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El habitual saludo FIFA previo a cada encuentro internacional tuvo otra connotación en el duelo entre Inglaterra y Ghana, por la segunda fecha del grupo L del Mundial. Djed Spence, lateral izquierdo del equipo británico, evitó estrechar la mano de Thomas Partey, una de las figuras del plantel africano, acusado y procesado por presuntas agresiones sexuales contra tres mujeres, entre 2021 y 2022, mientras jugaba en Arsenal.
La presencia de Partney, quien integró la formación titular de las Estrellas Negras, había generado gran controversia en la antesala de la Copa del Mundo, debido a que irá a juicio por violación, en Inglaterra por situaciones gravísimas: le atribuyen un total de siete cargos por agresiones sexuales contra tres mujeres. Dos de ellas, según consta en los expedientes, habrían sido violadas por el mediocampista.
Djed Spence was the only England player who chose not to shake Thomas Partey’s hand. pic.twitter.com/IwZzQdlZnE
— Tommo (@Only1tommo) June 23, 2026
Partney está bajo libertad condicional, situación a la que llegó mediante el pago de una fianza, pero a mediados del año que viene tendrá que ir banquillo de los acusados: el 8 de junio de 2027 comenzará el juicio en su contra. Los delitos que se le imputan podrían llevarlo a la cárcel de manera efectiva durante al menos 5 años.
Los hinchas ingleses abuchearon a uno de los emblemas de Ghana cuando su imagen apareció en la pantalla gigante del Boston Stadium, de Massachusetts, sede del encuentro. Partey pudo hacer en esta segunda jornada su estreno en la presente Copa del Mundo, ya que Canadá le había negado el visado producto de su situación judicial.
Por lo tanto, en la primera jornada, cuando el equipo de Carlos Queiroz venció 1-0 a Panamá, Partey no pudo ser parte de la nómina y aguardó a la disputa del duelo en los Estados Unidos para debutar.
A raíz de aquella situación, la Federación de Ghana había presentado un reclamo formal por el impedimento de contar con una de sus figuras. Las autoridades se centraron en la situación actual del jugador, quien pese a tener cargos y una fecha de juicio estipulada, continúa su carrera profesional y no está “vetado” en ningún certamen ni país.
La FIFA, sin embargo, manifestó -como en casos de deportaciones realizadas por los Estados Unidos-, de manera concreta: no puede influir en decisiones de carácter estatales.



