro, el del stud Firmamento no quería perder y afuera volaba el de la caballeriza Los Antiguos. Pero las copas viajarán a Asunción, la capital paraguaya cuyo nombre además llevan los caballos de Juan Carlos Aveiro, quien días pasados llamó a Mayansky Neer y le preguntó qué hacía esta semana. "Me dijo que me compre el pasaje y me venga", relevó el propietario. Confianza no faltó nunca.

A la izquierda, Alampur; a su lado el escolta, Emotion Orpen, en un gran final
A la izquierda, Alampur; a su lado el escolta, Emotion Orpen, en un gran final Fuente: LA NACION - Crédito: Carlos Lares

Antes y después hubo otros ganadores ilustres ayer. El primero fue Perro Callejero, un potrillo bautizado con el nombre de un vino mendocino aunque solamente ha salido de Córdoba en tres ocasiones y fue para viajar a Palermo. Lo hizo dos veces en el último mes y en ambas terminó con victoria, ahora en el Gran Premio Montevideo (G1-1500m) por dos cuerpos y medio. El zaino creció en La Francia y su criador, el Gringo José Luis Grimaldi, se reservó un porcentaje al empuñar el martillo él mismo el año pasado en la gran venta que cada temporada paraliza al pueblo. Estaba toda la familia en la foto para acompañar a sus socios, del stud El Doctor, y al entrenador Sergio Carezzana, que logró su primer éxito en el máximo nivel a los 52 años y tras buscarlo por casi 30, el tiempo que lleva en la profesión tras haberse ido a probar como futbolista en Newell's y, pese a que lo seleccionaron, volverse a su casa y seguir jugando en la Liga Beccar Varela.

La victoria de Perro Callejero

De todos modos, la alegría suya fue limitada en esta ocasión, porque el vencedor terminó lesionado. "Ojalá no sea nada importante", se esperanzó Carezzana, que en aquel remate compró dos, ambos hijos de Qué Vida Buena. Los cuida en el hipódromo de Río Cuarto, donde el viernes pasado Perro Callejero maravilló a todos. "Hizo una partida de 1000 metros en el barro por debajo del minuto y el jockey nos dijo que sabía que corría mucho, pero no tanto. Ahí nos empezó a gustar más", confesó junto a Lucas Grimaldi, uno de los hijos de El Gringo. Hablaban del galopador, el Negrito Gómez, porque el brasileño Francisco Goncalves, que lo guió a su mejor éxito, solo lo conocía por haber visto los videos y se subió ayer por primera vez. "Me dijeron que lo corra de menor a mayor; por cómo venía en el desarrollo, si me respondía tenía que definir. Ahora lo van a tener que revisar para ver por qué aflojaba", dijo el líder de la estadística.

La potranca Joy Epifora se impuso por la misma diferencia en el Jorge de Atucha, pero con suspenso. "Entre los 400 y los 300 comenzó a asustarse y abrirse. Quise corregirla, pero no me respondía y por eso la tuvo que desestribar, para que se enderece y afirmarla mejor. Si no pasaba eso, ganaba por 100 metros", describió Iván Monasterolo, el jinete. Su yegua terminó igual adelante, pero pegada a la ligustrina. "Me sorprendió porque es mansita, nunca lo había hecho. En San Isidro había ganado muy bien en el debut y se comportó bárbaro cuando la trajimos a conocer Palermo hace unas semanas", completó el piloto cordobés.

Joy Epifora, notable

Fue, además, el regreso a las fotos para Carlos Daniel Etchechoury, cumplida una sanción que aun no digiere "porque todavía no sé qué pasó". Dice el entrenador que desde "el primer ejercicio ya demostró que era distinta" y repasa otro aspecto más agradable que la sorprendieron de ella: "Que haya salido a correr adelante en las dos carreras". Sabe ahora que tiene una invicta capaz de ganar en césped o en arena, pero que "la próxima voy a estar rezando para que no vuelva a abrirse hasta el final", imagina, con una emoción que se desnuda en sus ojos. Su hijo Juan Manuel seguirá presentando sus caballos.

En el Criadores (2000m), Entropia hizo la atropellada de su vida y derrotó por un cuerpo a la favorita Seas Alabada, en un éxito que vale mucho más que el primer trofeo de Grupo 1 para todo el equipo. Martín Valle, en el año que se hizo jockey, había dedicado algunos minutos de la mañana del martes para hablarle a la yegua en el stud. "Le pedí que me ayude, que si eso pasaba iba a hacer todo lo posible para que ganáramos", confesó el correntino, de 20 años. Asegura que no es común que tenga esas charlas, y por eso se ríe luego de que todo salió como soñaban, pese a que la zaina colorada se cayó en el camión que la llevó, cuando una compañera de viaje se puso nerviosa, y sufrió algunos raspones.

Entropia pasó de largo

El otro sueño es el de estar en Santa Anita Park el primer fin de semana de noviembre en la Breeders' Cup Distaff, la serie millonaria norteamericana para la que Entropia se clasificó. Enrique Piccardo, propietario de la caballeriza El Quintón Lobos, anticipó que le gusta la idea de llevarla y recibirá algunos consejos de Juan Carlos Echeverz, otro integrante de la Comisión de Carreras del Jockey Club que se animó a ese desafío y le salió perfecto, con Calidoscopio, en 2012. Jorge Meyrelles Torres, a cargo de la presentación, recordó que todo se lo deben a José Luis Palacios, el cuidador que hace tiempo le da pelea a una enfermedad respiratoria.

Jack of Hearts es el caballo que corre con careta y nunca quiere perder. Esta vez, pese a que vivoreaba por momentos y tenía rivales fuertes a ambos lados, se adueñó del Ciudad de Buenos Aires (G1-1000m) y ya son seis de 10 las oportunidades en las que su gente se sacó la foto, incluyendo una prueba en La Plata con récord para los 1300 metros. Eduardo Ortega Pavón trabajó en su montura como para rendir homenaje a la conmemoración del 1 de mayo y festejó parado en los estribos como si no tuviera decenas de trofeos en su casa. Así lo vive el paraguayo.

El mejor éxito de Jack of Hearts

Ya con luz artificial, Nacho Surge se quedó con el Gran Premio De las Américas - OSAF (G1-1600m) por varios cuerpos e Iván Monasterolo celebró un doblete inolvidable en el más alto nivel. En su tercer intento clásico, encabezó un marcador copado por los caballos de 3 años, con Dar la Paz, Bobby Jones y Top One Scape completando el 1-2-3-4 de la generación 2015.

Nacho Surge, el último grito

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