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El conocimiento siempre ayuda. Aporta elementos que otros, quizá, no tienen en cuenta y sirve para colocar una alfombra en el terreno que uno luego va a transitar. Javier Pinola, ex defensor de Racing, vive desde julio de 2005 en Alemania, donde defiende los colores de Nuremberg, sede que está ubicada a 25 kilómetros de Herzogenaurach, la ciudad del búnker argentino en el Mundial. No es el espía de José Pekerman, pero dejó indicios de cómo será recibido el seleccionado.
"Por esta zona se sigue muy de cerca lo que sucede con la selección argentina. Se sabe mucho porque estuvo en la Copa de las Confederaciones y porque ahora va a estar muy cerca. La gente quedó impresionada porque dice que el cuerpo técnico y el plantel fueron de los más educados y los más amables. Todos dejaron una muy buena imagen. Me hizo sentir orgulloso que me dijeran eso", comenta Pinola, de 23 años, en una conversación telefónica con LA NACION desde el barrio de Burgthan.
El ex jugador de Atlético de Madrid, Chacarita y Racing dice que la gente es muy cálida, que se encariña y que el equipo de Pekerman tendrá una hinchada propia: "A la gente de acá le gusta mucho la selección argentina. Pero hay muchos que no nos conocen y se confunden, piensan que somos italianos. Igual, casi todos están familiarizados con nuestras costumbres. Hay argentinos en Nuremberg que contagiarán al resto y por eso tendremos un voto de confianza extra".
Pinola no estará para ver el Mundial, ya que debe venir a la Argentina el 10 de junio por el casamiento de Mariel, su hermana, y porque Mariela, su mujer, espera para el 10 de julio el nacimiento de Luciano, su primer hijo. "Me hubiera encantado estar y verlo, pero en mi vida también están pasando cosas únicas y mi atención ahora apunta a eso. Acá la expectativa es grande y va en aumento. Todos hablan del Mundial y en todos lados hay banderas; en cada local al que vas a comprar algo encontrás un recuerdo, un muñequito, cualquier souvenir. Hasta un video juego llamado love generation está el león del Mundial".
El futbolista, que tuvo destacados rendimientos en la Bundesliga jugando como lateral-volante -el nuevo DT, Hans Meyer, asumió en noviembre último y fue quien lo ubicó en esa posición-, tiene muchas chances de seguir en Nuremberg, aunque también hay otros equipos europeos interesados en contratarlo. En el actual campeonato le hizo un gol a Oliver Kahn, de tiro libre; también marcó otro por la Copa alemana y ahora su equipo está cerca de clasificarse a la Intertoto.
"Llegué a Nuremberg en julio de 2005 y la verdad es que me trataron muy bien. Me recibieron bárbaro, me adapté muy bien, me ayudaron muchísimo todos con el tema de la casa o los problemas personales que podían surgir. Mi novia me ayuda mucho, al igual que Adrián Castellano, mi representante. No me puedo quejar, estoy muy bien. Extraño la Argentina, los grupos en los vestuarios, quedarte después del entrenamiento charlando con el resto o el colorido en las tribunas, pero acá me siento bien", explica el N° 25, mismo número de camiseta que utilizó en Racing.
La adaptación no fue complicada, pero Pinola admite que varias cosas cambiaron en su rutina: "Fue difícil al principio, sobre todo por el idioma; también comíamos temprano, entre las 18 y las 19. El técnico me quería muchísimo [Wolfcang Wolf], los compañeros me recibieron bárbaro y había un jugador eslovaco [Sami Slovac] que hablaba español y me ayudó bastante los primeros meses".
En la Argentina (Chacarita, Racing y el seleccionado Sub 20) siempre jugó como segundo marcador central o lateral, pero ahora está como lateral volante por el sector izquierdo, por lo que llega más a posición ofensiva. "El DT quería jugar con línea de cuatro defensores, pero cuando asumió estábamos en una situación bastante comprometida y al final ubicó una línea de tres más dos laterales volantes. Los primeros dos partidos no los jugué porque el técnico dijo que no sabía alemán, pero después me puso y no me sacó más."
El seleccionado de Pekerman se alojará en HerzogsPark, un hotel con 90 habitaciones ubicado en la ciudad de Herzogenaurach, a 25 kilómetros de Nuremberg. Pinola lo conoce: "Fui a la fábrica Adidas, que está cerca, y después me di una vuelta por ahí. Es un lugar hermoso, con muchas comodidades y tranquilo. El único problema es que hay una cancha sola y eso puede ser medio complicado, pero el lugar está bueno".
El defensor le tiene fe al seleccionado: "Tienen muy buenos jugadores. Sufrió contratiempos con futbolistas importantes por lesiones, pero si están todos juntos y unidos pueden llegar lejos. Conozco al cuerpo técnico y todos sus planteles tienen hambre de gloria y se mentalizan en ser campeones. Pueden llegar lejos".


