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RIO DE JANEIRO.- Ir al cine a ver una película sobre Lionel Messi, en pleno Mundial, cuando la estrella del seleccionado juega cada cuatro días, puede ser un plan raro. Sería como haber ido al zoológico en Sudáfrica 2010, cuando a pocos kilómetros, leones y jirafas podían ser observados en su ámbito natural. Se supone que el sitio adecuado para ver a Messi es la cancha. Pero una película sobre su vida sirve para confirmar que todavía hay mucho del crack del Barcelona que no se sabe. Hay detalles, historias mal recordadas por allegados, pequeños giros de un camino lleno de dificultades, que nunca se terminan de saber. Entre las tantas comparaciones con Diego Maradona, no se llegan a apreciar las diferencias entre dos personalidades diametralmente opuestas: Maradona vive narrando su propia historia, mientras que Messi siempre es contado por otros. "Vas a llegar a ser el mejor futbolista del mundo, porque entre otras cosas nunca se sabe que estás pensando..", le dice la abuela de ficción a un niño Messi de ficción mientras van de la mano por la calle en Rosario.
Messi, dirigida por Alex de la Iglesia, es un documental de 90 minutos realizado por MediaPro, productora española de cine y televisión, que entre otras ramificaciones tiene los derechos de tv del fútbol español y montó el canal BarcaTV. La película no deja de ser la versión definitiva de la historia de Lionel Messi, desde la óptica principal del Barcelona, luego de la salida de una gran cantidad de libros biográficos y tratados para todos los gustos sobre cómo fueron los orígenes de Messi. También está en sintonía con esta época en la que celebridades del deporte tiene sus "biopics" mientras aún son productos en desarrollo como sucede con LeBron James, Usain Bolt y en breve Cristiano Ronaldo. La de Messi fue presentada hoy a la prensa internacional en una sala del Shopping Barra Río Design.
Alex de la Iglesia, como en su film La Comunidad, recurre a un elenco coral para que cuente lo que recuerdan, lo que saben y lo que opinan sobre Messi. La historia de aquella comedia negra transcurre todo el tiempo en el interior de un edificio. La reconstrucción en ausencia de Messi se da en un restaurante donde todos los comensales, en charlas que se circunscriben a sus propias mesas, confluyen en un relato único sobre Messi. Hay una mesa a la que están sentados los maestros de la escuela primaria, que son los únicos que dan registro de las "celebridades" ahí reunidas y ofician de presentadores circunstanciales. Personajes del fútbol como César Luis Menotti, Jorge Valdano, Johan Cruyff, Alejandro Sabella y Hugo Tocalli, mezclan sus voces con los amigos de Messi de la infancia, periodistas argentinos y españoles, Mascherano, Pinto, Iniesta y Piqué, los compañeros de la categoría 87 de Newell´s, el endocrinólogo que lo trato por su trastorno de crecimiento y los dirigentes de Barcelona que fueron los encargados de ficharlo en aquellos tiempos de incertidumbre, cuando Messi y su padre se instalaron en Cataluña sin saber como seguiría la película. La real.
De la Iglesia ecualiza todas las conversaciones para narrar a Messi. Deja en un mismo nivel a los eruditos del fútbol como a su mejor amiga de la primaria. Todos tienen valor en el camino de Messi a la cumbre del fútbol mundial. Todos entienden que tuvieron algo que ver, que influyeron de algún modo, aunque algunos reconozcan con pena que hace tiempo no hablan con su amigo de la niñez.
La película pierde contundencia cuando recurre a la ficción para representar las situaciones claves en la historia de jugador. Justo en la zona donde de la Iglesia es como un Messi. Es muy bueno el trabajo de recrear los momentos del niño Messi como futbolista para luego poder mostrar videos caseros originales que registran lo que años más tarde sería material de culto. El film también sirve para abordar de pasada ciertos temas espinosos del futbolista: sus problemas con el fisco, si cantaba o no el himno nacional ("Yo me acuerdo que se lo enseñé y lo sabía..., dice su maestra de música) y la conflictiva relación con los hinchas argentinos. No existe momento de piedad más intenso en el documental como cuando un hincha caliente le dice pecho frío a Messi.
Las mesas del restaurante reflejan el modo argentino y español de "escupir" fútbol mientras se come y se bebe sin parar. Las mesas son populosas, menos una: Valdano y Cruyff solos. Son los encargados de desentrañar el estilo de Messi. Jamás nadie lo describió como ellos lo hacen en ese cara a cara.Es delirante la intervención de Menotti en toda la película. Sobre todo cuando en un film sobre Messi dice que Pelé fue el mejor de todos. En estos días de Mundial, en esta pausa entre los octavos y los cuartos de final, resulta demoledor cuando Menotti elogia a Pep Guardiola con este detalle: "Es un técnico que cuando abre la puerta del vestuario y saluda, los jugadores ya saben a que van a jugar..." Guardiola aparece en imágenes de los partidos y de los entrenamientos. Tiene presencia corporal, pero no hay ninguna declaración suya a cámara sobre Messi.
Hay una avalancha de testimonios que describen como Messi siempre entendió el fútbol. Viejos entrenadores, técnicos de selecciones juveniles, analistas y compañeros de juego coinciden en que la relación de Messi con el juego es con la pelota y con sus amigos. "A veces venían los chicos a decirme que les de otra pelota, porque Lionel jugaba sólo con la que había..", dice una maestra de la escuela mientras miran fotos y dibujos escolares.
Entender eso ayuda a entender al equipo ahora, en pleno Mundial. Significa comprender porque Messi para ser Messi debe tener en su radar a la pelota y amigos con quien jugarla. Todo lo demás, todo lo que acompaña, queda como una circunstancia. Alejandro Sabella, muy histriónico en el documental, es ahora un hombre que nos cuenta sus dudas que lo asfixian hasta la medianoche, porque sabe que Messi, para estar, tiene que contar con esas condiciones. Una pelota y amigos. Eso puede ser suficiente para decidir partidos en los potreros de Rosario, en la Champions con el Barca y en la Arena de Corinthians. Argentina en el Mundial, por Messi y gracias a Messi, es un enigma que se devora nuestros nervios como los comensales del restaurante de Alex de la Iglesia comen sus carnes rojas. Porqué como dijo su abuela, nunca se sabe que pasa por esa cabecita.


