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El Gran Premio Jockey Club, el más antiguo del turf argentino, se corre desde 1883. Son 133 versiones y 133 historias de vencedores y vencidos. Pero a veces las carreras tan grandes ofrecen algo para contar antes de correrse.
El sábado próximo, en San Isidro, en la segunda escala de la Triple Corona habrá al menos una docena de potrillos -los ratificados se conocerán el martes que viene- y por suerte para la tribuna, correrá Le Blues, el ganador de la Polla de Potrillos, para sostener la expectativa por la serie ilustre.
Pero el caso ahora es Café El Dante, invicto, ganador de dos carreras condicionales en 1400 metros. Una carta poco seductora para los 2000 metros más tradicionales del turf nuestro. El stud del hijo de Pollard's Vision remite a un hombre que fue fundamental para las carreras, como cada propietario: Arnaldo Campos, fallecido este año.
Y su gran amigo, su socio en una pasión burrera de más de cincuenta años, José Mastellone, quiere más que nunca que Café El Dante mantenga los colores de Campito A. Hay que buscar bastante para encontrar un nombre que se identifique tanto con un personaje.
"En el caballo tiene participación el hijo de Campito, Pablo -explica Mastellone- y la sociedad la armó mi hijo, José Fabián. Yo trato de estar al margen, los ayudo a administrar; la decisión de seguir y correr el Jockey Club la tomamos todos."
La herencia se hace sencilla para Pablo y José Fabián. Sus padres hicieron historia con Babor, Oversea, El Moisés... "y tuvimos a los dos mejores hijos de Honour and Glory, Indio Glorioso (ganador del Jockey Club y las 2000 Guineas) y Mach Glory (Estrellas Juvenile); los dos los elegimos con él".
Esa fraternidad había celebrado un Jockey Club con el notable Fort de France, dirigido por Marina Lezcano, en 1982, para el stud De Más de Dos. Indio Glorioso llegó 25 años después, con la chaquetilla de S. de B. "Desde el 2007 elegimos los dos, incluso los que se están domando ahora. Hasta ahí Campito observaba los físicos y yo los pedigrees".
José es uno de los dueños de La Serenísima y desde siempre sus camiones se reparaban en el taller de Arnaldo, especializado en tren delantero. "Lo conocí en 1955 y cuando saqué Babor empezamos a tener caballos juntos. Él fue a las carreras sesenta años".
Todos recuerdan a Campito como un hombre de ceño duro y hablar no menos duro. Mastellone lo vio como pocas veces el día en que quiso cambiar los colores de S. de B. "Vimos en San Isidro la avant premiere de "Seabuiscuit" y sugerí usar su chaquetilla. «Estás loco», me dijo. Insistí y Palermo nos dio los colores en 72 horas a su pedido".
La actuación de Café El Dante ahora será especial. Ernesto Romero, su entrenador, describe al potrillo: "Me sorprendió lo bien que ganó en el debut. No digo que sea de los favoritos, pero tengo confianza porque vino mal barajado en el desarrollo en la segunda y zafó; cuando eso pasa es porque el caballo tiene un plus".
La distancia más extensa es todo un tema. "Pasó la milla en 1m41s antes de la segunda carrera y me conformó en el floreo 2m8s. Esta es otra carrera pero nos tiramos el lance. Juan Villagra va a reemplazar a Altair Domingos. Corre entretenido, en mitad del lote".
Mastellone vivirá este Jockey Club de Café El Dante sin Campito. "Lo compramos juntos en Don Arcángel. Éramos muy unidos, pero nunca mezclamos los negocios. Si tuviera que empezar de nuevo en las carreras sin él sería difícil. Disfrutó mucho del turf y lo mejor de su muerte es que no sufrió. Hoy no tengo muchas ganas e seguir", se confiesa. A lo mejor, este Café El Dante le da un buen motivo para animarse.



