

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Hace poco más de un mes, en Hurlingham, eran realmente otros tiempos. Chapaleufú hilvanaba su segundo título sucesivo y encaraba Palermo con el pecho inflado, dispuesto a recuperar la copa que tuvo en sus manos por quinta y última vez en 1995. A un costado del podio, Chapaleufú II absorbía su décimo traspié en quince duelos con los primos, denotaba algunos problemas de funcionamiento y llegaba al Abierto como tercer o cuarto equipo, cómodamente separado de los coches de punta.
El que parecía que iba a arribar al tranco a la estación final de La Catedral se quedó sin nada;no jugó bien, sufrió alguna lesión, no le disgustó su ubicación en la zona (segundo) para esquivar al campeón, le suspendieron a un jugador y por quinta vez en 15 participaciones no protagonizará el partido más importante del mundo. Todo lo anterior es hoy insuficiente.
Indios Chapaleufú II (Asprey) lo resolvió más fácil: en una semana les juntó la cabeza a los poderosos -el otro fue Ellerstina- y se colocó en su cuarta definición en Palermo, soñando con repetir la conquista de 1996. Ayer triunfó sobre Indios Chapaleufú (Marlboro-Asprey) por 12-10 y espera al ganador de hoy, entre Ellerstina y La Baronesa, para la final del sábado próximo del 105º Campeonato Argentino Abierto de polo.
No había sido una semana de las serenas. Cada uno tenía sus broncas, por cuestiones reglamentarias y por actitudes. ¿La verdad? En algún momento temimos que el partido fuese más fuerte que lo normal. Yno faltaron algunos cruces -físicos y verbales-, pero digamos que terminaron manejando más racionalmente el calor que les brotaba del alma.
El partido no salió bueno, a pesar de que fue rápido: 1h53m, con apenas 19 foules. Tuvo sus mejores momentos en el comienzo, con un primer chukker ágil e interesante, y en ese período final, con ocho caballos de Primer Mundo y la tensión que se alimentaba mutuamente desde el campo y la tribuna. Con el orgullo de Chapaleufú en pos de la igualdad;sin ideas y con el corazón. Yel tercer intento de réplica del ganador que Pepe Heguy coronó para bajar el telón.
Lo demás fue lucha, pocos goles, búsqueda de rotaciones que no surtían efecto, cambios de marcas al menor síntoma de desigualdad y la astucia para cortar legalmente un avance sin necesidad de ponerse a la par o colocar mejor un caballo. Como muchas veces lo hizo Nachi Heguy -está con mucha confianza y aplomo- sobre Bautista, nuevamente el motor anímico de Chapaleufú, aunque ayer con menor presencia de gol y un tanto errático con los penales (falló tres de 60 yardas).
Un triunfo psicológico fue el de Pepe Heguy, más allá de un tanto perdido delante de los mimbres que era valioso (para 9-5 en el 5¡): tuvo demasiado preocupado a Marcos como para el que back pudiera desequilibrar desde atrás. Ahí, Chapaleufú vio condicionada su máxima carta de ingenio e imprevisibilidad.
La última inquietud será qué hubiera pasado con Gonzalo Heguy en la cancha. Seguro, su equipo habría tenido mayor experiencia y más vigor, pero no una garantía de otro resultado. Ymanejarse con hipótesis no es lo más aconsejable. La única realidad es que Chapaleufú II hizo la justa, aprovechó casi todo lo que tuvo y ya avanzó un peldaño más de lo que se esperaba hace un mes. Ybien. Nadie le regaló nada. Por eso, y desde el silencio, está a ocho chukkers de la gloria. El paso más difícil.
Lo malo: la poca cantidad de goles. Lograron un magro récord, ya que fue el partido de menos conversión entre los dos Chapaleufú en Palermo: 22 contra los 29 del ´90 (ganó Chapaleufú II 15-14) y del ´97 (venció Chapaleufú 18-11). El de mayor cantidad fue el de 1991:34 (18-16 para los cuatro hermanos.) Lo bueno: la recuperación de Indios Chapaleufú II. Quedó en deuda tras los dos primeros partidos, pero después se recuperó con dos excelentes triunfos. En los últimos 16 chukkers, sólo una vez -el primer período de ayer- estuvo abajo en el marcador. Ypor primera vez les ganó a los primos por más de un gol.
Lo lindo: el emotivo chukker final, en especial cuando Chapaleufú se puso 10-11. Dos equipos separados por un solo gol y un resultado incierto. Palermo vibró por primera vez en lo que va de la temporada. Gritos, aliento, aplausos, festejos. La última explosión para sus seguidores la provocó el decisivo gol de Pepe Heguy.
Lo feo: sin buscar responsables ni culpables (éste no es el espacio para el debate ni para sentar una opinión al respecto), el 105º Argentino Abierto se quedó sin ver en una semifinal a uno de sus 10 de handicap: Gonzalo Heguy. Una baja sensible y una historia conflictiva que acaso aún no haya terminado.
El rótulo de finalista del Abierto tras dos años ya era un derecho adquirido por Chapaleufú II cuando en su palenque la escena era dominada por abrazos, sonrisas, felicitaciones, innumerables firmas de autógrafos y más de un pedido de camiseta o gorra elegantemente rechazado.
La alegría estimulaba la verborragia de los jugadores. "Este año tenemos bastante apoyo del público. Somos el equipo que está tratando de hacer el polo más abierto de todos, ligero. No entramos en polémicas, no tenemos ningún jugador suspendido, no nos cobran ningún técnico, dejamos todo en la cancha, y eso ayuda a que el público se vuelque hacia nosotros", opinó Alberto Heguy (h.).
Sin dejar de acomodarse su gorra, ya como un tic incorporado, Pepe describió el encuentro: "Fue un partido mucho más cerrado que el que jugamos con Ellerstina, con muchos menos espacios, y la cancha se rompió bastante más; por eso hubo muchos menos goles que el otro día. El que perdía quedaba afuera; entonces, no se dio ni un metro de ventaja".
El autor del gol decisivo dejó su preferencia para la semifinal de hoy: "No sé cuál es más fácil, pero me divierte más jugar con La Baronesa".
Unos metros más cerca del reloj, Eduardo Heguy no paraba de firmar entradas, bochas y fotos suyas en revistas y de saludar a chicos que le sonreían. "Siempre damos lo máximo que podemos. A veces nos ha tocado perder, pero nunca bajamos los brazos, y quizá la gente ve y siente eso y por ello está de nuestro lado", juzgó. "Al final no queríamos tirar la bocha afuera ni hacer tiempo, porque veníamos jugando muy bien y no había que cambiar nada. Estos partidos se definen en el último chukker y el que lo juega mejor es el que se lo lleva. El último chukker es casi todo", consideró El Ruso.
Para el back fue una la causa fundamental del triunfo: "Sobre todo el orden. Con rotaciones y siempre concentrados, sacando el primer chukker, cuando nos costó un poquito tomar las marcas".
Un serenamente feliz Milo Fernández Araujo expresó: "Este es un equipo bárbaro. Siempre tuvimos fe en que podíamos a llegar a la final, y llegamos, por suerte. Jugamos con muchísimas ganas y teníamos mucha hambre de lograr esto". También hizo un análisis del rival: "Por un lado, con Silvestre (por Garrós) mejoró la puntería para el arco, pero sintió la ausencia deGonzalo, porque Garrós no tiene su circulación en la cancha", completó.


