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"Lo único que tengo que hacer es jugar bien", repite José Cóceres cuando intenta sintetizar su peculiar manera de moverse dentro del circuito más importante del golf profesional. Cara redondeada y piel oscura, 38 años, Cóceres no escapa al prototipo del jugador humilde, de infancia pobre y familia numerosa. Sin embargo, su estilo directo a la hora de las declaraciones lo transformó en muchas ocasiones en oponente dialéctico de dirigentes y colegas. Consecuencias, tal vez, de un carácter esculpido no en la piedra de la verborragia, sino en la madera de la frontalidad.
La Verde es un pueblito perdido en el medio de la selva chaqueña, lejos del lujo, los hoteles y el brillo de los ostentosos trofeos. Fue criado entre 10 hermanos, hasta que siendo aún muy pequeño sus padres pudieron dar un paso hacia la capital del Chaco. Con 13 años, José comenzó a trabajar como caddie en el Chaco Golf Club, a pocos metros de donde se había instalado con toda su familia.
En charla relajada no eludehablar sobre sus orígenes. De sus primeras épocas acompañando el trayecto de los profesionales recuerda las escapadas a su humilde casa con el dinero obtenido por sus servicios de caddie. Incluso, cuenta que esos billetes, que para él eran un tesoro invaluable, eran escondidos en un recoveco del techo.
El Chaco lo vio crecer y tomarle el gusto al golf profesional, pero era consciente de que para dar el gran paso tenía que llegar a Buenos Aires. Se hizo fuerte y tomó la decisión. Gracias a la intervención de Antonio Fernández, hermano del Chino Vicente, se instaló en el Club Los Cardales, en Escobar. Los socios, observando las enormes condiciones de ese chaqueño callado pero de carácter fuerte no dudaron en brindarle el apoyo económico necesario.
Así empezó el andar de Cóceres, al mismo tiempo que desarrolló una personalidad chocante para muchos hombres de peso de esta actividad. El público y notorio enfrentamiento con la Asociación Argentina de Golf (AAG) y las varias declaraciones cruzadas con algunos colegas lo convirtieron en un personaje combativo. Y lo forzaron, en ocasiones, a desertar de los certámenes más importantes de los profesionales nacionales. Cóceres considera que la AAG jamás le concedió el reconocimiento que él se merece.
Apenas balbucea unos monosílabos en inglés, pero jamás se preocupó en recorrer los principales clubes de golf del mundo con un gran cortejo a su alrededor. Cóceres prefiere la soledad del hotel y le esquiva a moverse en grupo, aun habiendo argentinos jugando el mismo torneo. Lo acompaña Roberto, su manager, y durante el juego camina junto con Brandan, el caddie británico.
Siempre hace hincapié en que pone sus esfuerzos sólo en el juego. Para socializar prefiere las mañanas de mate con sus hijos, María Belén y Marcos, frutos de su matrimonio con Mónica; o las escapadas permanentes al Chaco a visitar a María Digna , su mamá; o los asados con los amigos de Resistencia...
"Me siento el mejor jugador de la Argentina" , comentó el año último en una entrevista con LA NACION. José Cóceres utiliza la escala de sus propios sentimientos, de sus sensaciones, para ubicarse primero en ese ranking. El chaqueño que también celebró en Cataluña, Dubai y Hilton Head; el de andar solitario y esa humildad incompatible con la sumisión. Aquel que, con los pies apoyados sobre la pobreza, armaba con paciencia un palo de golf con una rama, ni imaginando siquiera que un día el mundo lo iba a observar reflejado en el brillo de una copa, rodeado del mejor golf del mundo.
1-4: Cabrera ganó el Abierto de la Repúbilca Argentina, en Buenos Aires (Tour Europeo), y se llevó US$ 117.000. Totalizó 268 (-12)
21-10: Cóceres celebró en Salt Lake Buena Vista (PGA Tour) con 265 golpes (-23) y se quedó con la recompensa de US$ 612.000.
16-4: Cóceres festejó en Hilton Head (PGA) y ganó 630.000 dólares. Hizo 273 (-15) y batió en el 5° hoyo del desempate a Mayfair.
14-10: Berendt triunfó en el Abierto de Cannes, y tuvo un premio de US$ 84.175. El formoseño terminó con 268 golpes (-20).
9-9: Ricardo González se llevó el Masters Europeo en Suiza y obtuvo US$ 227.000, tras emplear un total de 268 golpes (-16).


