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Se quebró de la emoción Natalio Mezzotero cuando Maruco Plus pasó de largo en el final a los brasileños y se adueñó del Joaquín S. de Anchorena, el sábado, en San Isidro. Fue como si hubiese exteriorizado en un solo festejo esta victoria y la anterior, cuando el caballo que prepara venció en el gran premio que lleva el nombre del hipódromo del Jockey Club.
"Había que tener suerte en el desarrollo, y la tuvimos. La emoción es porque para un entrenador chico es complicado llegar a correr estas carreras", explicó El Tano , y enseguida profundizó en el tema: "Si a alguien hay que agradecerle es al caballo, que para mí es el mejor del mundo. Maruco es chiquito como yo y pesa 460 kilos".
Un año atrás, el hijo de Alpha Plus terminó tercero de Inter Optimist en este mismo clásico. "No estoy subestimando a estos rivales, pero el de 2008 fue más bravo; había varios ganadores de Grupo 1", compara Mezzotero. Luego de esa actuación, hubo varios interesados en el tordillo, pero la venta no se concretó. "El tachito lo tuvo siempre, y no sé por qué nunca se lo llevaron. Es una suerte por lo que nos está dando ahora, pero también es cierto que sus dueños hacen un gran esfuerzo y sería una buena recompensa para su inversión", agrega.
A medida que avanza la charla se suelta más el entrenador, que considera "amigos más que patrones" a los Testino, la familia que ya vio dos veces la chaquetilla del stud Los Gauchos cruzar primero en el más alto nivel. "Discutimos bastante para que no corriera el Palermo y llegara diez puntos al Anchorena. Hasta dejamos pasar el Embrujo, porque había tosido un par de veces y no queríamos arriesgar", revela.
Veinticinco años atrás, Mezzotero también levantó una copa en la jornada más importante de San Isidro. Fue luego de conducir a la victoria a Reverente en un Pellegrini memorable, y a su lado en los festejos estaba Raúl Alfonsín, por entonces presidente de la Argentina. Ahora, el centro de todas las miradas comenzaba a ser Talaverano.
"Me hubiese gustado poder correrlo, aunque sé que Edwin es mucho mejor de lo que fui yo y conmigo no sé si ganaba", confiesa Natalio, a pura sonrisa, y no tarda en desnudar más sensaciones. "Hacía diez días que me iba a dormir y soñaba la carrera", asegura. No parece que se trate de alguien que dejó de correr hace dieciséis años y lleva una década dedicado a la cuida.
A los 58 años, Mezzotero dice que "disfruta distinto los triunfos que cuando era jockey". Sobre el caballo o abajo, de todos modos, ya acumula trofeos que reflejan el mejor resultado en su trabajo.
9 victorias obtuvo como jockey en carreras de Grupo 1 Natalio Mezzotero, que ahora lleva dos en ese nivel como entrenador.

