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Por algo le dicen el Mago, aunque mal no estaría definirlo como el Audaz, el entrenador de caballos de carrera que a fuerza de romper moldes se inventó a sí mismo.
Néstor Yalet , toda una marca registrada, nuevamente sorprendió a la hípica. Ahora con Eclipse West , el potrillo al que hizo correr dos veces en cinco días y en especialidades bien diferentes, para verlo vencer en ambas. Primero entre los velocistas del clásico Hipódromo Argentino, el lunes último, y enseguida en los 1500 metros del Gran Premio Montevideo, el sábado pasado.
Yalet, entonces, volvió a dejar en claro que no se ata a estructuras fijas a la hora de ordenar las campañas de sus SPC. Experimenta, arriesga y siempre transita por el delgado límite que divide errores de aciertos.
Lo que para otros preparadores, acaso más ortodoxos, resultaría una irresponsabilidad, en el manual de entrenamiento del Mago es casi el título. "Si usted va al trabajo todos los días, por qué los caballitos tienen que descansar ", dice una de sus frases de cabecera. Y hay otra nueva. "No siempre voy a hacer caso a lo que diga Falero" , en alusión a la opinión que le hizo llegar el jinete -considerada palabra santa para muchos- tras ganar con Eclipse West el primero de aquellos clásicos.
Se aclara. Falero, relató el mismo Yalet, le comentó que notó respirar mal al potrillo y su duda de si era conveniente presentarlo a los pocos días en más distancia.
El más controvertido de los cuidadores puede definirse como un admirador de varios entrenadores de la vieja escuela, pero se anima a tomar decisiones que los clásicos ni evaluarían. "El padre de Pochi Etchechoury o el de Pascual, los Ferro, Lapistoy, Tomás Arana, Boni, Bello, don Juan Maldotti " , recita de corrido cuando se le consulta a quiénes le confiaría caballos para entrenar, y también se acuerda de Juan Carlos Maldotti, "uno de los mejores de este tiempo".
"Cuidadores hay un montón, pero son pocos los que lo hacen de corazón. A mí me gustan los que no se pasan todo el día mirándose a un espejo. No todos son capaces de ir al stud, en plena madrugada, para ver si su caballo tiene bien puesta la manta."
Que sus caballos desafíen con buen resultado la reiteración de esfuerzos encaja perfectamente en la lógica Yalet. Lo novedoso es esa vuelta de tuerca que significa poner a correr en la recta a un potrillo que había actuado quince días antes en 1400 metros, hacerlo ganar y a las 120 horas llevarlo a los 1500 m de un gran premio.
"Eclipse West ganó en los 1100 m, pero con preparación para correr en más distancia. Después de la carrera, Falero me dijo que lo notó muy agitado en el final, aunque no me preocupé. Sé que los buenos potrillos, cuando corren a ritmo sostenido, retienen una porción de aire, como si lo estrangularan, y sólo lo largan cuando cruzan la raya", apunta con tono catedrático.
El Mago, que si pudiera no dudaría en darle a conducir todos sus caballos a Falero - "llegan al disco con otra prestancia, graciosamente diría" _ explica así cómo tomó la decisión de correr a Eclipse West en el Montevideo.
"El potrillo me invitaba. Los dos días siguientes a ganar en la recta sólo caminó. El jueves trotó, el viernes hizo un galopito y en la mañana del Montevideo volvió a trotar. Lo notamos de buen ánimo. Le pusimos las herraduras de correr y se fue al hipódromo", recuerda.
El proyecto Eclipse West tiene como meta del primer semestre la carrera de las Estrellas, a fines de junio en Palermo. ¿Pero cuál. El Sprint, en la recta, o la milla del Juvenile? "Ahora hay que seguir en la distancia", apunta, y se ríe cuando se le menciona la posibilidad de que lo anote en ambas.
Razón. Para Roberto Pellegatta, la explicación del doble éxito de Eclipse West se encuentra en el mismo potrillo. "Los caballos distintos superan todo y con ellos no incide tanto el entrenador. Si yo hubiese hecho lo mismo con Petit Club, el año pasado, seguramente me habría salido bien, pero no es mi método de trabajo."
Cada cual con su estilo. "No opino del método de Yalet porque cada uno tiene su libreto. Sí, me parece que es increíble que Eclipse West, en el Montevideo, haya podido venir adelante tan fácil." De Juan Carlos Maldotti, entrenador este año de Vacacionado y Rodeno.
Bajo riesgo. Para Alfredo Gaitán Dassié, el hecho de que Yalet entrene sus propios caballos facilita sus decisiones. "Como los caballos son de él, no corre el riesgo de que las pruebas le salgan mal y alguien se los quite".
Antecedente. En 1997, Di Escorpion ganó dos grandes premios sobre la milla con siete días de diferencia. El Palermo y el Joaquín V. González. ¿Su entrenador? También Néstor Yalet.




