La historia detrás del llanto desconsolado de una niña frente al mejor caballo que entrenó su padre

City of Light, el ganador de la Pegasus World Cup (G1), en la despedida del entrenador Michael McCarthy y su hija Stella
City of Light, el ganador de la Pegasus World Cup (G1), en la despedida del entrenador Michael McCarthy y su hija Stella Crédito: Zoe Metz
Carlos Delfino
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30 de enero de 2019  • 21:30

Stella y City of Light habían estado cara a cara una y mil veces desde que el caballo llegó en 2017 al establo de su padre, el entrenador Michael McCarthy, pero nunca el intercambio de miradas había ofrecido una imagen tan impactante y conmovedora. Por un lado, la congoja de la niña de 8 años, que no podía detener sus lágrimas y se aferraba a la mano derecha de su papá llevándola hasta la posición de rezo. Enfrente, el noble animal interpretando la tristeza y desviando la vista, casi como sintiendo culpa por la decisión de terceros. Apesadumbrado, el preparador se amarró con la mano izquierda más fuerte que nunca al cabestro que le había quitado al animal instantes después de acompañarlo al camión que lo llevaría a su nuevo hogar. Detrás, los encargados del traslado, en silencio.

City of Light ya la había hecho llorar el día anterior a Stella, pero de emoción. En la tarde del sábado, poco importaba que un diluvio cayera sobre Gulfstream Park, el hipódromo al norte de Miami. Desde uno de los palcos, la pequeña gritó y celebró el triunfo por varios cuerpos del zaino en la Pegasus World Cup (G1-1800 metros) y salió disparada hacia la entrega de premios. Empapada, nunca pensó en los cuatro millones de dólares que le correspondían al ganador ni en el 10% que recibiría como recompensa su padre. Era el amor por el caballo que creció casi a la par de ella. Su campeón, al que le transmitía tanto cariño y le daba unas zanahorias cada vez que visitaba el stud en el sur de California, había llegado a las seis conquistas en once presentaciones. Verlo vencer por cuarta vez en un gran premio era su Disney. Entonces, todo era alegría junto al jockey venezolano Javier Castellano, por más que el aguacero deformara la forma de su cabello rubio y le brotara agua por todo el cuerpo.

Bajo la lluvia, parte del equipo ganador de la Pegasus World Cup, con Stella McCarthy en el centro
Bajo la lluvia, parte del equipo ganador de la Pegasus World Cup, con Stella McCarthy en el centro

Aquel instante, ya en el estribo del transporte, resultó el final de una etapa. Stella ya no volverá a ver a City of Light detrás de la puerta del box ni en las pistas norteamericanas, aunque cada vez que pueda su padre la llevará hasta Kentucky, el nuevo hábitat del caballo. Sus dueños decidieron que City of Light se retire como un campeón, en la cima de su trayectoria. La calidad de sus victorias, incluyendo la Breeders’ Cup Dirt Mile (G1) en Churchill Downs en la salida anterior, le abrieron las tranqueras de Lane’s End Farm, la cabaña en la que será uno de sus reproductores desde la temporada actual. La oportunidad de llevarle una yegua se cotizó en 35.000 dólares, menos de la mitad de lo que cuesta en el mismo lugar un servicio del campeón invicto argentino Candy Ride, ganador de la estadística general por ganancias en los Estados Unidos en 2018 y con un valor de 80.000 dólares cada salto.

Castellano le agradece al cielo, tras la despedida triunfal de City of Light
Castellano le agradece al cielo, tras la despedida triunfal de City of Light

Alrededor de City of Light conviven otras historias. En septiembre de 2015 fue llevado al ring de ventas, apadrinado por el propio Lane’s End, y el martillo se bajó tras una oferta de 710.000 dólares. Pasarían 22 meses hasta iniciar su campaña, dos más para el primer éxito y otros tres hasta correr su primera carrera de Grupo 1, el nivel más alto. Su criadora, Noreen O'Neill, dueña de las 160 hectáreas del Ann Marie Farm –que en 1994 le compraron a una pareja amiga junto a su difunto esposo Ted en el mismo estado de Kentucky y lejos de su casa en San Francisco, California– sentía que la familia Warren "había pagado demasiada plata y debía estar decepcionada". Hasta que la llamaron por teléfono aquel 26 de diciembre de 2017 y le avisaron que el potrillo había ganado en esa primera experiencia clásica y era el primero en hacerlo en esa categoría de todos los caballos que su haras había criado. Entonces, ya más calma, hizo una confesión: "El día de la subasta, cuando su precio comenzó a subir creí que llegaría a los 200.000 o 250.000, pero lo sobrepasó y le pregunté a mi hija si estaba segura que habíamos llevado al potro correcto". Fue 2018, pues, el tiempo de descubrir si la inversión había sido desmedida. Los resultados indicaron que no: en su corto paso por los hipódromos de los Estados Unidos sumó recompensas por 5.662.600 más el acuerdo privado por los derechos como reproductor.

La subasta de City of Light

A Michael McCarthy, quien fue asistente del consagrado entrenador Todd Pletcher y se independizó hace un lustro en la profesión, habrá dos imágenes que le costará dejar atrás. Una, la de ese llanto de su hija el día después de otro de los grandes éxitos que le ha dado el mejor caballo que tuvo. La otra es una sensación: "Estuve gran parte del fin de semana sentado delante suyo observándolo por horas en el box de Gulfstream Park. Creo que al final, City of Light debe haberse cansado de que lo estuviera mirando todo el día. No sé si alguna vez podremos reemplazarlo". Para ninguno de los involucrados la vida volverá a ser igual.

La Pegasus World Cup

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